lunes, 10 de febrero de 2014

Jóvenes en serie




Un pijo es un chaval que tapa una parte sustancial de su visión con un largo flequillo y mantiene los pantalones en un nivel del trasero que permita ver los calzoncillos (de marca, claro). Los pantalones de los pijos son un misterio de equilibrio casi mágico, como el caso de esos borrachos que se bambolean peligrosamente, pero nunca se caen.

El rockero es reconocible por el invariable color negro de sus camisetas (nunca camisas), sus zapatillas de lona y cierto aire de camionero rudo.

            También es fácilmente reconocible el emo, con sus oscuras ojeras, su atuendo fúnebre con algún toque colorista y su aspecto de anémico crónico
.
            El mod cuida exquisitamente sus ropas y complementos. Gafas y relojes de diseño. Su vehículo favorito es una moto Vespa con numerosos espejos. Vive el lujo como una segunda vida, paralela a la vida real (?) en la que puede ser camarero o empleado de banca, nunca el divino dandy a lo Oscar Wilde en que se convierte.


Se definen por su atuendo, sus gustos musicales y los lugares de ocio que frecuentan. Todos son hijos de una sociedad urbana y, a pesar de las carencias que existen, opulenta. Cada uno de ellos se reúne con sus iguales. Forman grupos, tribus. Lo que me parece un dato sociológico curioso es que estos grupos no se configuren, como hasta hace poco ha sido lo normal en nuestra sociedad occidental, desde criterios sociales y económicos. No se trata de una división en clases o estamentos. Tampoco desde criterios ideológicos, éticos o religiosos. No son partidos, grupos de presión o sectas.

El hombre necesita integrarse en un grupo; necesita un nosotros que se oponga a un ellos. En una sociedad que lima todas las diferencias, que acorta todas las distancias, parece que esta necesidad se vuelve perentoria. Atrás quedaron las guerras de religión (hablo de Occidente) y la lucha de clases se apaga en esa opulent society de la que habla Galbraith. Ni siquiera la nación, en este mundo globalizado, constituye ya un límite claro, un aglutinante de personas que tienen algo en común. El relativismo moral hace casi imposible que una toma de posición ética configure un grupo humano. ¿Qué queda a nuestros jóvenes? Mirarse al espejo. Elevar sus preferencias estéticas a la categoría de principios éticos y agruparse según este canon alicorto y modesto, pero seguro. Eso, o hacerse fans de un equipo de fútbol.

Tomás Salas, en Ymálaga, 01/08/2011 (PAU, Andalucía 2011-2012) 


Continuando la práctica del Comentario de Texto encaminado a la PAU hemos seleccionado esta vez este texto propuesto en la PAU de Andalucía en el curso 2011-2014. Resolvemos el ejercicio con la Estructura, el Resumen y el Tema y ofrecemos las orientaciones para el comentario crítico con el objeto de que los alumnos de 2º de BTO suban sus opiniones al blog del instituto.

Tema. Tribus urbanas: una forma de expresar la identidad juvenil en la sociedad actual.

Resumen.

Las tribus urbanas, constituidas a partir de afinidades estéticas, personales o gustos, se han convertido en una solución para los jóvenes de hoy en día, pues en un mundo globalizado en donde impera el relativismo moral y se han acortado las distancias y las diferencias, ya no hay opción a una agrupación por clase social o por cuestiones ideológicas.


Estructura.

Desde el punto de vista de la organización interna de las ideas, nos encontramos con una estructura inductiva o sintetizante, puesto que  el cuerpo argumentativo aparece al principio y la tesis o idea principal se encuentra al final del artículo de Tomás Sala. Nada más comenzar el artículo tenemos cuatro argumentos de ejemplificación,  que cumplen la función de ser un pequeño botón de muestra de las tribus urbanas. Y así, nos define o nos describe lo que es un pijo, un rockero, un emo o un mod. A continuación, utilizando un argumento de hecho, que es aquel que se basa en las pruebas observables, nos expone lo que tienen en común estos grupos, algo que -por cierto- ya sabemos los lectores, por tanto todos lo compartimos: “Se definen por su atuendo, sus gustos musicales y los lugares de ocio que frecuentan. Todos son hijos de una sociedad urbana y, a pesar de las carencias que existen, opulenta. Cada uno de ellos se reúne con sus iguales. Forman grupos, tribus.”

A partir de aquí, una vez expuestos estos argumentos y de analizar el por qué de la existencia de las tribus urbanas (basada en afinidades estéticas, personales o gustos), nos presenta la tesis al principio del tercer párrafo: “El hombre necesita integrarse en un grupo; necesita un nosotros que se oponga a un ellos. En una sociedad que lima todas las diferencias, que acorta todas las distancias, parece que esta necesidad se vuelve perentoria”.

Finaliza con una tajante conclusión que le sirve más bien de constatación de su tesis, en la que el autor considera que el relativismo moral de la sociedad actual hace imposible que los jóvenes puedan agruparse de otro modo: solo les queda esta salida o como dice el autor irónicamente "hacerse fans de un equipo de fútbol" 

Como ya hemos hecho en otras ocasiones, dejamos el comentario crítico de la mano de los alumnos de 2º de Bachillerato, una vez sea corregido en clase. 

18 comentarios:

Diana dijo...

Nuestra sociedad es invadida por grupos con ideales estéticos cada vez más marcados. Dicho de otro modo, son grupos o conjuntos de personas con diferentes gustos, los cuales se unen para identificarse unos con otros y diferenciarse con los demás grupos existentes.

Como bien dice Tomás Salas en su artículo“El hombre necesita integrarse en un grupo: necesita un nosotros que se oponga a un ellos”. Esta afirmación quiere decir que el ser humano es gregario y se siente realizado socialmente cuando forma parte de un grupo. Modernamente esta necesidad se plasma muchísimo en los jóvenes, los cuales tienden a identificarse con otros de su edad en función de afinidades estéticas y también ideológicas porque el ser pijo, emo, rocker, mod, gótico o incluso “cani” o “choni” lleva aparejada una filosofía de vida.


Por tanto, yo estoy totalmente de acuerdo con la tesis y con la argumentación de Tomás Sala, sin embargo creo que no todos los jóvenes – me incluyo en este grupo- formamos parte de las tribus urbanas porque hay gente como yo que somos “normales”, pues no nos terminamos de identificar con este tipo de tribus.

Pero,¿realmente es necesario pertenecer a algunos de los grupos mencionados anteriormente? Creo que no, dado que los seres humanos somos libres, es por ello que podemos hacer con nuestras vidas lo que queramos, integrándose o no, vamos a seguir siendo todos iguales. Esa diferencia que los desiguala unos con otros es solo estética, ya que se identifican solo por la vestimenta y la primera imagen que dan.

Ahora bien, no tiene nada de malo pertenecer al grupo de los normales. Por eso, no identificarse con ninguno de los grupos que dividen la sociedad no quiere decir que las personas normales no tengan sus gustos y preferencias estéticas. Yo puedo decir que pertenezco al grupo de las personas normales y corrientes, no me identifico como pija, ni como rockera, ni como emo, pero tengo mis gustos y mi propio estilo de vida.

En definitiva, y ya para cerrar este comentario me reafirmo en el hecho de que me parece muy bien que haya chicos que se decanten por alguna tendencia estética, pero reivindico aquel sector de la juventud que nos negamos a que nos clasifiquen dentro de alguna tribu urbana porque somos simplemente “normales”, pero no por ello especiales.

Diana Benítez Dorado (2º BTO B)

Ana Amuedo Gómez y Patricia Sánchez Jiménez dijo...

¿Qué diferencia a una tribu urbana de otra? Pues bien, lo que diferencia a una tribu de otra es la apariencia física de sus componentes. Podemos encontrar tribus tales como: los “pijos”, los “emo”, “góticos”, “mod” e incluso los conocidos “canis”.

Últimamente, se ha puesto de moda una tribu llamada 'hipster'. Este grupo es conocido porque sus componentes usan gafas de vista de estilo retro, (incluso sin tener que llevar gafas), usan pantalones pitillo (algo caídos), zapatillas “Vans” o “Converse” y sudaderas o camisetas con dibujos y estampados de leopardo. A los “hipster” les encanta agujerearse el cuerpo e incluso marcarse la piel con tatuajes permanentes. Sienten gran admiración hacia el monopatín y todas las fotos que se hacen las cuelgan en páginas como “blog”, “tumblr” o “flickr”. Eso sí, todas ellas hechas con una cámara Reflex profesional, aunque no tengan ni idea de cómo usarla.

Esta es una moda procedente, en su mayoría, de Estados Unidos. Ha sido copiada por los jóvenes españoles desde hace un año o algo más. Y es que, cada vez más jóvenes pertenecen a una tribu u otra. El hecho de pertenecer a una de estas tribus, puede ser porque se sientan aceptados con un grupo de personas que comparten sus mismas ideas, y, probablemente, por no sentirse alejados de la sociedad y querer pertenecer a un grupo a toda costa.

Por otra parte, vemos a jóvenes que no pertenecen a las denominadas tribus urbanas, que forman parte de lo que yo llamaría jóvenes 'normales'……, Y yo me pregunto: ¿quién estipula lo que es normal y lo que no? y ¿si el hecho de no pertenecer a ninguna de estas tribus mencionadas anteriormente, fuese como pertenecer a otra tribu?

En definitiva, después de haber leído el artículo de Tomás Salas, tengo que admitir que estoy de acuerdo con gran parte de su tesis y con el hecho de que los jóvenes de hoy en día –entre los que me incluyo- tienen necesidad de buscar un tipo de agrupación, sin embargo –como he dicho antes- no todos los jóvenes (yo la primera) podemos encasillarnos dentro de las denominadas tribus urbanas o tal vez sí, si los chicos “normales y corrientes” constituimos también una tribu.

Ana Belén Amuedo (2º BTO B)

Jessica cuellar caballero dijo...

En relación a lo comentado por el autor del texto, Tomás Salas, me gustaría puntualizar que estoy de acuerdo con la tesis que defiende el articulista porque creo realmente que gran parte de los jóvenes se agrupa en las llamadas “tribus urbanas”, buscando así una forma de identificarse en lo que respecta a gustos musicales, estética, preferencias personales, lugares de ocio, etc. En este artículo se presentan tan solo cuatro modalidades de tribus urbanas, pero como ya se sabe existen muchas más de las que no podemos hablar ahora porque nuestro comentario se alargaría demasiado. No obstante, dentro de este grupo variado de tribus no nombradas por el articulista a mí me gustaría destacar a los “frikis”, los “canis”, los “raperos” y los “góticos” tal vez porque son los que están más presentes en mi entorno,



Los frikis son ”personas pintorescas, extravagantes y raras que practican obsesivamente una afición”; los “canis” son aquellos que se visten y se arreglan con poco estilo y mal gusto; los raperos son aquellos que se caracterizan por llevar gorras, anillos y pantalones caídos, por hacer graffitis y por bailar “break dance”; y finalmente los góticos son los jóvenes que se caracterizan por llevar maquillaje pálido, colgantes, cadenas y ropas oscuras.



En definitiva, y estando de acuerdo con el autor del texto, Tomás Salas, pienso que no podemos negar la existencia de las tribus urbanas puesto que los jóvenes de hoy en día ya no nos agrupamos por ideas políticas o religiosas, aunque las tengamos evidentemente, ni por pertenencia a clases sociales, sino por el hecho de compartir una serie de gustos estéticos y personales, que hace que un gótico de El Cuervo y uno de Barcelona no se diferencien.

Fátima González Kouiiss dijo...

En este artículo, Tomás Salas quiere hacernos ver que las tribus urbanas no se rigen por la moda, sino que se forman a partir de aspectos más psicológicos o ideológicos. En este sentido, podemos afirmar que en las tribus, el adolescente busca una razón de ser, una imagen que le dé seguridad y tranquilice su inquietud interior. Así pues, en un grupo compuesto por sus iguales, el joven puede ser él mismo, expresarse con libertad, sin temor a ser incomprendido o rechazado y donde se le toman en serio. Sin embargo, fuera de estas tribus, los jóvenes no se sienten seguros y tienden a ponersese a la defensiva, dado que nadie entiende el por qué de su vestimenta, el hecho que no vaya a la moda o el que no vista como el resto de personas "normales y corrientes". Para los integrantes de las tribus urbanas su estilo no radica solo en vestirse de negro o en hacerse rastas, sino que su ropa representa su yo interior: es como un gesto de rebeldía ante la uniformidad y el resto del mundo.

En definitiva, por todo lo expuesto anteriormente me posiciono a favor de la tesis que defiende Tomás Salas en este artículo, ya que sin lugar a dudas el hombre necesita relacionarse y comunicarse con sus iguales, especialmente durante la adolescencia cuando se produce ese alejamiento del ámbito familiar y ese acercamiento hacia los de su edad. Sí me gustaría puntualizar que el fenómeno de las tribus es más apreciable en las grandes ciudades, pues son más urbanitas y cosmopolitas; sin embargo, en los pueblos pequeños, -como en el que yo vivo- es menos significativo, pues las personas suelen tener una mente más cerrada y no aceptan lo desconocido o diferente, y aquel que se salga del límite de lo normal para ellos, es rechazado, marginado y está expuesto a la crítica. En conclusión, las tribus urbanas y la moda son términos opuestos; la moda no se establece según aspectos psicológicos como las tribus, sino por lo que lleve en cada temporada según un grupo de diseñadores destacados.

Paola Navarro dijo...

Tomás Salas en este texto nos habla de las tribus urbanas que se forman desde los gustos, aspectos psicológicos, ideales…
La adolescencia y juventud son etapas vitales por las que todos pasamos de una manera o de otra manera diferente y en la que nos aumenta la necesidad de identificación y de sentirte parte del grupo preferente. A menudo con rebeldía, cuestionando las normas del mundo adulto. A partir de aquí sale la moda de las tribus urbanas. Los colores son también signos de ellas, unas utilizan muchos, otras pocos, otras colores opacos o negros. Además, la forma de sentirse también influye en su relación.
Muchas veces pensar de manera diferente hace actuar diferente, te hace crear conciencia de muchas cosas y ver más allá de tus ojos. No crean que yo critico el emo, el punk, el gótico, o al desubicado que piensa que toda su vida será joven y que subida gira alrededor de su música. Conozco a gente adulta que es punk, gótica… y no por ello son inmaduros. Ellos son conscientes de la lamentable sociedad en la que vivimos y se adaptan hasta donde será necesario para seguir luchando por ella.
En suma, defendiendo la tesis de Tomás Salas, estas tribus siempre han existido, son una manera en la que los jóvenes se expresan. No deja de ser algo pasajero en la vida.
Paola Navarro. 2ºBACHB

Carmen Marrufo Román dijo...

En este artículo de Tomás Salas nos podemos concienciar de las distintas tribus que pueden llegar a existir, -por no hablar de las que ni se han nombrado, como la de los punkies, los góticos, etc.- y, sobre todo, -por lo menos en mi caso-, nos ayuda a entender cómo de cierta manera la gente, la mayor parte adolescentes, necesita pertenecer a dichas tribus.

Ciertamente, nunca me había planteado el hecho de que pertenecer a una tribu fuese una necesidad, no por mí, porque considero que llevo mi propio estilo de vida con sus más y sus menos, sino por esas personas que pertenecen a "los pijos", a "los raperos", a "los góticos", etc. Simplemente les consideraba personas que tienen algo en común, -como yo quizás puedo tener los mismos gustos que tiene otra persona-, pero según he podido ir leyendo en el texto, dichos jóvenes recurren a las tribus para sentirse protegidos, porque sí que es cierto que vivimos en una sociedad propensa a criticar y marginar y, gracias a estos grupos donde todos tienen mismos gustos y aficiones, no hay ningún motivo para sentirse rechazados puesto que ya no son los únicos a los que les gusta una música o indumentaria diferente.

He de decir que yo no me considero de ninguna tribu en especial, -o quizás sí y yo no lo sé-, pero eso no es motivo para no respetar al prógimo, como tampoco es motivo para considerar, a los que optan por ello, "raros". Porque cada uno posee su estilo de vida y, sobre todo, las riendas de ésta.

Para finalizar, me posiciono a favor de la tesis de Tomás Salas, pues sí creo que el pertenecer a una tribu es una necesidad para muchos. Cosa que respeto indiscutiblemente.

Carmen Marrufo, 2BTO A

Thalía Flores Alpresa dijo...

Desde los primeros tiempos históricos, todas las generaciones han necesitado vivir agrupadas, buscando el apoyo mutuo frente al apoyo que se ofrecen otros.
Tanto es así, que a lo largo de la vida hemos conocido a montones de asociaciones, los prehistóricos en tribus, también han existido revolucionarios, moderados, carlistas, cristianos, hindúes, musulmanes, etc. Todos unidos luchando por un fin común que los representa y beneficia en algún aspecto.
Supongo que esta costumbre de buscar un grupo al que pertenecer, donde sentirse apoyado y respaldado frente a otros, se ha convertido en necesidad, puesto que al fin y al cabo todos necesitamos sentirnos aceptados y vinculados con otras personas.
No obstante, la finalidad de estos grupos ha ido cambiando con el tiempo, inicialmente las personas se agrupaban por necesidad y supervivencia, pero las cosas han cambiado.
El individualismo, es decir, hacerlo todo por y para uno mismo se ha ido acentuando en la sociedad, pero siempre ha estado vigente la necesidad de agruparse para conseguir un objetivo común vinculado a una ideología política por ejemplo. También se unen por creencias religiosas o simplemente por cuestión de gustos.
Hoy esta clasificación social sigue presente, pero no de igual manera, es decir, ahora la mayoría se forman por jóvenes en busca de una personalidad aún por desarrollar.
Estas pandillas no se identifican por una idea que defender o por un punto que criticar, se mantienen unidos por una forma de vestir, de comportarse o simplemente por sus obvies comunes, los cuales los separan y diferencian del resto del mundo.
Estos pueden ser siniestros góticos representados por el negro, egocéntricos pijos con ropa de marca, liberales rastafaris movidos por el libertinaje o simplemente empollones rodeados de libros.
Todos y cada uno de estas agrupaciones excluyen a todos aquellos que no vistan o actúen como ellos, y les niegan su compañía por el simple hecho de no ser como ellos.
Digamos que tu forma de vestir y comportarte te etiqueta, y al mismo tiempo te incluye o excluye de determinados ambientes. Hasta el punto de que muchos jóvenes fingen ser lo que no son solo para formar parte de estos grupos y así evitar la amarga soledad.
Para concluir, me gustaría decir que soy consciente de la necesidad del ser humano de relacionarse e identificarse con un grupo de personas en los que refugiarte cuando necesitas ayuda, a pocos les gusta la soledad, y mayoritariamente nos gusta pasar tiempo acompañados.
No dejo de reconocer lo dependiente que somos todos unos de otros, y como bien se dice en el texto todos necesitamos pertenece a grupos en algún momento de nuestras vidas, pero he de decir que ningún grupo merece tu compañía si te hace cambiar y no te acepta tal y como eres, ya que si solo te quiere por tu físico, el cuál se pierde con el tiempo, y no valora tu personalidad y valores que es lo realmente importante en una persona, no merece la pena tenerlo cerca, mejor solo que mal acompañado.

miriam gomez dijo...

En este artículo de Tomas Salas, el articulista nos quiere mostrar que las tribus no se rigen por la moda de cada uno, sino por razones psicológicas o ideológicas.

Las llamadas tribus o grupos de personas con elementos comunes, no son más que grupos diferenciados entre si, como consecuencia de sus gustos e ideologías que permiten diferenciarlos unos de otros.

Aunque quizás Tomas Salas no lo haya nombrado en este artículo, me gustaría implicar mi opinión en lo siguiente: Son más corrientes la sucesión de tribus en grandes ciudades, ya que están más expuestos a las modas urbanas y a poder ver diferentes tipos de grupos allí. En un pequeño pueblo, como el mío, estamos menos expuestos a tendencias de ultimas modas pero no por esto quito que existan estos tipos de grupos, me atrevo a decir que los hay, pero en menor medida.

Retomando el tema de sus posturas ideológicas y psicológicas, podemos estar bastante igualados en este sentido. No todas las tribus son pijos, roqueros, emos o mods, mi grupo de amigos no nos relacionamos con ninguno de los anteriores aspectos. Por tanto esto no es, ser o no ser de un tribu, sino que hay muchos más grupos aparte de ellos.

Cada uno de nosotros viste en mayor o menor medida diferente de los demás, tiene sus propias ideologías en cuanto al tema de política, su propia vida personal y forma de razonar diferentes cuestiones. Con todo esto quiero decir que no tiene por qué haber tribus que compartan los mismos aspectos, y no estoy en contra de ello, al contrario me parece estupendo que cada uno se relacione con quien desee.

Para concluir doy un guiño a todo lo expuesto anteriormente, soy más partidaria de una “tribu” como la mía en la que somos libres de opinar de un tema u otro sin postular siempre las mismas ideas, somos libres en el gran sentido amplio.

Desiree Millan dijo...

Menuda sociedad en la que vivimos ¿no? Menuda sociedad de incultura. Juzgamos a la gente por su apariencia sin conocerla realmente, tan solo dejándonos llevar por su físico.
¿Por qué vemos con malos ojos a alguien que sea distinto a nosotros? ¿Acaso es menos persona aquel que porta una vestimenta peculiar.
Vivimos en una sociedad sin personalidad, en una sociedad que no actúa como realmente quiere solo por el que dirán, en una sociedad en la que todos nos dejamos llevar por todos.
Pienso que casa persona debe ser juzgada una vez que se la conoce, juzgada por sus actos y no por su apariencia, no se puede ser tan superficial.
¿Acaso no es posible que dos personas de apariencia y gustos totalmente distintos sean amigos? Aquellas personas que se fijan solo en las apariencias, deben de sentirse muy vacías.
Y es que cada persona es totalmente distinta, nadie sabe si un gótico puede aguardar sentimientos parecidos a los suyos o si un pijo engreído quizás no quiere llevar su vida. Nos dejamos llevar por gustos que ni siquiera compartimos ni deseamos, solo por el gran miedo de que esta sociedad nos excluya, por medio a sentirnos solos.
Todos deberíamos actuar naturalmente, tal como somos, sin pensar en el resto del mundo, ¿Qué más da el qué dirán?, ¿Qué más da lo que piensen de ti?
Es mejor vivir con una personalidad que te caracterice y con la que seas tú mismo, a ser una persona vacía sin personalidad ninguna.

Cristina Romero Romero dijo...

El tema que nos mueve es el expuesto por el autor Tomás Salas, acerca de las tribus urbanas que están presentes en la actualidad. Pues bien, hay quienes piensan que estos grupos sociales se forman porque siguen una moda, pero en realidad va más allá, también sigue aspectos psicológicos e ideológicos.
Vivimos en un mundo en el que el ser humano se siente más acaudalado y seguro de sí mismo si está respaldado por una tribu a la que pertenece. Como bien dice el autor: ``necesita un nosotros que se oponga a un ellos´´, es decir, por no tener los mismos gustos es como si no pudiesen relacionarse ya que son grupos ideológicos completamente distintos. Abundando en la opinión no entiendo el porqué de ello, pues hay que respetar a los demás, cada uno puede pertenecer a la tribu que quiera y no tiene por qué haber una ``regla´´ que impida que dos tendencias diferentes se sociabilicen.
Cada quien tiene la libertad de actuar como quiera y nadie tiene por que juzgar sin conocer antes. Cuánta razón tiene la famosa frase ``las apariencias engañan´´. No nos bastemos solo de una imagen para enjuiciar. El hecho de que determinadas personas pertenezcan a una de estas tribus mencionadas en el texto (pijos, rockeros, emo…) no les caracteriza como ``raros´´, solo son diferentes al igual que pueden ser diferentes entre sí aquellos ajenos a estas tribus.
Sintetizando lo expuesto en líneas anteriores, no me queda más decir que no tengo nada en contra de quienes optan por alguna tendencia estética, pero no por ello deben relacionarse solo con los pertenecientes a su misma tendencia, ya que todos tenemos algo más que una simple apariencia que nos hace diferentes.

Celia Jurado Delgado dijo...

Pijo es aquel que viste de marca y que tiene un cierto aire de prepotencia, gótico es aquel que lleva trajes negros y usa maquillaje para resaltar palidez en el rostro, hípster es aquel que sigue una moda traída de EE.UU y que siente predilección por el skate, y así muchas más etiquetas que podríamos poner a aquellos grupos de jóvenes que comparten aficiones y apariencia.
Las hoy conocidas como tribus urbanas no son más que eso, grupos de en su mayoría jóvenes que etiquetamos según denominaciones de acuerdo con su forma de ser, y es que, hoy día la mayoría de los jóvenes pertenece a alguna de estas tribus, pues necesitan sentirse aceptados y miembros de un todo, necesitan sentir que forman parte de algo y que su grupo es diferente al del pijo, al del gótico o al del hípster. De esta forma también sienten el respaldo y apoyo de los demás miembros, pero ello les puede hacer llegar a la idea de que necesitan de ese apoyo para poder llevar a cabo sus metas, y podrían llegar a depender demasiado de ello. Aunque todo esto viene ocurriendo desde tiempo atrás, y es que hace años ya se formaban grupos, ya fuera porque sus miembros tenían la misma ideología o porque luchaban por defender aquel ideal que compartían, pero grupos al fin y al cabo cuyos miembros tenían características en común.
Y es que todo ello nos da a entender que el hombre, como muy bien apunta Tomás Salas en su artículo, necesita sentirse integrado y necesita sentir que es miembro de algo, y aunque estoy de acuerdo con esta idea he de apuntar que no todos los jóvenes pertenecen a una tribu. Puedo ponernos de ejemplo a mí y a mis amigos pues yo no considero que pertenezcamos a una tribu ya que cada uno de nosotros tenemos nuestros gustos, aficiones, forma de vestir, ideas.. Y es que esto es como todo, y hay excepciones, y si consideramos que lo normal es que se formen tribus urbanas como las mencionadas anteriormente podemos decir que aquellos grupos de jóvenes, cada uno con preferencias diferentes, son excepciones de una sociedad que se rige por el colectivismo y que se siente bien formando parte de una unidad. Aunque todo ello no quita que cada persona pueda tener sus propios ideales sin necesidad de pertenecer a tal conjunto, pues las personas tenemos la suerte de no tener que depender de nada ni nadie para llevar nuestra vida adelante, de tal forma que aquella persona que no se sienta bien perteneciendo a tales tribus no tiene porque hacerlo.
La independencia es una de las grandes virtudes que posee el hombre y no debemos limitarla pensando que formando parte de algo llegaremos más lejos en la vida.

Daniel Cordero Lopez dijo...

A partir de este texto de Tomás Salas podemos ver las diferentes tribus que existen, además de las que no se han mencionado como la de los canis, góticos o hipster cada una de ellas con una diferente ideología unidas para ser identificadas con otras y diferenciarse del resto.

En realidad nunca había pensado en esto de las tribus, de si pertenezco a algunas de ellas o no, aunque este concepto ha cambiado con el tiempo, ya que antes se reunían para poder sobrevivir, mientras que ahora lo realizan personas que comparten una misma ideología, una serie de gustos o tal vez aquellas que busquen una personalidad con la que se sientan identificados.

Hoy en día estas tribus son muy comunes, sobre todo en las grandes ciudades donde hay mayor cantidad de personas o modas entre otros, aunque también podemos verlas en pueblos pequeños como ocurre en mi caso, pero en menor medida, ya que en este caso las personas no suelen aceptar lo desconocido, lo que es raros para ellas y finalmente aquel que se salga de lo normal es rechazado.

En mi opinión, cada persona debería realizar sus acciones de formar natural , sin importarles las críticas del resto , por lo que estoy a favor de que la gente pertenezcan a diferente tribus , algo que respeto.

Daniel Cordero López

2ª Bachillerato B

alberto dijo...
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alberto dijo...
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alberto dijo...

A partir de este texto periodístico de Tomás Salas, que habla de las tribus urbanas me gustaría decir que estoy totalmente de acuerdo con la tesis que defiende dicho autor. Porque hoy en día casi todas las personas están divididas por grupos de amigos, ya sean las nombradas en el texto o otras como frikis, raperos, canis, etc. Y como es normal es fácil de distinguir los distintos grupos, por la forma de vestir, la forma de hablar, tipo de música que escuchan, tipos de juegos que practican y muchas maneras más. Por ejemplo los canis suelen ir en chándal, ir rapados o con dibujos en el pelo, suelen llevar gorras y escuchar normalmente break, los raperos suelen llevar ropa ancha, escuchar rap y suelen grafitear. Y los frikis están todo el día jugando a los videojuegos.

En definitiva, quiero dejar marcado, que es necesario que la gente se dividan en grupos, pero no por ideologías, religión etc, si no para diferenciarse de los demás, sentirse apoyados, tener similitudes etc.

Alberto Jurado Alcón.
2º Bach B.

Rocio Rodriguez Ruiz dijo...

Tal y como dice Tomas Salas en su artículo: “El hombre necesita integrarse en un grupo, necesita un nosotros que se oponga a un ellos.” Este hombre tiene toda la razón, pues desde hace años y cada vez con más frecuencia vemos como los jóvenes solo se agrupan por cuestiones estéticas, musicales u otros gustos, pero bajo mi punto de vista con sus gustos también expresan sus peculiares formas de ser y de ver la vida, incomprensibles para otras “tribus” de jóvenes. Así pues cada uno busca una seguridad, rodearse de personas como él, que no le discriminen por sus gustos o forma de ser, con los que compartir cosas y poder ser uno mismo.

¿Pero por qué esta tendencia a unirnos de forma homogénea como si de una manada de animales se tratara? A estas alturas muchas personas son incapaces de relacionarse con otras simplemente su apariencia no les gusta. Y así frikis se unen con frikis, pijos con pijos y raperos con raperos, creyendo que son incomprendidos por los demás, pero para mí, una amistad, una relación va más allá de cuestiones estéticas pues, ¿por qué no podría un rapero convertirse en el mejor amigo de un pijo? Quizás tengan más cosas en común de las que creen.

Y después de todo esto, ¿Dónde quedan las personas normales?, las personas que no se identifican con ninguna de estas tendencias. Tal vez formen parte de otra tribu. Yo me considero una persona normal, que no se identifica con ninguna de estas tendencias, sin embargo mi grupo o “tribu” tiene gustos distintos a los míos, pero aun así nos identificamos con muchas cosas más y nos sentimos defendidos sin necesidad de que el otro sea igual, pues al fin y al cabo somos distintos por muchos gustos o ideas que tengamos en común, por lo que bajo mi punto de vista, está bien que muchos jóvenes prefieran agruparse con personas con las que se sienten identificados, pero no hay que cerrarse a los demás solo porque no tengan nuestra misma apariencia, pues al fin y al cabo es lo que menos cuenta, ya que como dice el refrán, las apariencias engañan.

María del Carmen Scharff Bellido dijo...

Los seres humanos siempre hemos vivido en sociedad, es algo fundamental para nosotros el poder relacionarnos con los demás y el sentirnos aceptados en un grupo común, ya sea por nuestros gustos estéticos, musicales o algún “hobby” que nos una y nos haga sentir en confort con otras personas similares a nosotros.

Hablando desde mi propia experiencia, yo siempre me he encontrado bastante desubicada en mi entorno, viviendo en un pueblo pequeño y bastante mal comunicado a las grandes ciudades y sumando a ello los muy peculiares gustos que me caracterizan, debo decir que aún no he encontrado a muchas personas con las que poder sentirme a gusto conversando sobre mis alocadas ideas o mis extravagantes preferencias.

He experimentado la sensación de sentirse incomprendido, de ser la que no se entera de nada, simplemente porque me interesan otras cosas y en vez de dejarme arrastrar por la corriente de los demás, prefiero seguir fiel a mis ideas y buscar a gente con las que ser capaz de compartirlas.

Actualmente, internet me ha abierto muchas puertas y sí, los amigos con los que me relaciono por redes sociales tienen gustos acordes a los míos, pues eso es lo que busco, la comprensión y el apoyo de otras personas con las que poder conversar de lo que realmente me interesa, sin tener que limitarme a los temas de moda por los que se mueve la opinión de los demás.

Con esto quiero decir que en mi opinión, todos necesitamos pertenecer a “algo” llámese asociación, sociedad, tribu o simplemente “grupo de amigos”; pero todos necesitamos estar rodeados de personas que nos muestren, como ya he dicho, su comprensión y apoyo, pues no podríamos vivir sin relacionarnos con otros.
Como suele decirse “los amigos son la familia que elegimos” y yo, ya tengo a los míos. Con sus más y sus menos; con sus virtudes y defectos.
Y no, no formamos ninguna clase de “tribu urbana” entre nosotros, pues cada cuál es como es.




Cada uno con una personalidad diferente, cada cual a su manera; pues la amistad no se basa en los simples gustos que podáis tener en común, y por ello nadie debería rebajarse a cambiar sus ideales o sus preferencias solo para sentirse aceptado por el resto, pues si los demás no son capaces de aceptarte tal como eres ¿Por qué querrías formar parte de un grupo así? Lo importante es mantenerte fiel a tus ideas y esperar a encontrar a unos compañeros que sepan valorarte por lo que eres y no por lo que otros pretenden que seas.

María del Carmen Scharff Bellido 2º Bach A

Maria Regordan Carnicer dijo...

Como apreciamos en este texto de Tomás Salas: "El hombre necesita integrarse en un grupo", nosotros mismos necesitamos sentirnos integrados en nuestro grupo de amigos.

Hoy en día nos encontramos con una gran cantidad de jóvenes divididos en grupos , en tribus, etiquetados por su forma de ser o de vestir , por su estética o pos sus gustos.

Estos grupos se forman fácilmente, ya que todos sus integrantes tienen la misma forma de pensar o de vivir la vida. Cada una de ellos buscan a personas compatibles, con los que pueden hacer lo que verdaderamente les gusta sin tener ataduras o no importándoles "el que dirán".

Yo pienso que no todos pertenecemos a algún tipo, nos relacionamos con gente que nos hace sentir bien , pero tienen pensamientos diferentes al nuestro. Otra cosa es el tema de la apariencia o lo estético, ¿Por qué góticos , hippies o raperos no pueden relacionarse entre ellos?

Debemos de darle una oportunidad a todo el mundo , aprender a relacionarnos con personas diferentes e ignorar la apariencia. Detrás de una persona "rara" puede haber un gran corazón.

A mi me parece bien que se formen grupos de este tipo, con sus mismo gustos y aficiones, pero no estoy de acuerdo con aquellos que ignoran y dan de lado a otras personas por su apariencia.

Hay que conocer a las personas, igual te puedes sorprender.