martes, 23 de noviembre de 2010

El boli BIC cumple sesenta años



Este año nuestro entrañable boli Bic cumple sesenta años y lo cierto es que ha estado (y estará), irremediablemente, ligado a nuestra vidas a pesar de la dura competencia de otros bolis más evolucionados (léase pilot por ejemplo) o de la consabida tecnología –en la que se escribe directamente con los dedos, cual hombre prehistórico-. Pero nadie gana a nuestro Bic en cuanto a comodidad, larga duración (puede escribir hasta dos kilómetros) o en su reconocida relación calidad-precio. Actualmente, Bic vende más de veinte millones de bolis al día en todo el mundo.
El bolígrafo, creado por el inventor y periodista húngaro nacionalizado argentino Ladislao Biró (1899-1985) , empezó a comercializarse en Francia a partir de 1950 a través del empresario e inventor Marcel Bich (1914-1994), quien decidió quitar la “h” del final para evitar “bromitas” con la palabra “bitch” (prostituta en inglés). Rápidamente, el boli se convirtió en un rotundo éxito y se hizo presente en todos los colegios, institutos y universidades. Pero la mente humana, siempre en febril actividad, le fue buscando otras utilidades, ¿quién, de los que peinamos canas –incluso las teñidas- no lo ha usado alguna vez para rebobinar las ya difuntas cintas de cassette?. ¿Quién no ha visto o usado chuletas con letra minúscula enrolladas en su interior?. Incluso se ha utilizado para traqueotomías de urgencia y los espías, durante la Guerra Fría, utilizaron su capuchón como cámara fotográfica. Y, hablando del capuchón, ¿quién no se lo clavado alguna vez en la encía mientras lo mordisqueaba distraídamente en clase?.

El boli Bic azul es el instrumento que utiliza el reconocido y premiado artista jiennense Juan Francisco Casas (La Carolina -1976-) para realizar sus impresionantes dibujos hiperrealistas que parten de fotografías de baja calidad y en los que la juventud, el sexo, la comida, los amigos … y, en esencia, esos pequeños momentos de felicidad cotidiana, cobran una magnitud insospechada.
Esta noticia ha sido adaptada de la escrita por Marta Calderón en la página Gazeta20.com.

1 comentario:

Ana Retamero Olmos dijo...

Bic, bic; bic-bi-bic ¡Qué bueno! ¿Y te acuerdas de la música del anuncio? Duraban mucho pero yo los perdía antes de acabarlos, pero ¡Qué buenos eran rebobinando cintas, ! Con ellos también se hacían agujas enmangadas para el laboratorio, pero eran un poco cutres, la verdad.
Y siempre estaba la leyenda urbana de que para obtener dinero para los viajes de estudios se podían montar bolis bic, pero nunca vi hacerlo.