jueves, 13 de diciembre de 2012

Los peinados en la Antigua Roma

Numa Pompilio, sucesor de Rómulo y segundo rey de Roma ( 715-676 o 672 a. C)
Observemos el gusto masculino por las abundantes barbas y el pelo largo.

(Julio César, 100 -44 a.C.) A finales de la República podemos
comprobar cómo el gusto en el peinado había
cambiado por completo.
La moda y la preocupación por el aspecto físico no es algo exclusivo de los tiempos modernos, sino que en la Antigüedad los hombres y las mujeres cuidaban su aspecto más de lo que nos podemos imaginar, aunque obviamente siempre eran los más pudientes los que se podían permitir ir a la última y utilizar vestimentas y complementos costosos. La moda en la Antigua Roma da para mucho, pero en este artículo y en la sección radiofónica que le corresponde los alumnos que la conducen se han centrado exclusivamente en los peinados.



Marco Ceyo Nerva,
emperador romano (96-98 d. C)

Los hombres romanos llevaron al principio los cabellos largos y las barbas espesas y descuidadas, sin embargo a partir del siglo III a. C. adoptaron el estilo griego del pelo corto y las barbas afeitadas. Como curiosidad hay que comentar que los jóvenes entregaban su primera barba cortada  a una divinidad y que los hombres dejaban de afeitarse cuando estaban de luto. En principio, los encargados de cuidar los cabellos y de afeitar la barba de los hombres romanos eran los esclavos, pero con el paso del tiempo surgieron los barberos de la época, que eran los “tonsores” (de "tonsor-tonsoris), los cuales montaban sus establecimientos o barberías ambulantes, llamadas “tonstrinae” (de "tonstrina-tronstrinae"), en las calles de las ciudades romanas.



Publio Elio Adriano,
emperador romano (117-138 d. C)
A fines del período republicano, los peinados masculinos se volvieron más complejos, pues se impuso la moda  de llevar rizos y bucles, de tal manera que era necesario utilizar el calmistro, un tubo de metal que se calentaba sobre carbones calientes, para amoldar el cabello. 

Esta tendencia cambió en el siglo II d. C, concretamente a partir de  emperador Adriano que puso otra vez de moda la barba. A esta época corresponde también el gusto masculino por teñirse el cabello de rubio,  que se manifestó de forma excesiva en el emperador Cómodo, de quien se dice que se espolvoreaba el cabello con oro molido.


Deborah Kerr en el papel de Ligia, Quo vadis?
Con respecto al peinado de las mujeres romanas, hay que decir había una gran diferencia entre las mujeres del pueblo y las que pertenecían a la nobleza. En líneas generales, las mujeres que no estaban casadas se peinaban de forma sencilla y se recogían el cabello en un moño sobre la nuca con trenzas o bien con una cola. Un ejemplo de esta sencillez en el peinado los podemos ver en la joven Ligia, interpretada por Deborah Kerr en la maravillosa película Quo vadis? (1951)  Una vez casadas, adoptaban el peinado “sex crines” o seis trenzas, que es el que llevaban también las vestales como podemos observar en la siguiente imagen.

Peinado "sex crines" de una vestal
En la época republicana las mujeres romanas empezaron a cuidarse más y creían firmemente que su belleza externa debía hacer honor al papel que jugaban como guardianas del hogar.  El primer peinado genuinamente romano, nacido a fines de la República,  fue el peinado a lo Octavia. Este consistía en una especie de tupé o copete sobre la frente y una trenza recogida en un moño sobre la nuca. 
Aquí tenemos al personaje que puso de moda este peinado. El  busto pertenece a Octavia Minor u Octavia Turina (64 -11 a.C.), la única hermana del primer emperador romano, Octavio Augusto.

Época flavia
Observemos la complejidad de estos peinados.

Ya en la época imperial las mujeres adquirieron la costumbre de teñirse los cabellos para ocultar las canas y para competir en belleza con las mujeres que llegaban a Roma procedentes de los territorios conquistados. Durante la dinastía flavia (69 a 96 d. C) en la que gobernaron los emperadores Vespasiano, Tito y Domiciano, se pusieron de moda los postizos de rizos sobre la frente. El gusto por largas melenas cargadas de rizos se siguió manteniendo tiempo después como puede comprobarse en bustos conservados de la época del emperador Trajano, perteneciente a la dinastía Ulpio-Aelia que estuvo en el poder desde el 96 al 192 d. C.



Busto de Marciana, hermana del emperador hispano, Trajano. Si observamos el volumen de rizos de la parte delantera, podemos percibir  cómo las capas de rizos superpuesto confieren un efecto de esponja.   
Julia Domna, esposa del emperador Septimio Severo (170-217 d.C)
En la época del emperador Severo, su esposa Julia Domna puso de moda las pelucas, las cuales tenían una forma muy peculiar, pues la masa de cabellos, bastante ahuecada, estaba separada por una raya en medio y después se repartía en amplias ondas. A este estilo de peinado se le llamó “peinado casco” y fue el más utilizado por la emperatrices y damas de la alta sociedad.



Julia Vipsania Agripina (Agripina la Menor), hermana de Calígula, sobrina de Caludio y madre de Nerón
(15 -59 d.C)

Lo espejos, agujas "comatoriae" y peinecillos de la época
no se diferencian mucho de los actuales.
En cuanto a los cuidados y complementos para el cabello, ya hemos comentado que las mujeres romanas se teñían el pelo de rojo o de negro, gusto que habían heredado de los griegos; usaban pelucas o "capillamenta" (de "capillamentum-i") de color rubio, elaboradas con el pelo de las esclavas del norte del imperio; y utilizaban diversos complementos para embellecer sus peinados como diademas, redecillas de oro, agujas “comatoriae” o finos peinecillos de hueso, bronce o marfil. 

 Estos complicados peinados eran posibles gracias a las peluqueras de la época ("ornatrix-icis" y "pectinator" del verbo "pecto-pexi-pexum", peinar), que ya utilizaban rizadores de pelo y tijeras para poder trabajar el cabello. El toque final lo aportaba el perfume y como seguimos haciendo todavía, las féminas se daban el visto bueno admirándose ante el espejo.
Un apunte más: hoy en día la moda se difunde a través de los diversos medios de comunicación, sin embargo en la Antigua Roma la moda llegaba a los distintos puntos del Imperio a través de los retratos de las emperatrices en las monedas y era obviamente la clase privilegiada de Roma la que marcaba el estilo que luego se imponía en el resto del Imperio.
Denario de plata de Julia Domna 
Post data: Agradecemos a las alumnas de 4º de ESO B y D Marta Pérez, Carmen Marrufo, Vanessa García, Carmen Romero y Miriam Gómez su colaboración en el programa de hoy. 




Bibliografía.
El presente artículo y la sección radiofónica correspondiente ha utilizado como fuente bibliográfica fundamental el libro de Ada Gabucci, Grandes civilizaciones. Roma, publicado por la editorial Mondadori, en 2098 (pp. 173-182) y la siguiente fuente de internet.  

1 comentario:

Ana Retamero dijo...

Muy interesante Rosa Mari. Me ha gustado mucho la combinación de conocimientos históricos con este detalle estético del peinado.

Me quedo con el de la época flavia para Noche vieja.