martes, 3 de mayo de 2016

INFORME 29 FC. Historia del libro y de las bibliotecas V parte. De la naturaleza y los instrumentos de escritura en la Edad Media a la figura de Bernardo de Claraval.

Como venimos haciendo desde hace varias semanas, se están dedicando las secciones radiofónicas Tiempo de ciencia y Carpe diem  por un lado a temas relacionados con las réplicas expuestas en la vitrina "La pieza del cuatrimestre", ubicada -como sabéis- en la biblioteca escolar; y por otro lado a la historia del libro y de las bibliotecas. 

En este sentido, en el programa de hoy martes 3 de mayo hemos recomendado los capítulos "La palabra escrita" (págs. 40 y 41)  y "La muerte y la enfermedad" (págs. 60 y 61), pertenecientes al libro La vida medieval de Andrew  Langley,  que actualmente está en la mesa de préstamos de nuestra biblioteca, para hacer las citadas secciones radiofónicas. Así pues, partiendo del capítulo "La muerte y la enfermedad", nuestra compañera Concha Román ha elaborado el tema "La naturaleza en la Edad Media"; y del mismo modo, partiendo del capítulo "La palabra escrita", hemos hablado brevemente en la sección "Carpe diem" de los "scriptorium" de los monasterios y finalmente de la figura de Bernardo de Claraval. 

SECCIÓN TIEMPO DE CIENCIA. 

La naturaleza y los productos extraídos de ella estaban omnipresentes en la vida popular de la Edad Media, se usaban los tinteros y los libros de cuerno, las plumas de ganso y otras aves para escribir, así mismo la ciencia médica era limitada y el promedio de esperanza de vida era de 30 años. Las frecuentes guerras y las épocas de hambre causaban cientos de muertes a la vez, y las pestes eran frecuentes en las sucias y superpobladas calles de las ciudades medievales. La peste negra fue un acontecimiento catastrófico, propagada por las ratas, la peste era mortal y muy contagiosa. A mediado del siglo 14 había muerto por lo menos una tercera parte de la población europea debido a ella.




SANGRÍA
La medicina medieval se basaba sobre todo en la tradición popular y la superstición, por ejemplo ciertos manuales de medicina recomendaban que las hierbas tenían que ser cogidas ciertos días mágicos del año, como la noche de san Juan. Algunos de estas hierbas se siguen usando actualmente en herboristerías.


La forma más común de cirugía era la sangría, ejercida por barbera-cirujanos incultos. La gente creía que restauraba el equilibrio de los fluidos del cuerpo pero la verdad es que debilitaba a los enfermos.

Para hacer polvos para limpiarse los dientes se molían ingredientes con hueso de jibia y concha de ostra, se usaban sobre todo entre la gente rica para fines cosméticos ya que no se tenía la menor idea sobre la higiene dental. El mal aliento se combatía con miel y con semillas de comino.
Matricaria o Camomila

Pulmonaria

Se usaban plantas, como la pulmonaria para tratar enfermedades pulmonares (por la forma de las hojas), la matricaria para los partos y el dolor de muelas, la mejorana para hacer cataplasmas y aliviar hinchazones y chichones y la melisa contra fiebres y resfriados porque era muy sudorífica, el ajenjo para expulsar las lombrices.Los preparados se guardaban en cuernos u bolsas de tela.

Al no disponer de anestésicos la mayoría de los tratamientos quirúrgicos debían ser muy desagradables, por ejemplos los dientes se sacaban por las bravas

Fuente bibliográfica. 
Langley, Andrew: La vida medieval, Ed. Altea-Visual. 
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SECCIÓN CARPE DIEM. Bernardo de Claraval y el nacimiento del culto mariano en la Edad Media.

¿Quién fue Bernardo de Claraval?  

Bernardo de Claraval nació en Borgoña en el año 1090. Según cuenta sus hagiógrafos, recibió su vida cambió cuando la Virgen María se le apareció una noche de Navidad. A partir ese momento, abandonó su anterior vida dedicada al disfrute de los placeres mundanales, ingresó en un monasterio benedictino en el año 112 y se consagró por completo a la vida religiosa y a la captación de nuevas almas para Dios. De ahí que lo llamaran “el cazador de almas y de vocaciones”.




Pero Bernardo de Calraval fue algo más que un religioso volcado en su amor a Dios, fue además el impulsor de la corriente mariana  y el inspirador de las órdenes militares nacidas para acoger y defender a los peregrinos que se dirigían a Tierra Santa. De hecho tuvo una importantísima participación en la creación de la Orden del Temple, y consiguió que dicha orden fuera reconocida por la Iglesia  en el Concilio de Troyes de 1128.

Murió en el año 1153 y poco después, en el año 1174 fue canonizado por el Papa Alejandro III.

Desde el punto de vista literario, su aportación más importante fue, sin lugar a  dudas, el convertirse en motor de la corriente mariana, es decir, el mostrar a los creyentes el lado más humano y tierno de la divinidad. Así pues, frente a la imagen dura y temible de ese Dios del Pantócrator, que imperó al comienzo de la Edad Media, Claraval nos muestra ese lado materno y comprensivo de la divinidad y ese polo opuesto a la imagen de Eva como fuente de todos los males, con el objeto de que el pecador pueda acercarse sin miedo para solicitar el perdón.

Gonzalo de Berceo (1198-1264) Escritor castellano
y máximo exponente del Mester de Clerecía en el siglo XIII.
Fue monje del monasterio de San Millán de la Cogolla.
Esta ideología mariana tuvo tanta aceptación que repercutió directamente en la literatura. Así pues, en el caso de la literatura española encontramos obras tan emblemáticas como Los Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo, el Liber Mariae del franciscano Juan Gil de Zamora o las conocidas Cantigas del rey Alfonso X, el Sabio. 

Con esta tradición que parte de Bernardo de Claraval la Virgen María será vista como Madre espititual y modelo de casadas, como Virgen Inmaculada y espejo de religiosas, como encarnación de todas las bellezas y garantía contra todos los males, y así mismo como referente de todas las condiciones sociales. Esta visión, si por un lado tenía como positivo el romper con esa imagen negativa de la mujer como fuente del mal, sin embargo imponía una duro peso sobre la condición femenina, de la que la mujer no se desprenderían hasta muchos siglos después porque el modelo de mujer que se impone se inspira en la Virgen María, de tal manera que tenía que ajustarse a las virtudes de la templanza, la modestia, la obediencia o la misericordia. Ejemplo de ello lo encontramos en La perfecta casada de Fray Luis de León, del que leímos a continuación el siguiente fragmento antes de poner el punto y final a esta sección radiofónica:

“Este nuevo estado en que Dios ha puesto a vuestra merced, sujetándola a las leyes del sancto matrimonio, aunque es como camino real, más abierto y menos trabajoso que otros, pero no carece de sus dificultades y malos pasos, y es camino adonde se tropieza también, y se peligra y yerra, y que tiene necesidad de guía como los demás; porque el servir al marido, y el gobernar la familia, y la crianza de los hijos, y la cuenta que juntamente con esto se debe al temor de Dios, y a la guarda y limpieza de la consciencia (todo lo cual pertenece al estado y oficio de la mujer casada), obras son que cada una por si pide mucho cuidado, y que todas ellas juntas no se pueden cumplir sin favor particular del cielo.”

Fray Luis de león, “Del maestro Fray Luis a Doña María Varela Osorio”, La perfecta casada.

Hasta la semana que viene. 


Fuentes bibliográficas:
Pérez de Tudela, Mª Isabel: El espejo mariano de la feminidad en la Edad Media española, en 
Fray Luis de León, La perfecta casada en Cervantes Virtual  http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-perfecta-casada--1/html/ffbbf57a-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html