Entorno Informacional Específico sobre la Laguna de los Tollos

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martes, 15 de febrero de 2011

Punto Hits

Como todos los martes el espacio Punto Hits se inicia con el Tiempo de Ciencias de Concha Román que para el día de hoy no has traído las siguientes efemérides del ámbito científico y una noticia superinteresante sobre la química del amor, muy relacionada con la festividad de San Valentín que se celebró ayer lunes:

El 9 de Febrero de 1910 nace el biólogo francés Jacques Monod, pionero de la genética molecular, fue galardonado en 1965, junto a Andre Lwoff y Francois Jacob el Premio Nobel por sus descubrimientos relativos al control genético de las enzimas y a la síntesis de los virus. Es autor de uno de los pocos best-sellers en el campo de la divulgación científica: El azar y la necesidad, publicado en 1970, libro cuya lectura recomiendo.

El 10 de febrero de 1923 muere Wilhelm Conrad Röntgen físico alemán, que el 8 de noviembre de 1895 produjo radiación electromagnética en las longitudes de onda correspondiente a los actualmente llamados rayos X. Por su descubrimiento fue galardonado en 1901 con el primer premio Nobel de física. Röntgen donó la recompensa monetaria del premio y tampoco quiso que los rayos llevaran su nombre, pero en su honor la unidad de medida de la exposición a la radiación se denomina Roentgen.

El 11 de febrero de 1847 nace Thomas Alva Edison fue un empresario y un prolífico inventor estadounidense que patentó más de mil inventos (durante su vida adulta un invento cada quince días) y contribuyó a darle, tanto a Estados Unidos como a Europa, los perfiles tecnológicos del mundo contemporáneo: las industrias eléctricas, un sistema telefónico viable, el fonógrafo, las películas, etc.

Y para terminar esta sección, la noticia de la semana se ha centrado en “LA QUÍMICA DEL AMOR” teniendo en cuenta que ayer fue el Día de los enamorados.
Con esta noticia pretendo ofrecer en un tono distinto, una visión fundamentalmente química de algo tan sencillo como maravilloso que nos ocurre a todos alguna vez en la vida: ¡Enamorarnos!

Los poetas nos han deleitado cantando al más maravilloso de los sentimientos desde todos los ángulos y con infinitos matices, pero los químicos también tienen cosas que decir al respecto, quizás menos seductoras pero no por ello menos importantes. ¿Por qué nos enamoramos de una determinada persona y no de otra? La química del amor es una expresión acertada. En la cascada de reacciones emocionales hay electricidad (descargas neuronales) y hay química (hormonas y otras sustancias que participan). Ellas son las que hacen que una pasión amorosa descontrole nuestra vida y ellas son las que explican buena parte de los signos del enamoramiento. Cuando encontramos a la persona deseada se dispara la señal de alarma, nuestro organismo entra entonces en ebullición. El verdadero enamoramiento parece ser que sobreviene cuando se produce en el cerebro la feniletilalamina, compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas. Al inundarse el cerebro de esta sustancia, éste responde mediante la secreción de dopamina, norepinefrina y oxiticina sustancias químicas producidas por nuestro cuerpo que dan lugar a los arrebatos sentimentales, en síntesis: se está enamorado. Sus efectos se hacen notar al instante: el corazón late más deprisa (130 pulsaciones por minuto), la presión arterial máxima sube, se liberan grasas y azúcares para aumentar la capacidad muscular, se generan más glóbulos rojos a fin de mejorar el transporte de oxígeno por la corriente sanguínea y los enamorados puedan permanecer horas y noches enteras con una elevada actividad, sin sensación alguna de cansancio o sueño. Científicamente entonces, existe una química interna que se relaciona con nuestras emociones, sentimientos y conductas. Sin embargo, si queremos conservar aquella pareja que nos ha hecho liberar una gran cantidad sustancias químicas y ha provocado que nos comportemos y sintamos de manera diferente, es necesario buscar formas efectivas de convivencia y luchar para que el proceso deje de ser meramente químico. (Concha Román)


Y de la química del amor y las ciencias saltamos al apasionante mundo de la arqueología con nuestra compañera Elena Toribio:

La semana pasada hablábamos del descubrimiento en Francia de la Cueva de Chauvet y sus maravillosas pinturas rupestres. Hoy os voy a hablar de dos cuevas españolas que son también un tesoro para la arqueología. La primera de la que os voy a hablar, la Cueva de Altamira, es muy conocida ya que es una de las obras maestras del arte rupestre. Se encuentra en Santillana del Mar (Cantabria) y su descubrimiento es antiguo. Todo comenzó, en 1875, cuando un pastor cántabro informó a Marcelino de Sautuola, de que al ir a buscar a su perro, había descubierto una cueva en el Prado de Altamira. Marcelino, que era un sabio del momento y aficionado a la arqueología, decidió hacer una primera visita. Recogió algunas herramientas de piedra de la superficie y localizó algunos dibujos, a los que no dio demasiada importancia. Años después, en 1878 acudió a la Exposición Universal de París, y vio en una vitrina, objetos prehistóricos encontrados en el sur de Francia, similares a los que él había recogido en Altamira. La sorpresa que le produjo el gran parecido de estos objetos, le impulsó a volver y continuar con sus investigaciones. Al año siguiente regresó a la cueva acompañado de su hija María de 9 años, quien se dedicó a investigar en la zona de la entrada y mientras su padre trabajaba, María descubrió casualmente unos bisontes con colores magníficos pintados en el techo de la cueva. Rápidamente Marcelino dedujo que los hombres prehistóricos que habían tallado las piedras eran los mismos que habían pintado esos animales extinguidos hace miles de años. Al año siguiente, publicó un pequeño folleto con el título de “Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la provincia de Santander”, donde proponía por primera vez en la historia la autenticidad de las pinturas. Pero, como era de esperar, los científicos y prehistoriadores del momento defendieron a cal y canto que los bisontes de la cueva no eran más que una falsificación.

La segunda cueva también está en Santander, es menos conocida y no destaca por sus pinturas sino por un curioso y controvertido enterramiento: el llamado “hombre de Morín”, que nos plantea aún más preguntas. La Cueva de Morín o cueva del Rey se encuentra en Villanueva de Villaescusa (Cantabria) a unos 17 Km de Santander. En ella se han hallado diversos restos que van desde el Paleolítico Medio al Paleolítico superior, pero destaca el famoso vaciado corporal del llamado hombre de Morín. Se llama así al mejor conservado de los 4 enterramientos encontrados en la cueva con una antigüedad de entre 25.000 y 20.000 años (periodo al que los arqueólogos llaman Auriñaciense). El hallazgo en la década del 70 fue presentado por sus descubridores como algo excepcional, pues no se trataba de restos de esqueletos como los que se encuentran normalmente en los yacimientos paleolíticos, sino de un molde en proceso de fosilización y compuesto por sedimentos finos y materia orgánica. (Elena Toribio)


Por último, desde el Proyecto Integrado de Radio se han intercalado en la emisión de hoy martes 15 de febrero, diversos anuncios de los años 40, 50 y 60 como continuación del programa anterior dedicado a la vinculación entre radio y publicidad. Los anuncios seleccionados para la ocasión han sido los siguientes: el de Cortefiel o el del DDT utilizado en la época de la posguerra para combatir la chinche, las polillas o las pulgas que curiosamente estaba compuesto con una letra y música muy castiza al estilo del chotis (años 40-50); el de Licor del Polo y el de Flan Chino Mandarín (años 60)


La fuente que estamos utilizando para poder bajar estas cuñas radiofónicas es la siguiente: http://fonotecaderadio.com/html/publicidad.html

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