viernes, 15 de abril de 2011

El silencio


Abres un periódico cualquiera para decidir a qué cine vas y resulta que ponen a parir una película a toda página mientras que califican de obra maestra otra a la que apenas dedican un suelto. Lo mismo pasa cuando intentas resolver qué libro lees o con qué realidad te conmueves. ¿Cómo no preguntarse si estas tensiones se dan también en uno, es decir, si dedicamos más tiempo y energías a los asuntos que no nos interesan que a los que nos atañen? Del mismo modo que el periódico está compuesto de un número equis de páginas, nuestra vida tiene un número limitado de años. Si cada año fuera una página y analizáramos cuántos de los vividos hemos dedicado a la publicidad, cuántos a la política nacional o internacional, cuántos a los anuncios por palabras, cuántos a la cultura, a la economía, la opinión, los deportes, los pasatiempos, los sucesos, etcétera, el saldo sería probablemente desatinado también. El gusto por la desproporción forma parte de nuestra naturaleza, constituye una necesidad contra la que nada podemos hacer. Si repasas los suplementos literarios de los últimos 30 años, comprobarás que cada año se aplicó el calificativo de "obra maestra" a siete u ocho novelas de las publicadas, lo que arrojaría un saldo de más de 200 libros de lectura obligatoria. Quiere decirse que en tres décadas, y en un solo país, habríamos producido dos centenares de eneidas, de iliadas, de divinas comedias, de paraísos perdidos, de madames bovarys, de crímenes y castigos, de comedias humanas, de anas kareninas, de regentas... Quizá cuando uno llega al final del periódico (o al final de la vida) e incurre una vez más en los ecos de sociedad (habiéndose saltado a lo mejor las páginas de Cultura), quizá, decíamos, se pregunte si es preferible una necrológica corta y elogiosa o larga y reprobatoria. ¿Pero qué tal un poco de silencio?


2ª Modelo Septiembre Opción B



Como casi todas las semanas planteamos desde el Protecto Integrado de Comentario de Texto de 2º de Bachillerato, una prueba de Selectividad en la que se resuelven las diferentes partes del ejercicio, y se invita a los alumnos a que participen con sus comentarios críticos, de tal manera que se potencia la comprensión, la expresión escrita, las técnicas del comentario crítico y sobre todo al publicar en el blog, ellos pueden ver cómo escriben sus compañeros, de tal manera que poco a poco van aprendiendo y adquiriendo su estilo personal. Pues bien, para el día de hoy traemos un comentario bastante complicado a nivel estructural del escritor y colaborador asiduo de El País, J. J. Millás, quien en más de una ocasión ha sido seleccionado para las pruebas de selectividad en Andalucía.


¿A qué dedicamos más tiempo en nuestra vida? (Tema)


J. José Millás nos demuestra en este artículo que a lo largo de nuestra existencia dedicamos más tiempo a las cosas que no son verdaderamente importantes que a las que realmente lo son, de tal manera que el balance final es desproporcionado, y lo más terrible de todo es que resulta inevitable porque está en nuestra propia naturaleza hacer esto. Por este motivo al término del artículo, el autor nos lanza tres opciones para el final del camino con el objeto de que nos replanteeemos qué queremos hacer con nuestra vida. (Resumen)


La organización de las ideas en este artículo de J. J. Millás es un poco peculiar en el sentido de que no presenta la estructura deductiva o inductiva propia de los textos periodísticos de opinión, sino que a partir de una introducción, que podríamos considerar ya cuerpo argumentativo, y que ocupa prácticamente la mitad del texto, nos encontramos la tesis, de tal manera que cuando la formula el autor, el lector sin darse cuenta ya está plenamente convencido, pues la idea principal se le presenta como una verdad absoluta e incuestionable, que no puede refutarse: "El gusto por la desproporción forma parte de nuestra naturaleza, constituye una necesidad contra la que nada podemos hacer"


Para llegar a esta tesis, el articulista previamente ha planteado un cuerpo argumentativo basado en la ejemplificación en donde expone cómo a lo largo de la vida el ser humano siempre tiene que elegir entre dos o más opciones: qué película ve, qué libro lee, qué realidad le conmueve y le interesa más o a qué dedica más tiempo en su vida. Así mismo, compara nuestra vida con un periódico; sus páginas, con los años, y las diferentes secciones, con todas aquellas cosas con las que rellenamos nuestro periplo vital, de tal manera que nos conduce inevitablemente a la tesis, porque nos demuestra que si nos paramos un momento y hacemos un balance de lo que hacemos a diario y a lo largo de los años con nuestra vida, nos daremos cuenta que dedicamos inevitablemente más tiempo a las cosas innecesarias, que a las que realmente merecen la pena. Por este motivo, cuando llegamos a la tesis, estamos plenamente convencidos porque el autor ha planteado una verdad universal de la que pocos podemos escapar.


Una vez formulada la tesis como principio irrefutable, prosigue el autor con el cuerpo argumentativo con el objeto de reforzarla, y esta vez compara la vida con los suplementos literarios; y las obras maestras,-que supuestamente son muchas-, con todo aquello que nosotros consideramos imprescindible y que justifica todo el tiempo que le dedicamos. Y en este punto, nos conduce el autor a una última reflexión, en donde invita a los lectores a plantearnos si realmente queremos hacer esto con nuestra vida, y sobre todo si en el resumen de nuestra existencia queremos: una "necrológica larga y reprobatoria", como señal de que hemos hecho muchísimas cosas; una "necrológica corta y elogiosa", signo de que realmente hemos dedicado la vida a las cosas importantes; o simplemente queremos "silencio"al final de nuestra vida.

27 comentarios:

Rosa María Calderón dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rosa María Calderón dijo...

Tras la lectura de este artículo de Juan José Millás, inevitablemente tenemos que pararnos a pensar sobre qué hacemos con nuestra vida y a qué nos conduce la vorágine en la que estamos inmersos día a día. Y el resultado de este proceso reflexivo puede ser bastante abrumador, incluso desolador cuando nos damos cuenta de que gran parte de nuestra existencia la dedicamos al trabajo y a cosas que nos parecen imprescindibles y fundamentales, pero que en realidad son muchas veces irrelevantes para nuestra felicidad. Sin embargo, y aquí viene la paradoja, aunque todos somos conscientes de que hay que vivir más la vida, disfrutar el momento, evitar las cargas innecesarias y adoptar el “carpe diem” como filosofía vital, tendemos irremediablemente a rellenar nuestro periplo por la vida de planes, de objetivos o de metas que nos alejan de aquello que en el fondo deseamos, pero que finalmente no llevamos a cabo. ¿Y esto es inevitable? Pues no, porque como afirma rotundamente Millás "el gusto por la desproporción forma parte de nuestra naturaleza” y “constituye una necesidad contra la que nada podemos hacer". La clave de la vida, y no estamos inventando nada nuevo, es saber compaginar el trabajo y todas las cargas que nos echamos encima, -sin las cuales el progreso de la humanidad no sería posible-, con aquello que a cada uno en particular nos haga más felices, con el objeto de que cuando la vida se nos acelere podamos hacer un balance positivo, aunque tal vez nuestra necrológica sea “larga” y no por ello “reprobatoria”. El silencio no siempre tiene por qué ser una evidencia de que hemos aprovechado la vida al cien por cien, puede ser signo de que no haya valido simplemente la pena.

Lidia dijo...

El día tiene veinticuatro horas, de las cuales ocho estoy en el instituto; cinco estudiando en casa, para poder aprobar los exámenes de equis asignaturas; más de tres para poder ver un rato la televisión, ducharme, comer y acostarme; y menos de ocho para dormir y vuelta a la rutina otra vez.
Esta es mi vida, ahora que tengo diecinueve años recién cumplidos, me doy cuenta de que no tenía que haber deseado de pequeña hacerme mayor, porque ahora que lo soy no me gusta mucho. Por ejemplo, antes no me gustaba ir con mi madre a comprar a ningún sitio, prefería quedarme en casa, y ahora que me encanta, no puedo ir porque estoy estudiando.
A menudo, no nos paramos a pensar que la vida no es solo trabajo, si no que hay cosas más importantes. Esto no implica que dejemos de estudiar o trabajar para dedicarnos a lo que realmente nos produce placer: tampoco se trata de eso.
En este sentido creo que deberíamos dedicar un pequeño espacio de nuestra vida cotidiana a la reflexión, al descaso o bien a otra actividad que nos permita desconectar, lo que yo llamo las horas “réflex”, con el objeto de que luego podamos retomar el ritmo acelerado de nuestra vida con más ánimo e impulso. A decir vedad, cuando llegamos a un punto de nuestra vida, necesitamos desconectar de todo y convivir un poco junto al SILENCIO, aunque en el texto de Millas el SILENCIO es más bien una propuesta que el articulista lanza al lector proponiéndole al final de su vida una necrológica vacía, mejor que una “larga y reprobatoria” o “una corta y elogiosa” que resuma todas las cosas que hemos hecho a lo largo de nuestra dilatada vida en la que hemos dedicado más tiempo a las cosas menos importantes que a las que verdaderamente lo son.

Pilar Giraldo dijo...

Al leer este artículo de Juan José Millás, miles de preguntas me vienen a la cabeza. Preguntas como: ¿Qué son las cosas realmente importantes de la vida? ¿En qué se supone que debemos aprobechar el tiempo? La mayoría de la gente ocupa su tiempo en cosas que, a mi parecer no deberían tener la importancia que se les da. Cosas como la obsesión por el trabajo o la preocupación por la perfección.
Estas preocupaciones son poco relevantes para conseguir el objetivo de la vida: buscar la felicidad. Puede que estas personas dediquen su vida a volcarse en el trabajo pero, seguramente, no se presten tiempo para ellos mismos. Tiempo para descansar, disfrutar de tu familia, o simplemente para relajarse con un buen libro. Probablemente, no sea fácil encontrar esos pequeños placeres de la vida que te hacen sentir feliz, pero si una cosa tengo clara es que no dedicaré la mayor parte de mi existencia a cosas poco imprescindibles y fundamentales.

Cristina Jiménez dijo...

¿Qué estamos haciendo con nuestra vida? Es uno de los interrogantes que se plantea Juan José Millás en este artículo. Es sorprendente la capacidad que posee el ser humano para conseguir desentenderse de cosas que podrían cambiar su vida irrefrenablemente, ¿cuántos de nosotros hemos decido no ir a votar porque pensamos que un simple voto no supondrá nada y que todos los políticos son iguales? De acuerdo, pero el día en el que algún personaje de estos decida tomarse la libertad de hacer lo que quiera, porque total a nosotros nos da igual, nos llevaremos las manos a la cabeza y seguramente haremos lo que mejor sabemos hacer QUEJARNOS en lugar de mirar hacia atrás y ver que esa situación es en parte culpa nuestra.
Hoy en día nuestra vida está influenciada por un millar de entes, nuestros padres, profesores, amigos, informaciones que nos llegan de un lugar y de otro. No sabemos a cuál de estas influencias escuchar más y al final siempre acabamos tirando por lo fácil y si algo sale mal le echamos la culpa a otro y se acabó el problema.
Es de esta manera como el ser humano desaprovecha su vida distrayéndose en sucesos de los que al final te das cuenta que no valían la pena y de que ignorabas aquello que sí te hubiera satisfecho, quizás por pereza.
´Cuando uno llega al final del periódico e incurre una vez más en los ecos de sociedad quizás se pregunte si es preferible una necrológica corta y elogiosa o larga y reprobatoria` resalta el periodista dando a entender que al final de nuestra vida solo nos importan aquellos momentos en los que de verdad hicimos lo que nos parecía importante y que como dice Millás esos momentos son muy pocos. Por eso a veces es preferible un poco de silencio para poder decidir qué es lo importante de verdad.

Jose Manuel dijo...

La mayor parte de nuestro tiempo lo dedicamos a la rutina al quehacer cotidiano sin dedicarle mucho tiempo a lo que realmente nos gusta y con lo que disfrutamos.

En el periódico de nuestra vida cuando más tiempo tenemos libres y hacemos lo que nos gusta y lo que queremos es en las primeras páginas cuando solo descansamos, comemos, jugamos y nos pasamos la mayor parte del día jugando en el parque o en casa con la familia, yendo a lugares divertidos donde nos llevan nuestros padres sin más preocupación que pasárnoslo bien y disfrutar con lo que estamos haciendo. A partir de ahí, una vez acabada nuestra infancia, nos adentramos en la rutina y en los estudios que posteriormente marcarán nuestra vida y así hasta que terminamos y entramos en otra rutina como la del trabajo en la que solo contamos con etapas cortas de vacaciones. Más tarde sí tendremos mucho tiempo libre pero ya nuestro cuerpo no tiene fuerzas para poder disfrutar todo lo que nos merecemos tras una vida dedicada al trabajo.

Por eso, tenemos que dedicar más tiempo a lo que realmente nos gusta y a vivir más la vida y disfrutar de cada día como si fuera el último, que cuando nos damos cuenta nuestro periódico está llegando a su final y solo recordamos una vida de trabajo. Por supuesto también hay que trabajar pero también disfrutar más del tiempo libre y completar nuestras páginas de felicidad, hay que saber compaginarlo todo, organizarnos y disfrutar de cada momento.

En resumen, esta claro que hay que trabajar para pode vivir y mantener el desarrollo del mundo pero compaginándolo con el ocio y la felicidad. Y tras una vida de rutina y de trabajo ¿qué tal un poco de silencio?

José Manuel Borrego Gómez

cristina dijo...

Juan José Millas se pregunta en su artículo ¿qué hacer con nuestra vida? ,pero ¿Cómo sería esta pregunta en la cabeza de un adolescente?.
Hasta hace unos años con el boom de la construcción muchos adolescentes abandonaron sus estudios y se pusieron a trabajar.
La mayoría de ellos no alcanzaba la mayoría de edad. Mientras estos adolescentes trabajaban sus compañeros estudiaban y muchos de ellos además tenían que hacer frente a burlas y vaciles. Estos adolescentes veían como le quedaba mínimo seis años para conseguir lo que sus compañeros habían conseguido en meses, es decir, trabajo y dinero.
Pero la situación actual ha cambiado y ahora los que viven bien son los adolescentes que están bien formados y que en su día no se dejaron evacuar. Porque, aunque hay excepciones, la realidad es que antes no importaba si tenías estudios o experiencia profesional pero en la actualidad las personas sin un mínimo de estudios es muy difícil que encuentre trabajo.
Mi conclusión es que a veces hay que aguantar cierta rutina aunque te parezca que estás perdiendo tu tiempo y parte de tu vida porque a la larga tendrás tu recompensa.

Estefania dijo...

Enciendo el televisor y pongo televisión española: Corazón, corazón, un programa donde se llevan a cabo una serie de críticas contra los famosos: lleva un peinado inadecuado, un vestido que no sigue el protocolo…Antena 3: DEC, donde invitan a un famoso para “ponerlo verde” a cambio de dinero. Telecinco: Sálvame deluxe, exactamente igual que el anterior pero con gente que tiene menos educación… Esto es lo que puedo vislumbrar si, tras un día intenso de trabajo, quiero descansar viendo la televisión. Es en este momento en el que me formulo la misma pregunta con la que concluye Juan José Millás el texto: ¿Qué tal un poco de silencio?

Debido a estos programas, dedicamos mucho tiempo a asuntos que no son importantes, en lugar de preocuparnos por cosas que realmente merecen la pena como nuestra familia, nuestra pareja, o nuestra vida en general.

Por esta razón, tenemos que cambiar esta situación sea como sea. Para comenzar es necesario dejar de lado la “caja tonta”, y después, salir al campo, a la playa, de paseo, de compras y evadirnos de ese aparato que nos evade de un mundo de cultura.

Estefanía de la Cruz Doña

rosa maria dijo...

Hace varios años, en una tarde soleada, mientras realizaba una composición que debía entregar al profesor del colegio, no conocía el significado de la palabra monotonía y recuerdo perfectamente la explicación de mi madre:“es aquello que sueles hacer diariamente, que se repite un día tras otro”. A partir de entonces la anoté en mi propio diccionario, ese que solemos tener todos guardado en nuestra cabeza y que suele ayudarnos a veces, sin llegar a imaginar que algún día iba a tratar con ella tan de cerca.
Como todo niño de esa edad, en la que solo importan los amigos, el parque, los juegos, los vestidos, las muñecas o los robots, olvidé la definición. Supongo que a esto contribuyó el hecho de no haberla utilizado más, de dejarla como una simple palabra en un recóndito lugar del cerebro. Curiosamente, solo hicieron falta años para recuperarla. Llegó como una extraña sensación. Como algo antiguo que vuelve a renacer. Dicen que la culpa es del destino, que normalmente nos presenta situaciones o hechos en un determinado tiempo para que cuando este pase, vuelvan. Aquí surge el debate entre los que creen en él o los que, por el contrario, lo ignoran. No sé en que lugar situarme si con los primeros o con los segundos. No sabría decir si la culpa es del destino o de la propia naturaleza de la vida, que hace que en determinadas épocas o páginas, (comparación que hace Juanjo Millás entre un periódico y la vida), la monotonía, esa que mi madre me explicó cuando niña, nos rodee hasta el punto de abrazarnos con fuerza y cree murallas que ni siquiera el cariño, el afecto o el amor puedan derribar. Es duro y difícil, hacer frente a una vida, en la que semana tras semana sólo puedas oír la voz de la persona a la que quieres mirar a los ojos y abrazar, es terrible cuando al finalizar los domingos te despides con un simple adiós de esas dos personitas, que entre muchas arrugas, siempre saben regalarte una gran sonrisa. Es muy triste que dediquemos casi los 365 días de un año, a trabajos, estudios, libros, coches, carreteras, máquinas, ordenadores o móviles, en lugar de dividirlos y conceder un gran porcentaje a pasear tranquilos junto a tus padres, a jugar con tus hermanos y primos, a reír un rato con los amigos y los abuelos y a estar inundados de felicidad con todos ellos. Lo peor de todo es que esto está incluido en las capacidades del ser humano. Pues como dice el autor del artículo “El gusto por la desproporción forma parte de nuestra naturaleza, constituye una necesidad contra la que nada podemos hacer”.
Quizás si pensáramos en lo que quedará de nosotros cuando nuestro corazón deje de latir, estas necesidades dejarían de ser tan urgentes, y correríamos a aferrarnos a los nuestros, a aquellos que de verdad nos entregan nuestra recompensa sin tener que gastar ni lo más mínimo, sólo estar repletos de energía.
Sin embargo, estos sentimientos, desgraciadamente, aparecen en instantes con mucha fuerza, pero con la misma que en apenas segundos desaparecen, porque el deber nos llama y nos empuja de nuevo al precipicio, donde sin darnos cuenta, volvemos a la monotonía del principio.

cecilia dijo...

A menudo recordamos cuando éramos pequeños y estábamos en el colegio o en el parque jugando con nuestros amigos y nos preguntábamos que queríamos ser de mayor y unos decían que futbolistas, otros que médicos u otros, por ejemplo, maestros o modelos, y poder dedicarnos así a lo que verdaderamente nos gustaba y casi siempre soñábamos con ello e incluso jugábamos a ser mayores, pero desgraciadamente no todo se cumple y poco a poco vamos creciendo y empezamos a dedicarnos a otras cosas que quizás no estaban en nuestros planes.
La vida está divida en años, meses, semanas, días, horas, minutos, segundos… y cada segundo, cada minuto y cada día tenemos que a aprender a aprovecharlos al máximo, como si fuesen los últimos, porque desafortunadamente en esta vida nada es para siempre. Vivirlos y no desaprovechar oportunidades que nuestra querida mamá Tierra nos ofrece, porque a veces no somos del todo conscientes de la brevedad de esta o simplemente no la valoramos y preferimos dedicarle demasiado tiempo a cosas que, según pienso, son insignificantes como discusiones, peleas o preocupaciones por asuntos que no nos conciernen, en lugar de dedicárselos a aquellos que se preocupan por ti, que con tan solo mirarte ya saben que te pasa, a aquellos que te hacen reír y que te hacen vivir experiencias inolvidables, a aquellos que te dieron la vida y que diariamente te ven crecer , a aquellos que te enseñaron el valor de la amistad y del amor, o simplemente dedicarlos a esa meta que tú mismo te propusiste alcanzar. Pero desafortunadamente estos objetivos no llegamos a lograrlos debido a esa palabra que siempre vuelve y aparece ,que nos persigue como si fuese nuestra sombra, que diariamente nos va empujando a ese temeroso y atroz abismo y que día a día va marcando y guiando el rumbo de nuestra vida como si de un timón se tratara, esa palabra que todos conocemos bien, esa palabra llamada rutina..
Pienso que en este mundo, para llegar a conseguir lo que verdaderamente nos gusta, tenemos que arriesgarnos, luchar, esforzarnos, ser pacientes, pero no rendirnos nunca, si nos rendimos perdemos y no llegaremos a ser lo que realmente queremos y vemos como poco a poco va pasando el tiempo, vamos creciendo y ese sueño que teníamos de pequeño y que tanto nos gustaba recordar se va desvaneciendo sin poder hacer nada para evitarlo.
En definitiva, deberíamos disfrutar al máximo de las maravillosas oportunidades que la vida nos regala y no dejarlas escapar, de hacer lo que simplemente nos gusta, de entregarnos al máximo a esas personas que merecen nuestro afecto o dejar de lado aquellas cosas que poco valen la pena , y como dice Juan José Millás en su artículo, yo también prefiero una “necrología corta y elogiosa” y morirme con la certeza de haber disfrutado realmente de cosas importantes , a tener una “ necrología larga y reprobatoria” y haber dedicado demasiado tiempo a asuntos inútiles .Porque la vida es como un cajón de sorpresas y regalos que cuando menos te lo esperas puede sorprenderte gratamente y sobretodo porque es mucho más bella cuando tú la miras .

María José Ganfornina dijo...

Una tarde tranquila, sin ese estrés que provocan los exámenes, sentados en el banco de un parque, tomando el sol en la playa...¿qué viejos recuerdos verdad? En mi memoria estos hechos creo que se guardan en los últimos archivadores que existen. Si te pones a reflexionar un poco te das cuenta de que nuestras vidas se asemejan con el ciclo del agua: nos levantamos por la mañana bien temprano, acudimos al trabajo, volvemos a casa, comemos, nos ponemos a hacer las tareas, por la tarde acudimos a clases particulares, volvemos a casa sin perder un minuto, porque tenemos que seguir “estudiando obviamente”, nos duchamos, cenamos, nos acostamos…y de nuevo vuelta al principio de este gran ciclo que parece no acabarse nunca, pero que inexorablemente siempre llega a su sin, y ese agua va a parar al mar. Solo de contarlo es estresante verdad, pues bien esa es mi “tranquilísima” vida de estudiante.
La mayoría de la gente piensa que la vida de estudiante es tranquila y placentera, pues bien, yo a esas personas les dejaba mi vida de estudiante de segundo de bachillerato solo unos días, y seguramente cambiarían su opinión al respecto.
Volviendo un poco al tema, con todos esto lo que quiero dar a conocer es que nuestras vidas están dedicadas 100% al trabajo, bueno, para ser más exactos el 90% lo dedicamos al trabajo y el 10% restante a los placeres que nos ofrece nuestro gran ciclo del agua. Por ello yo creo que deberíamos de dedicar un mayor porcentaje de nuestra vida más a nosotros mismos, no estar siempre pensando en el trabajo, dedicar un mayor tiempo a jugar con nuestros hermanos, pasear con nuestros abuelos, ir al cine…
Me pareció interesante un reportaje que vislumbre en la televisión, en el cual nos informaba que si una persona vive una media de 80 años, de esos 80 setenta pasaba trabajando y formándose profesionalmente y el resto lo pasaba divirtiéndose. Curioso verdad, pues es una pena bajo mi percepción, porque vida solo hay una y por ello la tenemos que aprovechar al máximo.
El tiempo es oro, nadie lo duda. Instante a instante, minuto a minuto, hora tras hora… Inexorablemente, las agujas del reloj van marcando su transcurso. Se nos gasta, por eso es tan precioso que disfrutemos al máximo este gran ciclo, el cual es nuestra vida.
(María José Ganfornina Sánchez. 2º Bachillerato A)

carolina dijo...

¿Sabemos sacarle partido a nuestra vida? Juan José Millán compara la vida con un periódico, en donde la primera página es el nacimiento y la última la muerte. Pero ¿sabemos aprovechar las páginas que están entre medio?

No todos sabemos qué hacer con nuestras vidas cuando nos encontramos ante dos caminos y tenemos que elegir uno. A veces el que elegimos no es el acertado y nos arrepentimos pero el tiempo ha pasado y no hay marcha atrás. En la vida, las cosas hay que aprovecharlas día a día y minuto a minuto.

Cada cual tiene una visión de la vida diferente pero todos tenemos algo en común que estamos en ella y que al final de este largo camino encontramos una barrera la más grande de todas que es imposible de saltar y que nos conducirá hasta el fin, nuestro fin. En cada camino encontramos una serie de obstáculos que nos impedirá el paso, pero que nosotros tenemos que ir esquivando. Estos son los palos que nos da la vida y que nos hacen madurar. Por eso una persona mayor es tan sabia porque ya ha aprendido lo que tiene que aprender: la madurez.

En fin, no todos elegimos siempre el mismo camino unos, saben elegir sabiamente y su camino está lleno de felicidad, mientras otros han elegido otro camino y este está lleno de baches que tiene que esquivar. Sin embargo, tantos los de un camino como los del otro llegan al mismo lugar….Y sea como sea, todos acabamos llegamos al mismo final. Por eso mientras recorres el camino hay que disfrutar del paisaje, aunque a veces salga el sol y otras no, pero se puede disfrutar tanto de un día soleado como de uno nublado.

CAROLINA RAMIREZ PIZARRO 2º BACH B

pilar dijo...

Tras la lectura de este articulo de Juan José Millas, reflexiono sobre mi vida y pienso si realmente aprovecho el tiempo o lo desperdicio, es decir ocupo mi tiempo en frivolidades.
Sabemos que solo tenemos una vida, por tanto debemos aprovechar el tiempo al maximo, como por ejemplo con personas que queremos y con las cuales nos guste estar para luego no arrepentirnos cuando estas personas ya no estén.
El silencio no siempre sirve para reflexionar si hemos o no aprovechado el tiempo, si no para que meditemos si hemos tenido una decisión acertada y si hemos empleado un cierto tiempo en algo que nos haya merecido la pena.
Pienso al igual que Pilar Giraldo que las personas obsesionadas con el trabajo o con la perfección no aprovechan demasiado su tiempo ya que esto no los llevará a la felicidad.
Para finalizar, recapacito si lo que hago la mayoría de los días me llevará a la felicidad, que es lo que todos queremos encontrar, si mi circunstancias de vida me lo permiten dedicare mi vida a hacer cosas de mi agrado.

Pilar García Gómez 2 bach B

rosa maria dijo...

Nos encontramos ante un artículo de Juan José Millás, en el cual se cuestiona qué hace el ser humano con su vida y en este caso plantea de forma clara que el hombre sin darse cuenta dedica más tiempo a cosas que no son importantes en vez de dedicar parte de su vida a lo que realmente merezca la pena.
Cuando abrimos un periódico o revista, habrá personas que se dediquen a ver los deportes, a la política, otras, sin embargo, se dediquen a ver las páginas de moda, las páginas dedicadas a algún famoso, etc. Porque como dice el refrán “el libro de los gustos está en blanco”.
Pero es verdad, que a veces en los periódicos, las noticias más relevantes la ponen de gran tamaño y en la portada .Y esto puede tener efectos negativos: que las personas solo se dediquen a observar esas noticias y no las demás ya que la ponen de menor tamaño como si no fueran importantes. Pero está claro que debemos analizar todas las noticias, tanto las que nos gusten más como las que menos, ya que analizar todo nos puede beneficiar, en el sentido de saber más de cultura, de deportes, de historia, etc.
Me pregunto si verdaderamente ¿nosotros aprovechamos la vida o tal vez lo que más nos interesa? habrá persona que se dediquen a ciertas cosas y otras en cambio se obsesionen con hacer las cosas perfectas.
En definitiva, no solo hay que centrarse ni obsesionarse solo por hacer las cosas bien hay que tener también un poco de felicidad y tal vez un poco de silencio.

MARÍA JOSÉ NOGUERA SUÁREZ.2º BACH.B

Rosa María Calderón dijo...

SEGUIMOS CORRIGIENDO COMENTARIOS DE TEXTO.

LIDIA DURÁN. Muy bien. Relacionas el texto y la tesis con tu experiencia personal. Es interesante el término que acuñas para tus momentos de ocio, fuera de la vorágine diaria: esas "horas réflex". También me parece muy bien la distinción que haces de dos de las dos acepciones de la voz "silencio".
PILAR GIRALDO. Cuidado con la confusión "b/v" en la palabra "aprovechar". En tu comentario queda plasmada cuál es tu filosofía de vida, pero no haces para nada referencia a la tesis de Millás y esto es un fallo grave porque hay que posicionarse compartiendo o refutando la postura que se defiende en el texto que es objeto de comentario.
CRISTINA JIMÉNEZ. Me parece interesante el enfoque que le das al comentario. Se desprende de ello que para ti lo más importante en la vida es el compromiso social y político en una sociedad democrática.
JOSÉ MANUEL BORREGO. Me ha gustado mucho el hecho de que utilices la metáfora del periódico y de sus partes simbolizando la vida, y asimismo cómo expones tu postura. No obstante, te aconsejaría que no finalizaras un comentario crítico de la misma manera que el autor que estás comentando.
CRITINA VÁZQUEZ. Empezaremos por una corrección semántica: no me parece adecuado que utilices la expresión “…frente a burlas y vaciles”, dado que has de usar el léxico con propiedad. En cuanto al comentario de texto, le das un enfoque muy parcial, te centras fundamentalmente en el problema de los jóvenes que dejan de estudiar, perdiendo por ello el tiempo y frustrando sus posibilidades de formación. Me parece que esto sería en todo caso un argumento más para defender qué es lo importante en la vida y a qué le debemos dar más importancia, pero no puede constituir por sí solo el grueso del comentario crítico de texto. Por otro lado, te falta más reflexión y no haces referencia al autor que estás comentando.
ESTEFANÍA DE LA CRUZ DOÑA. Como en el caso de Cristina Vázquez, focalizas el comentario de texto desde una sola óptica, en este caso la adicción a la telebasura y la pérdida de tiempo que ello puede suponer a lo largo de la vida, en el sentido de que no es nada enriquecedor. Como ya le he comentado a Cristina, esto igualmente sería un argumento más de una postura algo más desarrollada en la que deberías exponer qué es lo más importante en la vida y a qué debemos dedicar más tiempo para ser felices y para que cuando lleguemos al final del camino no tengamos la sensación de que hemos tirado nuestra existencia en cosas que realmente no merecían la pena.
ROSA Mª MONGE. Muy bien. Un comentario exquisitamente literario. Tu conclusión es muy acertada y recoge la gran paradoja que caracteriza la existencia del ser humano.
CECILIA. Me ha gustado mucho tu comentario, está muy bien la argumentación de tu punto de vista, y también el hecho de la postura de Millás esté al principio y al final, y que en la conclusión recojas una de las tres opciones y te posiciones al preferir “una necrológica corta y elogiosa “ para el final de tu vida.
Bueno, ya hemos comentado unos cuantos ejercicios…Continuaremos más tarde con el resto de los comentarios subidos al blog. ¡Buen trabajo chicos y ánimo!

MARIA Y VIOLETA dijo...

Día 1: me levanto voy al instituto, llego a casa, como, estudio, ceno y duermo.
Día 2: me levanto, voy al instituto, llego a casa, como, estudio, ceno y duermo.
Día 3: me levanto, voy al instituto, llego a casa, como, estudio, ceno y duermo.

Este horario se cumple un día tras otro durante varios años en la vida muchas personas, llegando a una monotonía que invade nuestras vidas sin apenas dejarnos tiempo para lo que realmente queremos hacer. Nos gustaría disfrutar de más tiempo libre y hacer actividades que nos gusten más, hay personas que durante su juventud dejan los estudios a un lado y disfrutan su juventud pero mas adelante no obtendrán ni oficio ni beneficio en sus vidas. Esta claro que durante nuestras vidas tenemos que someternos a sacrificios como son los estudios y el trabajo pero también hay que buscar tiempo para estar con la familia y con los que más queremos y disfrutar más realizando actividades más gratificantes.

A lo largo de nuestras vidas nos encontraremos obstáculos que tendremos que ir superando uno tras otro y de ellos aprender y formarnos como personas. Si nos ponemos a analizar nuestras vidas la mayor parte de nuestro tiempo la pasamos realizando nuestras obligaciones sin poder disfrutar realizando otras cosas que preferimos hacer. Aún así debemos considerarnos una generación privilegiada ya que nuestros abuelos a nuestra edad ya estaban trabajando para ayudar a sus padres a llevar la familia adelante. Poco a poco con el desarrollo del mundo parece que las personas contamos con más tiempo para el ocio pero todavía tenemos muchos momentos de sacrificio.

La monotonía es la gran protagonistas en nuestras vidas tenemos que intentar más disfrutar la vida y tener más tiempo libre para hacer lo que realmente queremos hacer siempre sin dejar de lado nuestras obligaciones.

María Doblado Silva

Rosa María Calderón dijo...

Proseguimos con la valoración de los comentarios críticos subidos al blog a partir del texto “Silencio” de J.J. Millás:
Mª JOSÉ GANFORNINA: Me parece interesante la comparación que haces de la vida y de su rutina cotidiana con el ciclo del agua utilizándola como recurso para abrir y cerrar tu comentario crítico. También me ha gustado que aportes tu experiencia personal vinculada al tema que plantea el autor, y cómo haces uso para demostrar tu tesis, es decir tu pinto de vista, de un argumento de autoridad, que en este caso sería la referencia que haces a los datos estadísticos aportados en un programa de TV sobre el tiempo desproporcionado que el ser humano dedica a lo largo de su vida al trabajo y a su vida personal.
CAROLINA RAMÍREZ PIZARRO. En general la valoración es muy buena. Valoro muchísimo el esfuerzo titánico que a lo largo de todo el curso llevas haciendo para mejorar tu estilo. No tiene nada que ver cómo te expresas ahora y cómo lo hacías en el mes de octubre. Una sugerencia: no basta con dar la opinión personal sobre un tema en un comentario de texto, sino que tienes que hacer referencia al texto que estás comentando y a la tesis que defiende el autor con el objeto de compartirla, rebatirla o refutarla.
PILAR GARCÍA. Me parece bien que hayas hecho referencia en tu comentario a la opinión de tu compañera Pilar Giraldo, ello denota que te has leído los demás comentarios, y dado que estamos en un blog creo que es acertado hacer referencia a las opiniones anteriores. No obstante, creo que te falta más reflexión sobre el tema que plantea Millás y no expones bien la diferencia entre dos de las acepciones del vocablo SILENCIO. Como ya le ha ocurrido a otros compañeros no se ha entendido bien la diferencia entre dos de las acepciones de SILENCIO: a) “falta de ruido”, y b) “falta u omisión de algo por escrito”. Es precisamente este último significado de esta palabra polisémica la que utiliza Millás al final del texto, pues el autor propone a los lectores qué balance quieren para el final de sus vidas: “una necrológica larga y reprobatoria”, “una necrológica corta y elogiosa”, o bien simplemente “silencio”, señal tal vez de que no hemos hecho nada que merezca la pena de ser reseñable, pues simplemente hemos disfrutado de la vida: un auténtico “carpe diem”.
Mª JOSÉ NOGUERA. Tan solo comentarte, que como en el caso de Carolina Ramírez Pizarro, tu trabajo por mejorar tu estilo es encomiable y te animo a que sigas así. Por los demás, este comentario te ha salido mucho mejor que el anterior: el de la “Soledad” de Cernuda te costó mucho trabajo.

Rosa María Calderón dijo...

ADVERTENCIA IMPORTANTE A TODOS MIS ALUMNOS. Estamos ya en la recta final del curso, nos queda tan solo una clase de comentario de texto y creo que en líneas generales la evolución ha sido positiva.
No obstante, quisiera comentaros que debéis evitar el abuso del estilo literario en los comentarios de texto. Os podéis tomar algunas licencias, a modo de pinceladas, pero no podéis olvidar que vuestro comentario de texto debe ser un DISCURSO ARGUMENTATIVO con UNA TESIS, UN CUERPO y UNA CONCLUSIÓN, y esto últimamente algunos alumnos lo están olvidando.

UN COMENTARIO DE TEXTO NO SE CONSTRUYE utilizando como base un discurso dialogado, un discurso descriptivo o narrativo, tan sólo es factible con el discurso argumentativo o bien con la combinación adecuada de exposición y argumentación.

OTRA COSA IMPORTANTE QUE ESTOY HARTA DE REPETIR, pero que cae muchas veces en saco roto, es que vuestro comentario, además de ser un texto argumentativo –y vuelvo a recalcarlo- debe hacer referencia al texto que estáis comentando y debéis decantaros por estas tres opciones:
• Compartir la opinión del autor si estáis totalmente de acuerdo.
• Aceptar la posición contraria para luego limitar su fuerza argumentativa, es decir la CONCESIÓN O NEGOCIACIÓN, si compartir sólo parte de su tesis. Negociar consiste en aceptar parcialmente los argumentos contrarios con el fin de encontrar puntos comunes entre la opinión propia y ajena. Los recursos de la negociación son: “estoy de acuerdo en que, admito que….pero, reconozco que….si bien”
• Refutar la postura o la tesis que se plantea. Recordad que la refutación es la referencia a posiciones contrarias para contradecirlas a continuación, es decir, consiste en rechazar una idea empleando razones y argumentos. Refutamos ideas contrarias a nuestra opinión para defender nuestra tesis. Recursos de la Refutación: es falso que…., no es cierto que…., se equivocan quienes afirman que….

NO OLVIDÉIS QUE VUESTRO PROPIO COMENTARIO ES UN TEXTO ARGUMENTATIVO EN DONDE DEBE ESTAR PRESENTE LA CONTRA-ARGUMENTACIÓN.

Nota: Las florituras o pinceladas literarias están muy bien si uno tiene la habilidad de colocarlas bien, sin perder de vista que su texto ha de incluir una TESIS, un CUERPO ARGUMENTATIVO y una CONCLUSIÓN. Tened cuidado porque podéis meter la pata en Selectividad.

Y otra cosa más: no tratéis de imitar los comentarios de los demás compañeros, tenéis que tener vuestro propio estilo.

Ana dijo...

¡Buenos días mundo! ¿Qué toca hacer hoy? Primero ir a trabajar, almuerzo rápido, reunión con los franceses, gimnasio, cena, un poco de tele, unas paginitas de mi libro favorito y a dormir. ¡Cuánto desearía tener un día para disfrutar de un bonito paisaje! Cómo extraño tener un día sin ningún plan, pero por más que quiera es imposible. Todos los días de mi agenda están ocupados.
Hace 5 años, yo y mi hermano solíamos irnos a la azotea con nuestro telescopio, que nos regalaron por reyes, para ver las estrellas. Hace 1 mes que no veo a mis padres, y los necesito más que a nada.
¿A que nos lleva esta vida? ¿Tanto trabajar, para ser infelices, para no disfrutar de los placeres de la vida?
Deberíamos de dejar tanto trabajo, o sacar tiempo de donde no lo hay. Para salir, ver a nuestros padres, disfrutar con nuestros hermanos… Obviamente también para trabajar, pero el trabajo no puede apartarnos de nuestra vida social, como le pasa al protagonista de la historia con la que empieza el comentario.
(Ana Vidal Muñoz 2ºBach. A)

macarena dijo...

El autor del articulo periodístico Juan José Millas, hace una comparación metafórica entre un periódico dividido en partes y las distintas etapas que divide a nuestro periodo de vida. El autor analiza las distintas páginas del periódico viendo que hay unas mas interesantes que otras, es decir, hay etapas que aportan aspectos mas interesantes para nuestra formación más beneficiosos para nuestro interior o que nos hace conocernos mejor a nosotros mismos o que hacen mas intensas nuestras relaciones con los demás y que en definitiva nos dan más satisfacción y nos hacen más felices.
Pienso que el tema principal al que el autor quiere llegar es que pensemos que en el camino de nuestra vida hay bastantes cosas superficiales que nos distraen, que nos hacen perder mucho tiempo en el camino y que no nos aportan nada positivo hacia nuestros objetivos. Pero ¿Cuáles son nuestros objetivos? En la sociedad actual donde vivimos, donde todos son prisas, todo estrés, hay mucha rutina en la que todo se vuelve trabajar para conseguir dinero y una posición económica que te haga tener siempre más. Esta sociedad de consumo nos va arrastrando, nos incita a comprar más con anuncios publicitarios, con la televisión, todo es una cadena por la que nos dejamos arrastrar. Pero el autor quiere hacernos reflexionar para que nos demos cuenta y antes que sea tarde y lleguemos al final de nuestras vidas, nos paremos durante el camino, es decir, hagamos un silencio como dice el autor y pensemos ¿merece la pena?¿que es lo mas importante en la vida los bienes materiales o económicos o la felicidad y estar en paz conmigo mismo y con las personas que quiero?
Yo creo que es importante estudiar, formarse y tener una cultura, una profesión para tener una economía y poder vivir. Pero también hay que dar un tiempo a estar con la familia, a dedicar más tiempo libre para nosotros, para hacer las cosas que nos gusten, en definitiva: PARA SER MÁS FELICES.

Macarena Caro Gracia 2ºBACH B

Rosa María Calderón dijo...

Continuamos con la corrección de los comentarios subidos en el blog, en este caso los que corresponden al texto "Silencio" de Millás. Las últimas alumnas que han publicado sus comentarios han sido María Doblado y Macarena Caro. Con respecto a María Doblado ya le comenté en clase los fallos y aciertos de su comentario, y tan solo cabe reseñar -como originalidad- el inicio de dicho ejercicio; la exposición y argumentación de su postura ante la vida como reflexión del texto de Millás;y como fallo, el hecho de que no haya hecho para nada referencia al texto de Millás ni a las opciones que plantea al lector al final de su artículo.

En cuanto a Macarena Caro, tengo que felicitarla porque es el mejor comentario que me ha hecho en todo el curso. Ha expuesto muy bien su tesis, el discurso argumentativo está bien construido y también está presente el texto de Millás, al que alude en más de una ocasión. No obstante, como crítica, tengo que comentarle que ha de cuidar la ortografía y la puntuación, porque tiene bastantes fallos de tildes y no hace uso de la coma o del punto y coma que en algunas partes sería necesario. Por lo demás, muy bien Macarena.

Ana dijo...

¡Buenos días mundo! ¿Qué toca hacer hoy? Primero ir a trabajar, almuerzo rápido, reunión con los franceses, gimnasio, cena, un poco de tele, unas paginitas de mi libro favorito y a dormir. ¡Cuánto desearía tener un día para disfrutar de un bonito paisaje! Cómo extraño tener un día sin ningún plan, pero por más que quiera es imposible. Todos los días de mi agenda están ocupados.
Hace 5 años, yo y mi hermano solíamos irnos a la azotea con nuestro telescopio, que nos regalaron por reyes, para ver las estrellas. Hace 1 mes que no veo a mis padres, y los necesito más que a nada.
¿A que nos lleva esta vida? ¿Tanto trabajar, para ser infelices, para no disfrutar de los placeres de la vida?
Deberíamos de dejar tanto trabajo, o sacar tiempo de donde no lo hay. Para salir, ver a nuestros padres, disfrutar con nuestros hermanos… Obviamente también para trabajar, pero el trabajo no puede apartarnos de nuestra vida social, como le pasa al protagonista de la historia con la que empieza el comentario.

Ana dijo...

Con el paso del tiempo nos damos cuenta de las ambiguas situaciones a las que nos enfrentamos a lo largo de toda nuestra existencia. Nos encontramos tan inmersos en nuestra rutina diaria que verdaderamente no valoramos las cosas buenas que nos ofrece la vida, puesto que como bien dice el autor empleamos más tiempo (o en la mayoría de los casos toda una vida) en hacer cosas con las que realmente no nos sentimos satisfechos porque creemos que no tenemos opción una vez que nuestra rutina queda establecida, a este hecho se le suma la preocupación visceral que la mayoría de las personas tenemos sobre el “que dirán” con la consecuente repercusión en nuestras acciones diarias.

Muchas veces no hacemos lo que realmente queremos, no porque no tengamos tiempo sino que por el contrario, simplemente nos mortificamos pensando si será correcto para el resto del mundo…. Que queremos bailar, pero la pista de baile está vacía, pues no bailamos por el simple hecho de que no hay nadie más bailando, ya que “salirse del tiesto” está mal visto.

Algo similar ocurre con nuestra rutina diaria puesto que siempre queremos satisfacer a nuestros jefes, padres y profesores haciendo horas extras, estudiando más o simplemente sin darles motivos para que se quejen de nosotros; todo ello -aunque realmente no nos satisfaga-, para complacer a los demás o para cubrir las expectativas que ponen en nosotros. Como consecuencia de todo lo expuesto, pienso que es tan difícil romper con esa monotonía diaria que se cierne cada día sobre nosotros, que no solo miramos por lo beneficioso que será para nosotros hacer determinadas cosas impuestas, sino que también para los demás. En definitiva, quisiera un poco de silencio, basta ya de mirar con lupa todo lo que hacen los demás, basta de anteponer las aspiraciones de los demás a las tuyas, disfruta de la vida pero ten presente que lo que hagas ahora repercutirá sobre tu futuro.
(Elvira garcía 2º Back A)

Ana dijo...

Con el paso del tiempo llega un momento en que reflexionamos y pensamos si de verdad hemos aprovechado nuestra vida lo suficiente, si esos esfuerzos por lo que hemos pasado y sufrido han merecido la pena. Tenemos la felicidad si nos dedicamos el día a día de nuestra existencia a trabajar duramente, se puede decir que si, para en un futuro tener un puesto seguro y no tener esa preocupación de no tener un trabajo con el cual sacar a tu familia hacia delante. pero pongámonos durante un instante en el caso de muchos jóvenes, que están esforzándose para sacar un bachillerato y así poder aspirar ala universidad, esa presión de la selectividad hay momentos en que no se puede aguantar y te entra unas gana de abandonarlo todo, que con lo que as vivido durante todo un curso no merece la pena, esos sacrificios de estudiar el día a día, llevar todas las asignaturas, te ase pensar si aun merece la pena seguir hacia delante, todas las fiesta, cumpleaños y amistades que has tenido que abandonar para estudiar y encima al final no salga bien.
Es mejor sacar algo de tiempo para otras cosas, poder tener esa felicidad diaria y que no sea una vida amarga. Vive el momento porque nunca se sabe lo que puede ocurrir.
(Rosario Martín)

Rosa María Calderón dijo...

Últimos comentarios subidos del Texto de Juan José Millas: Ana Vidal, Elvira García y Rosario Martín.
Empezamos por Ana Vidal, a la que tengo que agradecer primeramente que le haya hecho el favor a sus compañeras de subirles sus comentarios al blog. Bueno, y después de esto, tengo que decirte que no has estado muy inspirada en este ejercicio, pues sigue sin tener la estructura adecuada de un comentario de texto de selectividad. El discurso argumentativo es prácticamente inexistente, empiezas con un estilo narrativo, en este caso propio de un diario, y luego no sabes encauzar bien el ejercicio. Por otro lado, para nada haces referencia a la tesis de Millás y no te posicionas con respecto a lo que el articulista expone en su texto. Por tanto, el comentario no es adecuado y no sería bien valorado en Selectividad. En fin, al menos el comentario de Feijoó que acabo de corregirte, te ha salido decentemente: esto quiere decir, que lo puedes hacer mucho mejor.
Con respecto a Elvira García, tengo que decirle que no está mal su comentario, pero que le faltan las referencias a Millás, y además no llego a entender a qué se refiere cuando dices que nos encontramos a lo largo de la vida con "ambiguas situaciones". Otra cosa que no queda tampoco clara es tu alusión al "silencio". ¿En qué sentido lo utilizas?: ¿silencio como falta de ruido? o ¿silencio en el sentido de Millás como posible opción frente a una necrológica larga y reprobatoria o corta y elogiosa? No queda claro.
Por lo demás, bien.
Por último, en cuanto a Rosario Martín, hay que decir que ha mejorado considerablemente si tenemos en cuenta los comentarios iniciales, pero tiene que seguir esforzándose en cuidar la puntuación, el estilo y la ortografía (hay algún que otro lapsus) En lo que respecta al ejercicio de comentario crítico, creo que te centras demasiado en la vida de estudiante y en el sacrificio que el estudio supone, para llegar a una conclusión en la que te planteas si realmente esto merece la pena. Yo creo que sí, que esto no es perder el tiempo. De todas formas entiendo tu punto de vista como estudiante que eres y por la edad que tienes. Por otro lado, no aludes para nada a lo que plantea Millás y esto es un gran error.
INSISTO: no podemos perder de vista el texto y el autor que estamos comentando para posicionarnos bien compartiendo o bien rebatiendo su tesis.

carolina dijo...

Viernes por la tarde, me llega un mensaje al móvil de mi amiga Marta en el que pone “vente para mi casa urgentemente tengo algo que contarte”.
Esta historia se repite entre las chicas adolescente de gorma habitual. Os preguntareis que qué tiene de raro este mensaje entre dos amigas pero lo importante no es el contenido si no el motivo por el que ha sido mandado.
Al llegar a casa de Marta me cuenta que su vecina de al lado ha dejado al novio para irse con el amigo.
Para la mayoría de las personas esto es un simple cotilleo pero para muchas otras como mi amiga Marta forma parte de su vida.
Esta misma chica ha sido la única de su clase a la cual no le ha quedado ninguna asignatura y además a obtenido muy buena nota en los exámenes de selectividad. Sin embargo nadie la conoce por su merito escolar.
Desde mi punto de vista estas personas que muestran tanto interés por la vida privada de otra persona, nunca serán felices, aunque esto que he contado solo es un ejemplo, también es lamentable que este hecho suceda en la vida real en la que solo nos interesa el cotilleo y los fallos que cometen otras personas y no valoramos las cosas buenas que hacen.

Carolina Cordero Suárez 2º BACH B

Abbot Lasson dijo...

Buen día

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Dios te bendiga
Mrs.Betty Mabel