Entorno Informacional Específico sobre la Laguna de los Tollos

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jueves, 16 de mayo de 2013

Misceláneas

Después del "Tiempo de ciencia", terminamos el programa del jueves con las secciones "Carpe diem" y "Sombra aquí, sombra allá".


En la primera de ella, los alumnos de 4º de ESO D de Latín nos comentaron algunas curiosidades de la antigua Roma:

1.  Se dice que el emperador  Aulo Vitelio Germánico, gran amante de la comida y por tanto de los grandes banquetes, perfeccionó el arte de vomitar, metiéndose una pluma en la garganta, con el objeto de vomitar y seguir comiendo.
2. El término "cerveza" procede de la voz "cerevisia", que a su vez es un derivado de la palabra "Ceres", que era el nombre de diosa de los cereales y de las mieses. 
3. No había nada más deshonroso para el ejército romano que  el estandarte cayera en manos del enemigo tras una batalla. Precisamente este hecho es el que justifica el sentido de una película bastante reciente, del año 2011, La legión del águila, que se centra en la búsqueda de los restos de la Legión Novena en el norte de Escocia en el siglo II d.C.
4. El término "braga" (de "bracca"), que actualmente hace referencia a una prenda interior femenina tiene una procedencia galolatina, tal vez germánica, según la RAE, y en la época romana designaba una especie de pantalones cortos, propia de los pueblos bárbaros. Este significado se sigue manteniendo en la actualidad, y si consultamos el DRAE podremos observar que en  una de las acepciones de esta palabra polisémica se contempla el significado de "calzón"  
5. La lengua latina tenía tres términos para hacer referencia a los besos: "osculum-i" (también significaba "boquita"), "basium-i" y "suaviolum-i"

Además de estas y otras curiosidades de las que hablaron los alumnos de 4º de ESO D, aprovechamos la referencia a los tres términos que la lengua latina contemplaba para los besos para incluir en la radio escolar uno de los poemas más hermosos de Catulo, que por cierto, tuvieron la oportunidad de escuchar en la película Cleopatra, que actualmente están trabajando en clase de Latín:


Me preguntas cuántos besos tuyos,
Lesbia, me bastarían para estar satisfecho.
Un número tal como arena libia
se extiende en Cirene, fértil en laserpicio,
entre el oráculo del abrasador Júpiter
y el sagrado sepulcro del viejo Bato.
O como cuantas estrellas, cuando calla la noche,
ven los amores furtivos de los hombres.
Tantos son los besos que tendrás que besar
a tu loco Catulo para que sean suficientes,
que no pudiesen llevar la cuenta
los curiosos ni hechizarlos con mala lengua.   

Tras esta sección, tuvimos el placer de tener de nuevo en la radio escolar al alumno de 1º de ESO E, Miguel Navarro, que nos recitó dos preciosos y sentidos poemas dedicados a su madre.

Finalmente acabamos este tiempo de radio con la sección de moda "Sombra aquí, sombra allá", centrada en el día de hoy en la moda de los cortesanos y cortesanas de finales del siglo XVI y principios del siglo XVII. Para la realización de esta sección las alumnas de 4º de ESO D, que condujeron esta sección, consultaron el libro Trajes y tipos en el Quijote. Fondos de Indumentaria del Museo Nacional del Teatro.





Doña Ana de Austria (1568-1629)
La indumentaria de las cortesanas era bastante compleja, pues constaba de las siguientes prendas: la saya entera, el verdugado interior, el cartón de pecho, el cuello de lechuguilla y el copete. Podían llevar también la saboyana (una prenda parecida a la saya, pero abierta por delante), la cual se ponía sobre una vasquiña. Como prendas interiores utilizaban una camisa alta o baja, el faldellón o manteo, la almilla, las calzas y las medias. 

La vestimenta de los cortesanos, también tenía lo suyo y se componía de unos calzones (greguescos o valones) y de una capa o herreruelo. En el caso de los cortesanos más ricos, la capa se sustituía por un bohemio, que era una capa más corta y ricamente adornada. En cuanto al calzado, los hombres podían llevar zapatos, borceguíes o botas. 

Como en el caso de la vestimenta femenina, los cortesanos de la época también empleaban el cuello de  lechuguilla. Otros complementos que empelaban los hombres nobles eran las ligas o senojiles (cuando llevaban calzones), la pretina (cinturón) y los guantes. 


Bibliografía: 

http://www.tarraconensis.com/anecdotas.html
Segura, Bartolomé: Antología de la poesía erótica latina,  Ediciones El carro de nieve, 1989, p.149
VVAA:  Trajes y tipos en el Quijote. Fondos de Indumentaria del Museo Nacional del Teatro, Museo Nacional del Teatro, 2005 (pp. 25 y 31)

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