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La orquesta y las formas sinfónicas después de Beethoven recibirán un fuerte impulso, sobre todo con Berlioz, que establece las bases de la orquesta moderna que, con pocas variaciones, ha llegado hasta la actualidad. En las obras de Berlioz hay momentos en los que se podría modificar algo de la melodía o de la armonía y no pasaría nada pero si se cambiara algo de la instrumentación, la obra dejaría de ser la misma. Ha sido famoso su “Tratado de instrumentación”.
Los sinfonistas románticos que siguen a Beethoven mantienen la forma sonata
aunque con una estructura más libre como marca el espíritu romántico. Pero será
el poema sinfónico la gran innovación del Romanticismo. Es una obra de un solo
movimiento, de forma muy libre, normalmente para orquesta, en que se desarrolla
sin palabras algún tema o idea, partiendo de un elemento literario que puede
ser un poema, texto, guión literario, idea dominante, leyenda, hecho histórico
o cualquier argumento. El poema sinfónico va unido a la música de programa y
nació como contraposición a la música pura.
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Sinfonía Fantástica |
Los gérmenes descriptivos están sobre todo con la “idea fija” de la
“Sinfonía Fantástica” de Berlioz. Una representación de Hamlet despertó en él
dos pasiones: la de Shakespeare, embrión de muchas obras programáticas, y la de
la protagonista, la actriz Harriet Smithson; se enamoró de ella y esto dio
lugar a la obra autobiográfica Sinfonía Fantástica que lleva el subtitulo de Episodios de la vida de un artista.
El estreno de la Sinfonía Fantástica tuvo lugar el 5 de diciembre de 1830
en el Conservatorio de París. El público asistente recibió un programa
confeccionado por Berlioz en el que explicaba el significado de su música.
Escribió: “Un joven músico de enfermiza hipersensibilidad y fuerte imaginación
se envenena a sí mismo con opio en un ataque de desesperada pasión. La dosis no
es lo suficientemente fuerte para provocarle la muerte pero le produce un sueño
muy profundo acompañado de extrañas visiones en las que las experiencias, sentimientos
y recuerdos de su mente enferma se transforman en imágenes y pensamientos
musicales. La amada, incluso, se le aparece como una melodía que él siempre oye allá donde va (idea fija)”.
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F. Liszt |
En 1830 Liszt oye la Sinfonía Fantástica de Berlioz y cambia totalmente el
rumbo de su carrera, pasando del virtuosismo pianístico, improvisando en los
salones sobre melodías de moda y ganándose la admiración de todos, a una
búsqueda de la correlación total entre el texto (el programa de una obra y los
sentimientos que de él se desprenden) y su traducción en música. Así surgen sus
12 poemas sinfónicos, y el tercero llamado “Los preludios” es su preferido.
Inicialmente fue compuesto como obertura y posteriormente le buscó un programa
que surgió de las ideas de las “Meditaciones Poéticas” del escritor francés
Lamartine: “Que es la vida sino una serie de preludios a aquél canto
desconocido cuya primera nota es la muerte”. De un solo movimiento en forma
tripartita A-B-A’, tiene una especie de idea fija de tres notas y esta célula
sufre seis transformaciones en instrumentación, carácter y ritmo.
Celia Bueno
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