lunes, 13 de marzo de 2017

Deconstruyendo a un "youtuber".

Actualmente todos conocemos a los “youtubers” que son aquellas personas que se ganan la vida haciendo y publicando videos en YouTube. Dentro de este grupo, como ya han apuntado algunos de mis compañeros en artículos anteriores, nos encontramos con una amplia variedad que va desde los que se dedican al deporte, la enseñanza y los vídeos-juegos, a los que se dedican al humor o a gastar bromas.   

Muchos de estos “youtubers” aportan grandes cosas a la sociedad, como es el caso de los “Unicoos”, que se dedican a dar clases de matemáticas en YouTube, o como es el caso de los “Power Explosive”, cuyo objetivo es educar y transmitir los valores del deporte enseñado a comer y a entrenar correctamente, siempre desde una sólida base científica. Por tanto, el contenido que transmiten estos “youtubers”  a través de sus canales es muy positivo, sin embargo hay otros canales, que persiguen más el entretenimiento con el fin de conseguir más seguidores, tener más visitas y así ganar cada vez más dinero como “El rubius” o “Vegeta”.

¿Pero hasta dónde están dispuestos a llegar para tener más éxito los “youtubers”?. Muchos de ellos llegan demasiado lejos como es el caso de ReSet, que como ya todos sabéis, dio galletas con dentífrico a un sin techo, para burlarse de él y así poder para grabar un vídeo “gracioso” para sus fans. De nada sirvió que pidiera disculpas, pues el daño ya estaba hecho. Al menos, en esta ocasión la justicia ha tomado cartas en el asunto y esto sienta un precedente para futuros “youtubers” de este tipo.

Cualquier vídeo de YouTube me parece bien, siempre y cuando no se violen los derechos de los ciudadanos, no se les humille y no se vulnere su integridad tanto física como moral. Por todo ello, nos guste más o menos, los “youtubers” están cada vez más presentes en nuestras vidas. Así pues, solo nos queda disfrutar de los que nos gustan, ignorar a aquellos que nos parecen estúpidos, y finalmente denunciar y ser tajantes con aquellos que se pasen de la raya.


Daniel Da Sila Andrade, 2º de Bachillerato A