lunes, 1 de junio de 2009

Merece la pena

El jueves pasado me tenía que enfrentar a una clase con 1º de ESO E, y no me sentía con fuerzas, después de una movida bastante mala en el instituto. Pensé que sería una buena idea proponerles que ese día fuesen ellos los que me explicaran a mí la parte del tema que nos tocaba: el ciclo del agua. Les propuse que lo leyeran en el libro y que despertaran su imaginación, que me lo contaran como ellos quisieran.
Se portaron estupendamente, trabajaron mucho (casi todos) y leyéndolos pasé un rato fenomenal.
Hubo de todo, desde un país llamado “Gotilandia” en el que vivía la maga “Gotin”; gotas de agua llamadas “Tom” o “Juan Benito”; una bruja que convirtió a la princesa María en una gota de agua; plantas que vivían del “aguichi”, etc., incluso algunos decoraron sus trabajos con dibujos.
Pero entre los trabajos encontré uno que creo que merece la pena compartir con todos. Es de María del Mar Cordero, y quiero que tengáis en cuenta que lo hizo durante una clase y todo improvisado. Lo transcribo tal cual ella lo escribió.

EL CICLO DEL AGUA
Un día la pequeña Berta quiso salir a la calle a jugar, pero entonces se puso a llover. La pequeña se puso triste y decía que por culpa de la lluvia ya no podría jugar. La abuela de Berta se paseaba por allí y oyó lo que decía la niña. Se fue hacia ella y le dijo con voz dulce: “No te enfades Berta, el agua es mundo por descubrir.”
Berta al escuchar lo que dijo la abuela le preguntó lo que significaba porque ella no entendía lo que quería decir.
Entonces la abuela de Berta cogió a la niña y se fueron al salón de la casa. Entonces la abuela le pregunto: “¿quieres escuchar un bonito cuento?”. Berta ilusionada dijo que si porque todos los cuentos que contaba su abuela eran muy bonitos.
La abuela comenzó el cuento:
“Erase una vez una gotita llamada Flopi que estaba en un precioso mar cerca del Mediterráneo. Allí, en aquel mar, conoció a otra gotita que se llamaba Richy y se hicieron muy amigas. Un día cuando estaban jugando en aquel mar, subiendo y bajando por las olas, Flopi y Richy sintieron mucho calor y empezaron a sentirse muy ligeras y a elevarse hacia el cielo.
- ¿Por qué se elevaban y se sentían ligeras? Pregunto Berta interrumpiendo el cuento.
- Porque se estaban evaporando, al hacer tanto calor, Flopi y Richy se evaporaron y se fueron hacia las nubes. Respondió la abuela.
La abuela siguió el cuento:
Allí en el cielo, Flopi y Richy lo veían todo. Las casas eran mucho más chiquititas y sentían el aire puro de las alturas.
Al día siguiente notaron otra vez otro cambio en su cuerpo, se estaban enfriando y se estaban volviendo otra vez líquidas. Flipi miró a su alrededor y se dio cuenta de que otras se hacían blancas y otras parecían cristales.
Berta interrumpió otra vez: ¿Qué les ha pasado?
- Ahora Flopi y Richy se han condensado, es decir, han pasado de gas a líquido, pero si se enfrían más, se pueden convertir en nieve o en granizo. – dijo la abuela.
La abuela siguió con el cuento:
Flopi y Richy al enfriarse bajaron muy muy rápido hacia el suelo. Entonces Richy entró en una planta y Flopi cayó al suelo. Flopi se sintió muy triste al perder a Richy y poco a poco volvió otra vez al mar.
Berta pregunto otra vez: ¿Cómo ocurrió?
Su abuela le dijo: fue deslizándose por la superficie llegando a un rio o a un torrente que llegaba al mar.
La abuela siguió: cuando llegó al mar notó otra vez esa sensación de sentirse ligera y subió a las nubes. Allí en las nubes se encontró a Richy. Richy le contó que al caer en la planta la hidrató y luego la planta la devolvió al suelo. Al final Richy y Flopi se dieron cuenta de que ese viaje era sucesivo y no acababa nunca, siempre volverían al mismo sitio.
-Fin- dijo la abuela- ¿te ha gustado?
- Si, dijo Berta
A partir de ese momento cada vez que llovía Berta pensaba que una de ellas sería Flopi y otra Richy y que al agua era todo un cuento por contar”

Gracias a María del Mar, a alumnos como ella, que hacen estas cosas, preciosas, inesperadas e increíbles merece la pena ser profesora.

Concha Román (Profesora de Biología del IES)

3 comentarios:

David Núñez dijo...

Precioso relato que nos muestra la sensibilidad que atesoran algunos de nuestros alumnos y alumnas. Enhorabuena, Concha, por haber sabido extraer esta auténtica perla y por dárnosla a concer.

Ana Retamero Olmos dijo...

Pues sí, Concha, te doy la razón, son pequeños detalles como éste los que nos animan a seguir con entusiasmo en nuestra difícil tarea docente.
Enhorabuena a las dos. Y animaría a María del Mar y, a todos los alumnos/as en general, a escribir algo parecido sobre los ciclos biogeoquímicos, el cambio climático, el agujero de la capa de ozono, la sobreexplotación de las aguas subterráneas, la pérdida de valores en la sociedad... en fin, cualquier tema, porque lo ha hecho estupendamente y de una forma muy entretenida.
Quiero aprovechar para desear a todos/as un feliz final de curso. ¡Animo!

Alfonso dijo...

Maravilloso el cuento. Un destello de luz y de calor en medio de la noche más oscura y fría repleta de seres lúgubres que nos persiguen y atosigan. Nos agarraremos a esa luz para seguir caminando por este tortuoso sendero.