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jueves, 2 de febrero de 2017

La familia en la antigua Roma II. La figura del "pater familias".

Si en la sección Carpe diem de la semana pasada nos centramos en cuestiones semánticas y etimológicas relacionadas con el vocabulario de la familia de origen latino, sin embargo en el tiempo de radio de hoy nos hemos centrado en la figura del “pater familias”, en la “patria potestas”  y en la "dominica potestas".

El “pater familias” o cabeza de familia era la persona sobre la giraba el núcleo familiar, no solo los cónyuges, hijos y demás familiares directos, sino también los que mantenían con él una relación de dependencia como eran los esclavos, los libertos y los clientes.  Por todo ello, el  “pater familias” tenía un gran poder y ejercía la “patria potestas” y la “dominica postestas. Pero, ¿qué entendían los romanos por “patria potestas” y “dominica postestas”?.

La “patria potestas” era un poder civil que el padre ejercía permanentemente y hasta su muerte sobre sus hijos, mientras que la “dominica postestas”  era el poder civil que ejercía sobre los que dependían de él, pero no eran sus hijos. En el caso de los hijos la "patria potestas" suponía  que el "pater familias" tenía derecho a castigar a sus hijos amparándose en el “ius puniendi”, podía venderlos en el extranjero siendo legitimado por el “ius vendendi”, y además -si lo consideraba oportuno- podía abandonarlos porque así estaba recogido en el “ius exponendi”.

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jueves, 26 de enero de 2017

La familia en la antigua Roma I. Familiae vocabula.

Después del parón radiofónico que hemos tenido por problemas técnicos, volvemos con mucha ilusión a recuperar la sección radiofónica Carpe diem, que como ya sabéis se centra en temas relacionados con la vida y la cultura en la antigua Roma.

El tema que hemos seleccionado para el programa de hoy, y que será objeto de interés para los siguientes, será el de la composición de la familia.  

La estructura de la familia romana dista mucho del concepto actual, no solo porque los modelos familiares ya han cambiado, sino porque la familia en la antigua Roma no solo englobaba a los cónyuges y a las personas que estaban ligadas por vínculos de consanguinidad (del latín “consanguinitas”), sino también a las personas que tenían una dependencia  del “pater familias” como eran los esclavos, libertos y clientes.  




Pero en este primer programa no vamos a hacer referencia exactamente a la composición, sino a la herencia que en nuestro léxico han dejado las palabras pertenecientes al campo semántico de la familia. Muy pocas de estas palabras han permanecido en nuestro léxico como cultismos, es el caso de los sustantivos “familia” o “sobrino” y de los adjetivos “primogénito” y “materno”, pues la inmensa mayoría  ha permanecido  como palabra patrimonial, es decir, como término que ha sufrido cambios fonéticos y fonológicos en el paso del latín a las lenguas romances.

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jueves, 17 de noviembre de 2016

La conquista romana de Britannia a través de la película "Centurión".

En el primer programa de la sección Carpe diem de esta temporada los alumnos de 4º de ESO se documentaron sobre la conquista romana de Britannia y completaron este trabajo con el visionado de la película Centurión y con la traducción al inglés de parte del guion radiofónico que constituyó este espacio. Para ello contamos con la ayuda de la profesora Mª Ángeles Romero del dpto. de Inglés y coordinadora este año del Proyecto Bilingüe.

Las alumnas de 4º de ESO B que participaron en ese programa fueron: Rebeca Barragán, Paula Borrego, Maribel Castells, Inmaculada Sánchez, Rosa Oliva y Marta Maestre. 


Un poquito de historia.
Britannia es el antiguo nombre que los romanos dieron a la actual Gran Bretaña cuando la conquistaron. La conquista de esta isla no fue una empresa fácil para los romanos, de hecho Julio César fracasó en el primer intento de invasión entre los años 54 y 55 a.C.  Posteriormente, en el año 43 d.C. el emperador Claudio emprendió finalmente la conquista, que no se hizo efectiva hasta los tiempos del emperador Agrícola, que sometió la zona hasta el Clyde. Sin embargo, a pesar de este avance de los romanos en este período los habitantes de la isla no aceptaron bien la dominación, de tal manera que fueron constantes las amenazas. Por tal motivo, en época del emperador Adriano se construyó una gran muralla entre los años 122 y 127 d.C., reforzada por la de Antonino en el año 140 d.C., para contener las sublevaciones internas y los ataques  de los pictos, de los escotos o de los piratas sajones. Finalmente en el siglo V, concretamente en el año 410, los romanos abandonaron Britannia. 

Partiendo de esta referencia histórica, quisimos aprovechar este espacio -como ya adelantamos- para recomendar la película Centurión de la que se dieron algunas pinceladas en este espacio de radio.

Guion radiofónico en inglés.


Britannia is the ancient name that Romans gave to the present Great Britain when they conquered it. The conquest of this island wasn´t easy for Romans. Indeed, Julius Caesar wasn´t succcesful in his first attempt of invasion around the years 54 and 55 before Christ. Later, in the year 43, after Christ, finally,  Emperor Claudius started the conquest, which wasn´t  carried out  until the times of  Emperor Agricola, who conquered the zone to Clyde. 

martes, 3 de mayo de 2016

INFORME 29 FC. Historia del libro y de las bibliotecas V parte. De la naturaleza y los instrumentos de escritura en la Edad Media a la figura de Bernardo de Claraval.

Como venimos haciendo desde hace varias semanas, se están dedicando las secciones radiofónicas Tiempo de ciencia y Carpe diem  por un lado a temas relacionados con las réplicas expuestas en la vitrina "La pieza del cuatrimestre", ubicada -como sabéis- en la biblioteca escolar; y por otro lado a la historia del libro y de las bibliotecas. 

En este sentido, en el programa de hoy martes 3 de mayo hemos recomendado los capítulos "La palabra escrita" (págs. 40 y 41)  y "La muerte y la enfermedad" (págs. 60 y 61), pertenecientes al libro La vida medieval de Andrew  Langley,  que actualmente está en la mesa de préstamos de nuestra biblioteca, para hacer las citadas secciones radiofónicas. Así pues, partiendo del capítulo "La muerte y la enfermedad", nuestra compañera Concha Román ha elaborado el tema "La naturaleza en la Edad Media"; y del mismo modo, partiendo del capítulo "La palabra escrita", hemos hablado brevemente en la sección "Carpe diem" de los "scriptorium" de los monasterios y finalmente de la figura de Bernardo de Claraval. 

SECCIÓN TIEMPO DE CIENCIA. 

La naturaleza y los productos extraídos de ella estaban omnipresentes en la vida popular de la Edad Media, se usaban los tinteros y los libros de cuerno, las plumas de ganso y otras aves para escribir, así mismo la ciencia médica era limitada y el promedio de esperanza de vida era de 30 años. Las frecuentes guerras y las épocas de hambre causaban cientos de muertes a la vez, y las pestes eran frecuentes en las sucias y superpobladas calles de las ciudades medievales. La peste negra fue un acontecimiento catastrófico, propagada por las ratas, la peste era mortal y muy contagiosa. A mediado del siglo 14 había muerto por lo menos una tercera parte de la población europea debido a ella.




SANGRÍA
La medicina medieval se basaba sobre todo en la tradición popular y la superstición, por ejemplo ciertos manuales de medicina recomendaban que las hierbas tenían que ser cogidas ciertos días mágicos del año, como la noche de san Juan. Algunos de estas hierbas se siguen usando actualmente en herboristerías.


La forma más común de cirugía era la sangría, ejercida por barbera-cirujanos incultos. La gente creía que restauraba el equilibrio de los fluidos del cuerpo pero la verdad es que debilitaba a los enfermos.

Para hacer polvos para limpiarse los dientes se molían ingredientes con hueso de jibia y concha de ostra, se usaban sobre todo entre la gente rica para fines cosméticos ya que no se tenía la menor idea sobre la higiene dental. El mal aliento se combatía con miel y con semillas de comino.
Matricaria o Camomila

Pulmonaria

Se usaban plantas, como la pulmonaria para tratar enfermedades pulmonares (por la forma de las hojas), la matricaria para los partos y el dolor de muelas, la mejorana para hacer cataplasmas y aliviar hinchazones y chichones y la melisa contra fiebres y resfriados porque era muy sudorífica, el ajenjo para expulsar las lombrices.Los preparados se guardaban en cuernos u bolsas de tela.

Al no disponer de anestésicos la mayoría de los tratamientos quirúrgicos debían ser muy desagradables, por ejemplos los dientes se sacaban por las bravas

Fuente bibliográfica. 
Langley, Andrew: La vida medieval, Ed. Altea-Visual. 
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SECCIÓN CARPE DIEM. Bernardo de Claraval y el nacimiento del culto mariano en la Edad Media.

¿Quién fue Bernardo de Claraval?  

Bernardo de Claraval nació en Borgoña en el año 1090. Según cuenta sus hagiógrafos, recibió su vida cambió cuando la Virgen María se le apareció una noche de Navidad. A partir ese momento, abandonó su anterior vida dedicada al disfrute de los placeres mundanales, ingresó en un monasterio benedictino en el año 112 y se consagró por completo a la vida religiosa y a la captación de nuevas almas para Dios. De ahí que lo llamaran “el cazador de almas y de vocaciones”.




Pero Bernardo de Calraval fue algo más que un religioso volcado en su amor a Dios, fue además el impulsor de la corriente mariana  y el inspirador de las órdenes militares nacidas para acoger y defender a los peregrinos que se dirigían a Tierra Santa. De hecho tuvo una importantísima participación en la creación de la Orden del Temple, y consiguió que dicha orden fuera reconocida por la Iglesia  en el Concilio de Troyes de 1128.

Murió en el año 1153 y poco después, en el año 1174 fue canonizado por el Papa Alejandro III.

Desde el punto de vista literario, su aportación más importante fue, sin lugar a  dudas, el convertirse en motor de la corriente mariana, es decir, el mostrar a los creyentes el lado más humano y tierno de la divinidad. Así pues, frente a la imagen dura y temible de ese Dios del Pantócrator, que imperó al comienzo de la Edad Media, Claraval nos muestra ese lado materno y comprensivo de la divinidad y ese polo opuesto a la imagen de Eva como fuente de todos los males, con el objeto de que el pecador pueda acercarse sin miedo para solicitar el perdón.

Gonzalo de Berceo (1198-1264) Escritor castellano
y máximo exponente del Mester de Clerecía en el siglo XIII.
Fue monje del monasterio de San Millán de la Cogolla.
Esta ideología mariana tuvo tanta aceptación que repercutió directamente en la literatura. Así pues, en el caso de la literatura española encontramos obras tan emblemáticas como Los Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo, el Liber Mariae del franciscano Juan Gil de Zamora o las conocidas Cantigas del rey Alfonso X, el Sabio. 

Con esta tradición que parte de Bernardo de Claraval la Virgen María será vista como Madre espititual y modelo de casadas, como Virgen Inmaculada y espejo de religiosas, como encarnación de todas las bellezas y garantía contra todos los males, y así mismo como referente de todas las condiciones sociales. Esta visión, si por un lado tenía como positivo el romper con esa imagen negativa de la mujer como fuente del mal, sin embargo imponía una duro peso sobre la condición femenina, de la que la mujer no se desprenderían hasta muchos siglos después porque el modelo de mujer que se impone se inspira en la Virgen María, de tal manera que tenía que ajustarse a las virtudes de la templanza, la modestia, la obediencia o la misericordia. Ejemplo de ello lo encontramos en La perfecta casada de Fray Luis de León, del que leímos a continuación el siguiente fragmento antes de poner el punto y final a esta sección radiofónica:

“Este nuevo estado en que Dios ha puesto a vuestra merced, sujetándola a las leyes del sancto matrimonio, aunque es como camino real, más abierto y menos trabajoso que otros, pero no carece de sus dificultades y malos pasos, y es camino adonde se tropieza también, y se peligra y yerra, y que tiene necesidad de guía como los demás; porque el servir al marido, y el gobernar la familia, y la crianza de los hijos, y la cuenta que juntamente con esto se debe al temor de Dios, y a la guarda y limpieza de la consciencia (todo lo cual pertenece al estado y oficio de la mujer casada), obras son que cada una por si pide mucho cuidado, y que todas ellas juntas no se pueden cumplir sin favor particular del cielo.”

Fray Luis de león, “Del maestro Fray Luis a Doña María Varela Osorio”, La perfecta casada.

Hasta la semana que viene. 


Fuentes bibliográficas:
Pérez de Tudela, Mª Isabel: El espejo mariano de la feminidad en la Edad Media española, en 
Fray Luis de León, La perfecta casada en Cervantes Virtual  http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-perfecta-casada--1/html/ffbbf57a-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html

miércoles, 27 de abril de 2016

FCPC. INFORME Nº 28. Historia del libro y de las bibliotecas IV Parte. IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes.


Hilando con los programas anteriores dedicados a la historia del libro y de las bibliotecas, y aprovechando que el pasado sábado se conmemoró el IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, hemos a dedicado las secciones "Tiempo de Ciencia" y  “Carpe diem”, correspondientes al programa Punto hits del martes 26 de abril,  a esta importante efeméride. Así mismo, la hemos vinculado a La pieza del cuatrimestre en la biblioteca escolar y por tanto al conjunto de actuaciones que se llevan a cabo desde la Formación en Centro, dirigida por nuestro compañero Javier Tinoco.

SECCIÓN "TIEMPO DE CIENCIA". La ciencia y Don Quijote. 


Don Quijote de la Mancha retrata el momento científico que le tocó vivir a su autor.


La mayoría de los libros esconden entre sus páginas un retrato de lo que ocurre en la época y en el lugar en los que fueron escritos. Por ello, extraño sería que la obra maestra de Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, fuese una excepción.

En el marco del 400 aniversario de la muerte del novelista, poeta y dramaturgo español; así como del Día Internacional del Libro que se celebró el pasado 23 de abril, recordamos algunas de las referencias al momento científico que le tocó vivir a Cervantes presentes en esta gran novela.

Para ello hemos contado con Eva María Cabrera, Rocío Cardoso, Francisco de la Cruz, Cristina Macías, Emilio Moreno, Andrea Paz, Natalia Ramírez Y Adrián Rodríguez,  alumnos de 4º de ESO B, que han leído la noticia, así como trozos del Quijote.

Astronomía vs astrología.

En este libro, la astrología y la astronomía aún son sinónimos, como lo eran entonces para la mayoría de las personas. Sin embargo, por esos años, el científico alemán contemporáneo de Cervantes Johannes Kepler ya buscaba demostrar que la vida de los seres humanos no es regida por las estrellas.

El autor escribió en su obra:
…porque cierto está que este mono no es astrólogo, ni su amo ni él alzan, ni saben alzar, estas figuras que llaman judiciarias, que tanto ahora se usan en España, que no hay mujercilla, ni paje, ni zapatero de viejo que no presuma de alzar una figura, como si fuera una sota de naipes del suelo, echando a perder con sus mentiras e ignorancias la verdad maravillosa de la ciencia.

En este párrafo, Miguel de Cervantes no excluye la posibilidad de que la astrología tenga una base científica pero critica el abuso de las predicciones sobre el futuro que se hacían en su época.
Ptolomeo
En Don Quijote de la Mancha también podemos encontrar algunos de los datos astronómicos que cambiaron la forma de pensar del mundo por aquél tiempo. Por ejemplo, a pesar de que el texto realmente no menciona la teoría heliocéntrica presentada en 1543 por Nicolás Copérnico, sí hace referencia al trabajo del greco-egipcio Claudio Ptolomeo.

… de trescientos sesenta y cinco grados que contiene el globo, del agua y de la tierra, según el cómputo de Ptolomeo, que fue el mayor cosmógrafo que se sabe, la mitad habremos caminado, llegando a la línea que he dicho.

Esta línea de la que habla el protagonista es el ecuador, al que describe como la línea equinoccial que divide y corta los dos contrapuestos polos en igual distancia.

Medicina con poco avance.

La medicina del siglo XVl apenas había cambiado desde los tiempos de los griegos Hipócrates y Galeno. Por ello, no son muchas las citas sobre esta ciencia en Don Quijote de la Mancha.
Así, la referencia más destacada corresponde a la primera comida de Sancho después de ser nombrado gobernador de la ínsula Barataria, cuando el doctor Pedro Recio de Agüero le impide comer de todos los platos bajo el argumento de que cada uno de ellos puede hacerle daño.
Al llegar a las perdices, este personaje cita al propio padre de la medicina griega con las siguientes palabras:

…porque nuestro maestro Hipócrates, norte y luz de la medicina, en un aforismo suyo, dice: Omnis saturatio mala, perdices autem pessima. Quiere decir: Toda hartazga es mala; pero la de las perdices, malísima.

Por su puesto, a nadie consta que el destacado médico de la Antigua Grecia haya dicho algo parecido.

Biología fantástica.

La novela de Cervantes delata varias creencias curiosas de la época que, hoy, sabemos que son erróneas. Criaturas fantásticas como el basilisco de las montañas que menciona la pastora Marcela en el entierro de Grisóstomo se hacen presentes durante todo el relato.
A este animal, supuestamente emparentado con las serpientes, se le atribuía la capacidad de matar con la mirada. Sin embargo, la biología moderna asignó este nombre a un lagarto similar a las iguanas pero de menor tamaño, así como de aspecto más ágil y esbelto. Esta especie era desconocida al momento de la publicación de Don Quijote de la Mancha.
Tal vez estos reptiles no son capaces de hacer morir a alguien sólo con mirarlo, sin embargo, resultan sorprendentes por un motivo diferente: pueden correr sobre el agua apoyándose únicamente en sus patas traseras.

Entre las letras escritas por Miguel de Cervantes también encontramos otra leyenda animal.
Cuentan los naturales que el armiño es un animalejo que tiene una piel blanquísima, y que cuando quieren cazarle los cazadores, usan de este artificio: que, sabiendo las partes por donde suele pasar y acudir, las atajan con lodo, y después, ojeándole, le encaminan hacia aquel lugar, y así como el armiño llega al lodo se está quedo y se deja prender y cautivar, a trueco de no pasar por el cieno y perder y ensuciar su blancura, que la estima en más que la libertad y la vida…

En este caso, se trata de una muestra de antropomorfismo —atribución de forma o cualidades humanas a lo que no es humano—, una constante en la mitología, por ejemplo.

Para terminar con este recorrido por la ciencia de finales del siglo XVI y principios del XVIl, te compartimos una cita matemática que hace Cervantes en el Quijote, en la que Lotario dice:


…les han de traer ejemplos palpables, fáciles, inteligibles, demostrativos, indubitables, con demostraciones matemáticas que no se pueden negar, como cuando dicen: Si de dos partes iguales quitamos partes iguales, las que quedan también son iguales…



SECCIÓN "CARPE DIEM". Biblioclastia y crítica literaria en el capítulo VI de la I parte de El Quijote


Gustavo Doré
Don Quijote rodeado por los personajes
de las novelas de caballería.
Como ya muchos de ustedes sabéis, el famoso escrutinio que el cura y el barbero hicieron en la librería o biblioteca personal del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha se efectuó tras la primera salida. Perseguía dicho escrutinio eliminar la causa de su locura, que no había sido otra que la voraz lectura de todos los libros de caballería que pudo comprar, hasta el punto “que olvidó el ejercicio de la caza”, “la administración de su hacienda” y tuvo que vender “muchas hanegas de tierra de sembradura”.

Pero este capítulo va más allá de la pura ficción literaria, porque Cervantes lo utilizó para hacer crítica literaria y sobre todo para efectuar una crítica de los malos libros de caballería, aunque aparecen textos de otros géneros literarios. Recordemos que esta obra es una parodia de la novelas de caballerías es escasa o dudosa calidad.


Antonio Mingote,
El donoso escrutinio
Así pues, los libros que el cura y el barbero condenaron y fueron llevados por el ama a la hoguera, que se hizo en el corral, fueron aquellos que el propio Cervantes consideraba que no tenían calidad literaria como es el caso de las novelas de caballerías La Historia del invencible caballero don Olivante de Laura, príncipe de Macedonia de Antonio de Torquemada (Barcelona, 1564), La primera parte de la grande historia del muy animoso y esforzado príncipe Felixmarte de Hircania y de su extraño nascimiento de Melchor de Ortega (Valladolid, 1556), La Crónica de Lepolemo, llamado El Caballero de la Cruz, hijo del emperador de Alemania de Antonio de Salazar (Valencia, 1521); o las novelas pastoriles El Pastor de Iberia (Sevilla, 1591), Primera parte de las ninfas y pastores de Henares (Alcalá, 1587) o Desengaño de celos (Madrid, 1586).   




De entre los libros que se salvan destacamos los siguientes: las novelas de caballerías Los cuatro libros del virtuoso caballero Amadís de Gaula de Garci Rodríguez de Montalvo (1508), Palmerín de Inglaterra de Francisco de Morais (Toledo, 1547) y Tirante el Blanco de Joanot Martorell (Valladolid 1511); las novelas pastoriles La Diana de Jorge de Montemayor (Zaragoza, 1570), La Diana enamorada de Gaspar Gil Polo (Zaragoza, 1577), Los diez libros de fortuna de amor de Antonio de Lofraso (Barcelona, 1573), aunque en este caso se salva de la quema por lo disparatado que es;  obras de género lírico como el Cancionero de Gabriel López Maldonado y el Tesoro de varia poesía de Pedro de Padilla; y los poemas épicos la Araucana de Alonso de Ercilla (Madrid, 1578), la Austriada de Juan Rufo (Madrid, 1584) y Las lágrimas de Angélica de Luis Baharona de Soto (Granada, 1586). Quedan en suspenso y en poder del barbero  el libro de caballería Don Belianís de Grecia y la novela pastoril del propio Cervantes, La Galatea.

Este escrutinio se prorroga al capítulo siguiente en el que se mandan a la hoguera algunos libros sin ser previamente examinados, como es el caso de La Carolea de Jerónimo Sempere (Valencia, 1540), El León de España de Pedro de la Vecilla (Salamanca, 1586) o Los hechos del Emperador de Luis de Ávila (Salamanca, 1549).




Lo cierto es que este capítulo revela los gustos literarios de Miguel de Cervantes, al mismo tiempo que manifiesta las enemistades o rencillas con escritores del momento, dado que muchos de los autores, cuyas obras son enviadas a la hoguera, vivían en la época en la que fue publicada la I parte de El Quijote.

Pusimos el punto y final a esta sección con la lectura del comienzo del capítulo VI de la I parte de El Quijote.por parte de alumnas de 4º de ESO B.

Como siempre esta es posible gracias a la colaboración de los alumnos de Latín de 4º de ESO.


LA PIEZA DEL CUATRIMESTRE EN EL PROGRAMA RADIOFÓNICO DE HOY.



Miguel de Cervantes
Y un dato más antes de acabar esta reseña: queremos hacer hincapié que tanto esta sección radiofónica como la realizada por mi compañera Concha Román, se han preparado de forma conjunta con el objeto de hacer referencia al IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, y así mismo con el objeto de vincular ambos espacios a La pieza del cuatrimestre en la biblioteca escolar, dado que una de las piezas que se incluye en la vitrina es una pluma.  


La pluma, después del cálamo, fue el principal instrumento utilizado para la escritura desde el siglo VI hasta el siglo XIX. Las plumas que se utilizaban par dicho fin eran fundamentalmente las de ganso o las de cisne, aunque también se utilizaban las de otras aves como el cuervo, el águila, el búho, la lechuza, el halcón o el pavo. 

La semana que viene continuaremos este espacio hablando de las bibliotecas en la Edad Media.

Para escuchar estas  dos secciones pincha aquí.

miércoles, 20 de abril de 2016

FCPC. INFORME Nº 27. La historia del libro y de las bibliotecas III parte desde las secciones radiofónicas "Tiempo de Ciencia" y "Carpe diem"

En el presente Informe de la FCPC, el nº 27, se han planteado desde las secciones radiofónicas "Tiempo de ciencia" y "Carpe diem", conducidas por las profesoras Concha Román y Rosa Mª Calderón un espacio conjunto dedicado al mundo del libro y de las bibliotecas. Para ello en la sección "Tiempo de ciencia" se ha hablado del origen del papel, mientras que en la sección "Carpe diem" se ha abordado la historia de la mítica Biblioteca de Alejandría. El objetivo perseguido en estas dos espacio es el de acercarse desde la Antigüedad a la cultura del libro y a las bibliotecas en la Edad Media, de tal manera que se enlazarían estas secciones radiofónicas con los contenidos de La Pieza del Cuatrimestre que ya se ha colocado en la biblioteca escolar y que en esta ocasión está centrada en el mundo cristiano durante el medievo. Se indican a continuación los contenidos de cada una de las secciones radiofónicas:

TIEMPO DE CIENCIA

Hoy en Tiempo de ciencia, y celebrando nuestro programa 150 desde que empezamos, hace ya 7 años, hemos hablado sobre el papel, invento importantísimo y antiquísimo en el cual la ciencia y los materiales derivados de seres vivos han estado muy implicados. 

Con esta pequeña introducción hemos enlazado con el tema del que habló a continuación Rosa, en su sesión “Carpe Diem” también relacionado con el papel.

Para leer la noticia hemos contado con Francisco de la Cruz y Emilio Moreno, nuestros alumnos colaboradores en la radio y alumnos de 4ª de ESO 

 Se cree que el papel fue inventado en China, hacia el año 200 a. C., y ciertamente, existen ejemplos de papel descubiertos junto a tablillas de madera que contienen esa fecha. Los primeros papeles son de seda y lino, pero de pobre calidad para la escritura, y por ello fueron utilizados principalmente para envolver. La invención del papel se atribuye a Ts'ai Lun , en el 105 a. C. En esa época era el jefe de los eunucos del Emperador, y estaba al frente de los suministros de la Casa Real. Ts'ai Lun fue el primero en organizar la producción del papel a gran escala, y se las arregló para conseguir las patentes exclusivas para hacerlo. China en ese tiempo era ya una sociedad burocrática que requería documentos en abundancia para llevar sus registros por escrito. 

El primer soporte flexible de escritura conocido es el pergamino, hecho con pieles de animales y encurtido para darle uniformidad y facilitar las inscripciones. Posteriormente en las proximidades del río Nilo y utilizando la médula del tallo del papiro se obtenía el “papirus”, especie de tablilla de madera muy útil para la escritura y relativamente fácil de producir y transportar. 


Más adelante aparece el papel, cuya formación se realiza mediante la inmersión de un marco de madera, provisto de una malla muy fina que deja pasar el agua y retiene la fibra. Mediante una hábil manipulación del marco se consigue una distribución muy calibrada y después se deposita entre telas de fieltro que desgotan por presión. A la hoja ya formada se incorporan almidones o grasas animales para conseguir una superficie apta para la escritura y el dibujo. 


Hoy en día, el sistema de producción sigue basado en la técnica inventada por los chinos y que guardaron celosamente durante siglos. A principios del siglo X encontramos escritos sobre papel en Egipto y Siria. En el siglo XI en Samarkanda y en el siglo XII en el levante español. 
 A finales de 1200 aparece en Italia y en el año 1390 se monta el primer molino papelero en Nuremberg (Alemania). 

Con la aparición de la imprenta por Gutemberg, la fabricación de papel prosperó rápidamente y aunque hasta comienzo del siglo XIX sólo se fabricaban papeles a mano, las aportaciones de franceses, alemanes e ingleses hicieron avanzar y mejorar la técnica papelera y los acabados de los papeles. 

Las grandes demandas de papel y la escasez de trapo, que hasta entonces era la única materia prima que venía utilizándose en su producción, hizo que durante bastantes años se investigara por Jacob C. Shaeffer la aplicación de nuevas materias primas como musgo, ortigas, piñas, virutas de sierra, etc., sin que dichas investigaciones prosperaran. Una magnífica aportación fue la publicación de un ensayo en 1774, titulado “Una invención de hacer papel nuevo de papel impreso y eliminar por lavado completamente la tinta de imprenta”, siendo una gran novedad sobre la técnica de reciclados. 

Bibliografía

http://www.ecopapel.es/inicio/blog/96-breve-historia-del-papel.html http://iconio.com/ABCD/B/pdf/papel.pdf

CARPE DIEM

Con motivo de la celebración del Día del libro el próximo 23 de abril y a propósito también de la nueva Pieza del cuatrimestre dedicada al mundo cristiano, que se ha colocado ya en la biblioteca del centro, hemos dedicado un programa más a la historia del libro y de las grandes bibliotecas. En este caso, el tema elegido para la sección radiofónica "Carpe diem" del martes 19 de abril ha sido la mítica Biblioteca de Alejandría. Para ello hemos tomado como referencia el magnífico artículo del historiador David Hernández de la Fuente "La biblioteca de Alejandría" publicado en el nº 97 de la revista National Geographic que tenemos en nuestra biblioteca escolar.

"A principios del siglo III a.C, Egipto era, con diferencia, el más rico de los Estados en los que se había dividido el Imperio de Alejandro Magno. Los reyes del país, descendientes de Ptolomeo I, lugarteniente del gran conquistador, disfrutaban de una enorme opulencia gracias a la abundancia de productos agrícolas que recibían de las tierras del Nilo y que exportaban a través del Mediterráneo. Su corte se hallaba en Alejandría, desde donde, rodeados de una élite griega, gobernaban a la gran mayoría de la población egipcia. Así lo demostraba el hecho de que el cuerpo de Alejandro, al que se veneraba como un dios, estaba en la ciudad, adonde lo había traído Ptolomeo I.



Fue así como, a partir del siglo III a.C., Alejandría se convirtió en el más importante centro cultural griego, desplazando incluso a Atenas. Literatos, científicos y artistas acudían a la corte ptolemaica  en busca de libros (….), y desde allí el saber de la civilización helénica irradiaba por todo el Mediterráneo e incluso más allá. Al mismo tiempo que atraían a su corte a los sabios más selectos de su época, los reyes de Egipto tomaron una decisión trascendental: la de reunir las obras científicas y literarias más importantes del mundo conocido y preservarlas.
Una tradición atribuye la iniciativa a Demetrio de Falero, político ateniense y discípulo de Aristóteles, que acabó exiliado en Alejandría y persuadió a Ptolomeo para que recopilara los libros de todos los pueblos de la tierra. El objetivo práctico más inmediato era el de proporcionar material de trabajo a los sabios que acudían al Museo (“el templo de las Musas”, situado en el barrio de Bruquión, cerca del mar y no lejos de la tumba de Alejandro y del palacio real), pero también había la voluntad de reunir el saber universal, en todas las disciplinas, y conservarlo para las generaciones futuras. Ese fue, en todo caso, el origen de la mítica Biblioteca de Alejandría.

¿Cómo era la biblioteca de Alejandría?

La mítica biblioteca de Alejandría estaba integrada dentro del Museo y del palacio de los Ptolomeos, de tal manera que no forma una entidad diferenciada. Es significativo que Estrabón, al describir el Museo y el palacio en su Geografía escrita a principios del siglo I d.C. no mencionara la existencia de una biblioteca. Esto se debe a que los libros reunidos por los reyes se colocaban en estanterías (este es el significado del término griego “biblioteca”) que recubrían las salas del palacio, y en particular, los pórticos.

Se decía que el fundador de la biblioteca, Ptolomeo I Sóter, se marcó la meta de obtener 500.000, y que cada cierto tiempo pasaba revista a su colección. Parece que, en tiempos del poeta Calímaco de Cirene, que vivió en el siglo III a.C., se había reunido cerca de 490.000 libros, una cifra que aumentó hasta 700.000 en época de Julio César. 


Los Ptolomeos promovieron una auténtica caza de manuscritos  por todo el mundo helénico. Se dice que el primer Ptolomeo escribió cartas a numerosos príncipes y ciudades para pedirles que le enviaran todas las obras de “poetas o prosistas, rétores, sofistas, médicos y adivinos, historiadores y todos los demás”. También ordenó sacar copias de todos los libros  que se hallaran en las naves que hacían escala en Alejandría; los originales se quedaban en Alejandría y se devolvían las copias. Se cuenta que Ptolomeo III pidió a los atenienses la valiosa copia oficial  de las tragedias de Esquilo, Sófocles  y Eurípides, que prestaron a cambio de una costosa fianza para copiarlas en la biblioteca.
     
¿Cuál fue el final de esta gran biblioteca?

Según  cuenta Plutarco en las Vidas paralelas fue Julio César, el amante y esposo de la reina Cleopatra, el causante de la primera gran destrucción de la Biblioteca de Alejandría, en el año 47 a.C. En aquel tiempo, estando César  con Cleopatra en la capital egipcia, fue atacado por las tropas egipcias del faraón Ptolomeo XIII dirigidas por Aquila, el cual quiso hacerse con las naves romanas amarradas en el puerto. Entonces, Julio César, ordenó el lanzamiento de proyectiles incendiarios con el objeto de reducir a cenizas la flota egipcia. Como consecuencia se produjo un incendio que se extendió por todo el puerto.

Como  el autor latino Lucano señaló que el incendio destruyó los depósitos de grano y de libros, se pensó que se había destruido la famosa biblioteca, sin embargo el Museo de los reyes, que incluía en realidad la gran biblioteca estaba alejado del puerto y no se vio afectado por el enfrentamiento de entre los soldados romanos y los egipcios liderados por Aquila. Hoy en día los que creen los especialistas es que lo que realmente se quemó fue un almacén de libros destinados a la exportación.

La destrucción más grave se suele datar en el año 272, cuando el emperador romano Aureliano arrasó la ciudad para recuperar el control sobre una Alejandría rebelde. Años después, en el 391 fue destruida la gran biblioteca del Serapeo en la época en la que Teófilo era patriarca de Alejandría. Dicha destrucción estuvo enmarcada en los disturbios que se generaron entre paganos y cristianos. En el 415, desapareció la gran biblioteca personal de la filósofa y matemática pagana Hipatia de Alejandría después de ser brutalmente asesinada a manos de una horda de monjes cristianos instigados por el patriarca Cirilo. Finalmente en el año 641, cuando Alejandría cayó en manos de los árabes, se mandó quemar los pocos libros que quedaban de la mítica biblioteca ".

Hemos completado esta referencia a la Biblioteca de Alejandría con la lectura de un fragmento del relato "Dos amantes célebres. Marco Antonio y Cleopatra" (30 a.C.) incluido en la Antología de Jean-Pierre Andrevon Héroes de Roma en la antigüedad, un texto de la biblioteca escolar que los alumnos de Latín de 4º de ESO B han trabajado en clase. El objetivo era vincular la figura de Cleopatra con la biblioteca de Alejandría en el momento en el que llega Julio César a la ciudad egipcia.

"Yo nací en Alejandría, la más grande, la más rica, la más maravillosa ciudad del universo, erigida por mi lejano antepasado Tolomeo I en honor de Alejandro Magno. Cuando yo nací, la capital del reino de Egipto tenía setecientos mil habitantes y se vanagloriaba de poseer una de las Siete Maravillas del mundo: un faro de mármol de ciento treinta metros de altura, cuya luz podía verse desde entonces desde enormes distancias. Además, sabios de todos los lugares del mundo acudían para estudiar en su gran Biblioteca, que reunía más de setecientos mil obras.

Como ya os he dicho, Alejandría era una maravilla.

A la muerte de mi padre, Ptolomeo XII, siguiendo una antigua costumbre egipcia, tuve que compartir el trono de mi hermano, convertido legalmente en, mi esposo. Ni que decir tiene que yo no compartía nada más con este marido de circunstancias, ¡y mucho menos el lecho! Yo tenía dieciocho años, y él apenas diez.

Además, este hermoso-esposo estaba rodeado de consejeros que no dejaban de intrigar contra mí, para gobernar a sus anchas cuando este muchacho sin cerebro estuviese instalado en el trono de Egipto. Hasta tal punto intrigaban que, justo antes de cumplir diecinueve años, llegué a pensar que no lograría librarme durante mucho tiempo del veneno o del puñal de mis enemigos.

Ese año tuvo lugar el acontecimiento que trastocó toda mi existencia y la de Egipto; César  desembarcó en Alejandría" (págs. 126-127).

Y hasta aquí la sección de esta semana dedicada a los libros y de modo especial a las bibliotecas. La semana que viene hablaremos de la figura de Hipatia de Alejandría.


Bibliografía:

Hernández de la Fuente, David: “La biblioteca de Alejandría”, National Geographic Historia, nº 97, págs.26-35.

Incluimos también la bibliografía citada por el autor de este magnífico artículo que nos ha servido de base para la sección radiofónica de hoy:

Canfora, Luciano: La biblioteca desaparecida, Trea, Gijón, 1998
Escolar Sobrino, Hipólito: La biblioteca de Alejandría, Gredos, Madrid, 2001


Riaño Alonso, J.J.: Poetas, filósofos, gramáticos y bibliotecarios. Origen y naturaleza de la antigua biblioteca de Alejandría, Trea, Gijón, 2005


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