Entorno Informacional Específico sobre la Laguna de los Tollos

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lunes, 7 de mayo de 2018

La biblioteca secreta de Siria.

Lectura para escapar de la guerra: así es la biblioteca secreta subterránea de Siria  
La biblioteca secreta de Darayya, en Damasco, capital de Siria es un ejemplo de cómo en tiempos de guerra, el ser humano es capaz de encontrar un momento de paz y de esperanza sumergiéndose en las páginas de un libro. La existencia de esta biblioteca con más de 14.000 fondos, enterrada en los subterráneos de un edificio bombardeado de Darayya nos ha servido para que los alumnos de 2º de Bachillerato reflexionen sobre el horror de la guerra y el valor de la lectura en momentos extremos como vehículo de salvación. Para ello escucharon previamente el reportaje La biblioteca secreta de Siria. Un paraíso de luz artificial bajo el infierno emitido en el programa Punta Norte de Onda Cero que nos recomendó nuestro compañero José Alejandro Rubio; y  leyeron Lectura para escapar de la guerra: así es la biblioteca secreta subterránea de Siria  publicado por Mike Thomson en BBC Mundo.    


Cada día me cuestiono más el poder de la literatura, el poder que tienen los libros. Porque cada vez son más las historias increíbles que nos llegan acerca de cómo la lectura es capaz de salvar vidas. Y uno de esos casos es la biblioteca subterránea de Siria, ciudad que ha sido y está siendo bombardeada día sí y día no por el ejército del estado islámico. Supongo que al igual que yo os preguntareis, ¿cómo es posible que en una guerra haya tiempo y entusiasmo para darle importancia a la lectura? Pues verás, en Darayya, Damasco, unos amantes de la lectura crearon una biblioteca subterránea debajo de un edificio bombardeado, debajo de una ciudad en guerra. Son pocas las palabras que existen para poder describir este acto de valentía y de esperanza.

Una guerra es destrucción; destrucción de edificios, de ciudades enteras, de familias y de vidas. Pero además, una guerra son prejuicios, miedos e intolerancia. Y esto me hace reflexionar sobre lo que los libros hacen sobre nosotros; quitarnos prejuicios, miedos y hacernos ser más tolerantes. ¿Qué irónico no?

En una guerra la gente lucha por sobrevivir, por vivir un día más. Pero no todo el que consigue mantenerse el día siguiente vivo, respirando, consigue sobrevivir en una guerra. Sobrevivir, desde el lado que estos ciudadanos de Darayya lo plantean, es mantener el entusiasmo, la imaginación y la esperanza de que algún día, todo el sufrimiento acabará. Y que mejor forma que con la lectura. La literatura les ayuda a teletransportarse a un mundo donde no aparecen día a día muertos por las calles, donde no hay ruidos de bombas y de metralletas y donde una familia lo es con todos sus miembros. Esa biblioteca les da un hogar, casi el mismo hogar que perdieron durante el conflicto. En general, la lectura nos hace vivir historias que no son nuestras, historias diferentes a lo habitualmente experimentado, además de darnos una concepción más amplia y critica del mundo. Y qué importante esto último, porque quizás, si todos los habitantes de este mundo se atrevieran a leer, a ver la vida desde otros ojos, no existirían guerras y los seres humanos seriamos, al fin y al cabo, más humanos.

Ana León Alcón, 2º de Bchto. A

Biblioclastia es una palabra que no figura en el diccionario, pero que significa cualquier tipo de destrucción de libros: desde la censura, la quema, el descuido y la desidia por las bibliotecas, hasta la venta ilegal.

Todas las épocas y todas las religiones han quemado libros. Nadie puede tirar la primera piedra, ni acusar al otro de haber encendido la primera hoguera. 

La quema de libros es un acto de cobardía, que refleja el miedo de aquellos que intentan imponer una determinada forma de pensar y actuar sobre el resto, de aquellos que tienen miedo a ser cuestionados o superados; y se ataca al libro porque el que lee duda, reflexiona y cuestiona acerca de lo que se le está imponiendo y acaba decidiendo y eligiendo algo diferente. Como decía Santa Teresa de Jesús: “Lee y conducirás, no leas y serás conducido". 

Además de dar conocimientos, un libro te ayuda a evadirte de la realidad y olvidarte por un instante de todo lo que está pasando a tu alrededor, olvidarte de tus problemas. Un libro hace que viajes a donde quieras sin tener que moverte. Un libro te convierte en otra persona sin dejar de ser tú mismo, es más, un libro puede ayudarte a encontrarte, saber quién eres o lo que quieres ser, definirte, formarte…

Tan increíble es el poder de un libro, que incluso en situaciones extremas y horribles como una guerra, donde muchísima gente muere cada día y donde tener opinión y criterio propios no es más que un camino seguro a la muerte, hay personas que acuden a un libro y se refugian en él. Es el caso de la biblioteca secreta de Siria, un lugar enterrado bajo un edificio bombardeado al que hay que llegar esquivando las balas y las bombas y donde, gracias al placer de la lectura, mucha gente consigue olvidarse del hambre, del miedo, de la soledad. “Un libro es un regalo estupendo, porque muchas personas sólo leen para no tener que pensar” - André Maurois. 

Dicho todo esto, pienso y trato de imaginar lo horrible que tiene que ser que, en circunstancias como estas, en la que incluso se llega a arriesgar la vida para buscar libros y construir una biblioteca, y también para llegar hasta ella cada día, destruyan lo que con tanto esfuerzo y miedo tú conseguiste hacer, que destruyan lo único que tenías, lo único que te mantenía con fuerza, lo único que te mantenía vivo. Y es que ya lo dijo Heine: “Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres".

Paula Borrego, 2º de Bchto A

“El libro es fuerza, es valor, es fuerza, es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor". Rubén Darío. El quemar libros es quemar la mayor fuente de sabiduría, destruir las ideas que son bases del desarrollo y el progreso. Como dice Rubén Darío los libros, la lectura, son la antorcha del pensamiento que nos ilumina en la basta y oscura ignorancia que nos rodea, son el vehículo que nos libera de la carga que puede llegar a ser la realidad en ocasiones, que nos lleva a conocer nuevas ideas, sensaciones, nuevos límites…

La lectura es libertad, libertad de poder imaginar, pensar, expresarse. ¿Quiénes queman libros? Los que temen del auténtico saber, los que temen a que las personas se expresen, los que saben que a un pueblo que no es ignorante no se le puede engañar. Y el por qué los queman, tiene una sencilla respuesta porque esas mismas personas saben del poder que tiene la propia lectura, el poder instruir, informar, educar, etc. La lectura nos enriquece, como bien se sabe es el alimento del alma.

Como decía el ex-presidente John F. Kennedy un país necesita de nuevos y mejores libros y autores para progresar por que como ya he mencionado antes y en mi opinión son base de desarrollo, y el desarrollo es progreso y para ambas se necesitan de ideas, ideas que florecen en las mentes de los autores que usan como medio los libros. Las ideas necesitan de un autor y los lectores necesitan del autor, la lectura es el perfecto resultado de la combinación de ambas.

Haciendo referencia a todo lo anteriormente mencionado, el ser humano necesita la lectura porque en mi opinión es parte del alma, del conocimiento, de la sabiduría, del aprendizaje, de la cultura… todos deberíamos agradecer por darnos este maravilloso regalo como es la lectura que es nuestra fiel compañera que nos apoya en todo momento.

Nicolás Torres, 2º Bchto A


Quizás, el ser humano haya sufrido o llorado en alguna ocasión, pero dudo que haya tenido que soportar situaciones como el vivir escondido bajo tierra, con un sufrimiento constante las veinticuatro horas del día, sin poder salir debido a las explosiones persistentes. Y quizás en dichos casos si tuviéramos una verdadera idea de la trágica realidad que se está viviendo por desgracia en muchos países, nos haríamos cuestiones como ¿qué tipo de vida es esa?

Hay lugares donde no existe salida y donde se han destruido todas las entradas. Imagínense un horizonte lleno de escombros, de edificios destruidos y de personas destrozadas por misiles. Día tras día, matanzas masivas, trabajadores como abogados o médicos encarcelados por el simple hecho de tener una profesión. ¿Hay derecho? Tristemente esta es la lamentable situación dada en Siria.

Son años y años de desesperación, sufrimiento y violencia. Lo más terrible es que no hay un solo niño que no esté soportando esta guerra que parece que nunca va a finalizar. Entre disparos y explosiones, los más pequeños mueren en silencio para el resto del mundo.

A pesar de los escombros, de los destrozos y de los tiempos más difíciles, estas personas se vuelcan en la sabiduría de los libros para intentar sobrellevar los acontecimientos; situación que se podría considerar bastante irónica.

Siempre he pensado que los libros son sin duda una de las creaciones más importantes que ha realizado el ser humano, simplemente por su forma de transmitir y por ser una herramienta para el saber. Desde sus inicios, nos une de generación en generación, entre diferentes idiomas, superando millones de fronteras que nos separan. Es una historia viva, una extensión de nosotros mismos. 

Y por ser una extensión de nosotros mismos, considero que estos valientes se armaron de valor para fundar una biblioteca subterránea en Siria con libros rescatados de edificios bombardeados. Una biblioteca creada para continuar su educación, para ofrecer esperanza e inspiración a pesar de que arriesguen su vida para poder visitarla.

María González, 2º de Bchto A

“Creo que el cerebro es como un músculo y leer definitivamente ha hecho el mío más fuerte. Mi cerebro ha alimentado mi alma también”. Esto responde un joven Sirio a la pregunta de si no tendría más sentido buscar comida en vez de libros en esa ciudad devastada por la guerra desde hace años.

Así piensan todos esos entusiastas de la lectura que han creado una biblioteca secreta en Damasco donde poder refugiarse del infierno que les rodea. Y es que, ¿Qué les queda si no en semejante territorio hostil? La lectura, los libros, el poder seguir con su educación, el poder aislarse de todo con una historia que les lleve a como todo era antes son de las pocas cosas que pueden lograr distraerles. Hace ya años que sus vidas cambiaron por completo, por una guerra que muchos de ellos no comprenden. “Solo sé que me están disparando” dice Islam, una niña que pasa sus tardes ignorando el hambre y leyendo libros. Volviendo a la cuestión principal, la biblioteca, hay que destacar la labor de estos jóvenes que arriesgaron y siguen arriesgando su vida día a día al visitarla, ya que está en una zona peligrosa y puede ser bombardeada en cualquier momento si es descubierta. Esto dice mucho de la situación del país. Algo tan sencillo y necesario como ir a la biblioteca a por un libro, se convierte en toda una odisea que puede acabar con tu vida.

También son participes de esta biblioteca los combatientes del bando que intenta defender la ciudad y el distrito. Un bando formado entre otros, por un exestudiante de ingeniería que ve en la biblioteca un lugar especial, y que antes de cada batalla se provee de libros para leer durante horas, pero siempre con un rifle en la otra mano. Esta es otra muestra de lo cruel que puede llegar a ser una guerra. De cómo puedes pasar tan rápido de ser un estudiante de ingeniería como cualquier otro a verte rodeado de otros jóvenes en las líneas de combate, cada uno con sus sueños y sus libros, libros que quizás sean la fuente de fuerza que necesitan día a día para poder defender su distrito, su ciudad y su país, y sobre todo, defender a  todos esos amantes de la lectura que como ellos, forman una biblioteca que es más que un lugar con gran número de libros ordenados para la lectura, más que cuatro paredes, si no una comunidad, o más bien familia, que quiere acabar esta interminable pesadilla llamada guerra.

Como ya dije antes, esta biblioteca ofrece a sus visitantes un lugar en el que refugiarse, esperanza, inspiración para su deseado futuro fuera del campo de batalla. Un lugar lleno de personas inocentes, ajenas a la guerra, que quieren volver a sus vidas de 10 años atrás, cuando no se preocupaban de si una bomba caía a escasos metros de sus casas, cuando iban a la universidad, instituto o colegio a aprender y divertirse con sus compañeros. Todas estas personas dependen ahora de cierto grupo de personas, completos desconocidos interesados más en una planta petrolífera que en todo lo comentado anteriormente. Y yo me pregunto ¿No necesitan acaso estos causantes y promovedores de la guerra una biblioteca donde aprender que está bien y que está mal?

David Ganfornina, 2º de Bchto A

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