martes, 22 de enero de 2013

Popkesí: Chicas ye-yé



Nuestro programa de hoy tiene un cierto aire retro y se titula Chicas ye-yé. El ye-yé es un estilo de música pop de los años 60 que suele estar representado por chicas jóvenes influidas por el soul, el rhythm & blues y el pop.  En España, al principio, la música ye-yé fue en cierto modo reprimida por la dictadura pero, aun así, alcanzó un gran éxito que duró incluso más que en el resto de los países.
La granadina Gelu, fue la primera chica ye-yé hispana y una de las reinas de este movimiento. Ocupará toda la década pues su primer disco es del 60 y el último del 69. Versionará éxitos de canciones francesas, inglesas o italianas vendiendo en la mayoría de los casos más que los originales. Su voz aguda, sus grititos y  su afán en no parecerse a ninguna figura extranjera la convertirán en la principal voz femenina española de la época y en una de las mayores vendedoras de discos. Su éxito El partido de fútbol de 1963 era una versión del original de Rita Pavone con cuya voz Gelu guarda cierto parecido.
Las chicas ye yé eran imprescindibles en los festivales de la canción y en televisión, casi adolescentes que buscaban destacar en las revistas juveniles y en las emisoras, poniéndose nombres que se quedaran en la memoria. Una de las primeras fue la también granadina Li Morante con una corta vida artística entre el 62 y el 64.  Su belleza al estilo de las estrellas americanas, su desenvoltura juvenil y su potente voz le abren las puertas del éxito. En el 63 protagoniza la película “Objetivo las Estrellas” y graba su mayor éxito: Guateque, un retrato de los guateques del momento, versión de Party time, un twist que popularizó en Estados Unidos Claudine Clark.  Pero Li no es feliz con su vida de artista, decide que lo suyo no es la música y pone punto y final a su carrera en un momento en el que las chicas ye-yé barrían.
La catalana Lita Torelló fue una niña prodigio en la 2ª  ½ de los 50. Su carrera como chica ye-yé se desarrolla entre 1961 y 1967. Lita, como el resto de chicas ye-yé,  era una cantante de repertorio; es decir, que grababa todo lo que se le ocurría a su discográfica, la mayoría versiones de éxitos extranjeros. También tuvo una carrera cinematográfica doblando al castellano canciones de películas destacando su doblaje a Julie Andrews en “Sonrisas y Lágrimas”. En 1964 graba Las más bella del baile, versión del tema de Sylvie Vartan, una de las canciones más recordadas y versionadas de la década
La madrilena Rosalía es la que más se aproxima en España a las ye-yé francesas por sus canciones, su voz aguda, su aspecto físico o su forma de vestir y de comportarse en público. Como comenta Antonio Subirana es la ye-yé arquetípica. Su carrera fue muy larga pues su primera grabación es de 1960 y sus últimos discos del 74.  En 1965 graba en single, un formato no muy utilizado todavía frente al habitual ep de cuatro canciones, el himno ye-yé por excelencia: La chica ye-yé que aparecía cantada en  la película “Historias de la televisión” por Conchita Velasco. Esta versión que vendió la friolera de 30.000 ejemplares es más dinámica que la de Conchita, con mayor énfasis vocal e instrumental y con grititos de lo más ye-yé. En el 66 marcha a Argentina y, cuando regresa en el 67, Karina ha ocupado su hueco.
Dentro de la pléyade de chicas ye-yé sesenteras destaca la valenciana Adriángela por su voz trabajada y afinada que poco tiene que ver con las de sus compañeras de generación y por ser la única capaz de interpretar temas exigentes y versionar a las grandes divas del pop de esos años.  Otra seña de identidad serán sus elaborados peinados. En el 65 Zafiro la lanza poniendo en el mercado nueve discos, en uno de ellos aparece  En tus brazos quiero olvidar, cara B del single que se editó a raíz de su  triunfo en el II Festival de la Canción de Palma de Mallorca. A Adriángela, que se retiró en el 71, le faltó una canción rompedora pero poseía una calidad interpretativa que pocas mujeres han superado en el pop español.
La gaditana Laura se dio a conocer en 1964 en el concurso de televisión “Salto a la Fama”. En el 65 se presenta en el festival de Benidorm junto al pacense Federico Cabo cantando una canción que tiene la fuerza de un himno ye-yé y que retrata perfectamente el movimiento social y musical de la época: Tu loca juventud. Los dos desconocidos convencieron al jurado y al público y ganaron el concurso. En el 66 Zafiro prescinde de ella al no repetir el éxito de la canción que la colocó en la cresta de la ola. Luego formó el trío femenino Ellas también de corta vida. 
Lorella es el alias con el que la luego conocidísima María Ostiz grabó sus dos primeros discos en 1965. A diferencia de las otras chicas ella componía sus propios temas y ya se adivinaban las formas que luego la llevarían al éxito con su nombre propio.  La muy pop Sola estoy es una canción que estaba en el primero de sus dos únicos eps, en el que aparecía acompañada de la banda madrileña Los Shakers. La revista Discóbolo la calificó de "distinta, moderna, original…", En el segundo Ep la discográfica le impuso grabar versiones del festival de San Remo. Ahí acabó la carrera de Lorella. 

Las chicas ye-yé alegraron y edulcoraron la vida española en los años del desarrollismo. Una de las de mayor éxito y amplia carrera (del 64 al 71) fue la barcelonesa Betina que se caracterizaba por su fuerza y empuje en el escenario. Se presentó, cosa común en la época, a los festivales más importantes de la época, ganó el de Benidorm en 1967 y ese mismo año queda tercera en el de Split con La lancha, de autor yugoslavo, un tema de desbordante pop orquestal.  Estos éxitos la ponen en órbita hasta que a partir del 69 su carrera languidece. Se enrola, en el 72, junto a su marido en la Orquesta de Janio Martí y en ella permanece más de 30 años.
Una de las ye-yés más atractivas es la madrileña Silvana Velasco por su estatura y belleza racial heredera de las copleras de los 50 mientras que musicalmente se acerca a la línea de las ye-yés francesas que cantan hablando. Su carrera se desarrolla entre el 64 y el 71. Su debut discográfico es un disco editado por el brandy Fundador. En el 67, tras salir de Zafiro, participa en el festival de Benidorm y su carrera está en su punto más alto. En ese año lanza Hush, una versión de un tema de los entonces desconocidos Deep Purple y que ha quedado como una de las canciones más bizarras de la música española y que aparecía en la película “Abuelo Made in Spain”.
Blanca Aurora es una chica ye-yé -de la vertiente racial hispana- bastante desconocida que sólo grabó un ep de cuatro canciones en 1968, una época en la que ya se imponía otro tipo de música como la psicodelia o el movimiento hippie. El disco no obtuvo demasiada repercusión aunque en él estaba el tema Tú no eres ye-yé, convertido en todo un himno para los amantes actuales de los 60. Es una entrañable canción de amor cuyo estribillo dice: “yeeeeee yeeeee, yo soy la ye-yé y tú no eres ye-yé pero llegó el amor y nos comprometió,, yeeeee yeeeee, yo soy la ye-yé y tú no eres ye-yé, nunca comprenderé como me enamoré
Kinita es una de las chicas ye-yé más desconocidas pero se ha convertido en una de las más arquetípicas por su imagen pizpireta, su voz juvenil y unas canciones un tanto gamberras y que son auténticas joyas kitsch. Una de sus señas de identidad fueron sus peinados que le valieron para ser conocida como La Princesa de la Laca -como años más tarde la sin par Tamara-Yurena-. Comenzó en el 65 hasta el 67 para reaparecer en el 69 con la canción con la que ha quedado para la posteridad: El yo-yo ye-yé con el que puso música al revival del yo-yo que volvió a estar de moda patrocinado por Fanta y que al precio de cinco duros vendió millones de unidades. La casa Philips le propuso a Kinita la grabación de este tema que está entre lo más bizarro que se ha grabado nunca en España, con una letra indescriptible. Tras esto Kinita desapareció, suponemos que mareada de tanto yo-yo.
La malagueña Ivana con su aspecto nórdico de melena rubia y cuerpo estilizado representaba el ideal de mujer independiente alejado de la imagen de dócil y casadera imperante en la época. Comenzó en el 64 y es en el 66 cuando protagoniza, fotografiada en bikini sobre la nieve, una de las portadas de discos más atrevidas de la época. En el 69 va a ser lanzada como estrella cinematográfica al protagonizar “A 45 Revoluciones por Minuto”  de Pedro Lazaga, en esa cinta canta dos temas, uno de ellos es la rítmica No me lo puedo creer con arreglos de Waldo de los Ríos. Con este tema entró en las listas de ventas pero Ivana decidió retirarse y dedicarse al periodismo ocupando corresponsalías  en América. Sin duda, la figura de Ivana fue una de las que más repercutió en el cambio de mentalidad española.


Fuentes:

3 comentarios:

GEHA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
GEHA dijo...

Muy buena idea la de dedicar este programa a un capítulo musical que la polvorienta España de Franco utilizó para dar un barniz de modernidad a un país que pretendía hacer un negocio del turismo costero y que anhelaba la aceptación internacional de un régimen que, no lo olvidemos, había sido condenado por la ONU. Estamos, en definitiva, ante una expresión cultural muy asociada al “desarrollismo”. Naturalmente, era un fenómeno musical inofensivo para los intereses del dictador: frivolidad, superficialidad y extravagancia se mezclaban en música, letra, vestuario y coreografía. Nada parecido a la crítica política o social de los cantautores del momento.

El conductor del programa demuestra, una vez más, su memoria enciclopédica al traernos al programa cantantes y canciones que no recordaban ni las propias interesadas. Muy de agradecer el que no haya recurrido a las chicas de las que hoy aún conservamos recuerdo, como la Conchita Velasco de “Historias de la Televisión” o la Karina de “No somos ni Romeo ni Julieta”. Es muy divertido contrastar los patrones estéticos de estas solistas con los modelos actuales. Las muy notables diferencias nos testimonian la época de modo muy expresivo, casi como una fuente histórica al uso. A mi juicio, lo que aquí oímos es una parte muy representativa de la década de 1960.

Creo que de todas las recordadas en el programa, las más representativas, y las que resisten mejor el paso del tiempo, son Rosalía e Ivana. No obstante, desde mi punto de vista Alfonso realiza una selección muy oportuna ya que cada una de las intérpretes resulta curiosa por alguna razón y permiten conocer la variedad que esconde este género. Para mí ha sido una sorpresa porque esperaba más homogeneidad y, sin embargo, he encontrado una variada tipología: chicas monjiles, pícaras, ingenuas, sensuales, con voces pequeñas o grandes, con canciones aflamencadas o adscritas al pop internacional. Muchas gracias por esta media hora tan agradable y enhorabuena.

Rosa María Calderón dijo...

Me lo he pasado genial en el programa de hoy.

Felicidades por hacernos pasar un rato tan agradable.