martes, 7 de abril de 2015

Nuevos fármacos a precio de oro.

Los elevados precios de algunos de los medicamentos de reciente aparición ponen en peligro la sostenibilidad económica de los sistemas públicos de salud. Un problema que antes afectaba a los países más pobres, ahora lo tenemos aquí y en los países más ricos: los sistemas sanitarios públicos no disponen de fondos suficientes como para poder sufragar tratamientos. Estamos ante una nueva era de fármacos a precio de oro, que solo están al alcance de los ciudadanos más pudientes. 
No es de extrañar, por tanto, la demanda a Gilead en EE.UU, el pasado mes de diciembre, por poner en peligro la sostenibilidad de la sanidad pública de ese país. ¿El motivo? El desorbitado precio de Sovaldi, un nuevo antiviral para la hepatitis C.
La industria argumenta que necesita fijar precios altos para financiar la investigación y el desarrollo (I+D) de nuevas moléculas. No se dice qué parte de esa investigación se hace en centros públicos y que los costes reales de producción están muy por debajo de esas cifras. Ahora bien, los laboratorios negocian y establecen diferentes precios según la capacidad de pago de cada país. En contrapartida exigen, por ejemplo, que se mantengan en secreto los términos de esos acuerdos. Los gobiernos deberían seguirles el juego. Su función es defender el interés general y asegurar el acceso de la población a los medicamentos que precise. También cabe esperar que velen por contener el gasto y no despilfarrar los ya mermados presupuestos de la sanidad pública (..)


Cristina Olmeda, “Nuevos fármacos a precio de oro, OCU Salud, febrero/marzo 2015 nº118


Continuando con nuestra práctica de preparación de la prueba de comentario de texto para la superación de la PAU en la materia de Lengua Castellana y Literatura, hemos seleccionado esta vez un interesante artículo de Cristina Olmeda publicado recientemente en  la revista OCU Salud, que aborda un tema, por desgracia, bastante presente en los medios de comunicación a lo largo de este año. Se trata, ni más ni menos, de la problemática surgida a raíz del elevado precio en el mercado de algunos medicamentos como el Sovaldi, que impide que muchos ciudadanos puedan acceder a ellos a pesar de necesitarlos. Como es ya tradición en esta ventana del blog abierta al comentario de texto, ofrecemos un modelo de tema, de resumen y de estructura,  y así mismo animamos a los alumnos de 2º de Bachillerato a que suban sus comentarios críticos.  

Posibles temas propuestos por los alumnos

Los desorbitados precios de algunos medicamentos impiden que muchos ciudadanos puedan beneficiarse de ellos. 

Incapacidad del sistema sanitario público para afrontar el elevado coste de algunos medicamentos.

En el alto precio de algunos medicamentos está el negocio de la industria farmacéutica.  
 
La gran estafa de algunos medicamentos de nueva generación como el Sovaldi.

Resumen.

La industria farmacéutica ha puesto un alto precio a algunos medicamentos como el Sovaldi, justificando este hecho ante la necesidad de sufragar los gastos derivados del I+D. Sin embargo, no tiene en cuenta que esto afecta a muchos ciudadanos y al mantenimiento de la Sanidad pública, y así mismo oculta que parte de esta investigación se desarrolla en centros públicos y que los costes reales no son tan elevados.   

Organización de las ideas.  

La estructura de este artículo es claramente deductiva o analizante porque la idea principal o tesis se encuentra al principio del texto: "Los elevados precios de algunos de los medicamentos de reciente aparición ponen en peligro la sostenibilidad económica de los sistemas públicos de salud". Dicha tesis se plantea en forma de problema, de tal manera que podemos decir que en este texto se combina la organización deductiva con la de problema, consecuencia y solución. En este sentido en el cuerpo argumentativo, se analiza en primer lugar el problema que el alto precio de algunos fármacos supone para el sistema sanitario no solo de los países pobres, sino también de los más ricos (uso de la comparación); en segundo lugar se hace uso de los argumentos de ejemplificación con el caso de la demanda a Gilead y con el precio del Sovaldi; y en tercer lugar se refuta el argumento que esgrime la industria farmacéutica para justificar  así estos elevados costes. Finalmente en las cuatro últimas líneas se cierra el artículo aportando soluciones al problema en cuestión.

19 comentarios:

Carmen Marrufo Román dijo...

¿Se puede considerar cualquier tipo de medicamento un producto básico para la vida de una persona? ¿Qué pasaría si el precio de esos medicamentos, de los cuales depende mucha gente, se disparasen? Suena bastante exagerado, quizás, pero creo que estamos bastante cerca de un suceso parecido al de la crisis de subsistencias en la que España se vio inmersa ya en el siglo XVIII. Y es que, el precio de estos alimentos básicos como el pan y el arroz llegó a tal altura que mucha gente se vio obligada a no depender de estos, privándose de algo a lo que toda la población debería tener derecho. Pues prácticamente, mi pensamiento sobre el elevado precio de los medicamentos es este. ¿Acaso una persona pudiente puede aspirar a más medicinas que otra que no tenga para pagarlas? Ya no hablo de las pastillas para una gripe o un catarro, hablo de los verdaderos medicamentos, de la sanidad en general.

Después de leer el artículo de Cristina Olmeda y, sobre todo, la parte en la que sugiere que los gobiernos deberían asegurar el acceso de la población a los medicamentos que precise, me he acordado de los cientos de programas de televisión en los que aparece gente pidiendo ayuda desesperadamente. Ayuda a gritos, bien sea por un hijo enfermo, etc. El problema es el mismo, falta de fondos para poder pagar un buen medicamento. Y ahora viene la paradoja que me hizo reflexionar: si el deber del gobierno es, entre otras cosas, garantizar el fácil acceso a los medicamentos, ¿recortar en sanidad no es algo desfavorecedor? Desgraciadamente, este es el caso en el que el país, cada vez más cercano a la pobreza, se encuentra.

Por último, he de decir que me gustaría que no solo las clases pudientes pudieran acceder a tan deseados medicamentos que, como bien dice Cristina Olmeda, están a precio de oro. Y que, lo que verdaderamente vale oro, es la salud de cada persona del país y del mundo. Por tanto, ¿podría el precio de estos fármacos descender para que todos gozásemos de ellos?

Cristina Romero Romero dijo...

Hace muchos años que comenzaron las investigaciones de medicina y sanidad por parte de científicos importantes de diversas partes del mundo. Cada uno aportó nuevos descubrimientos, lo cual a conducido a un gran avance en el desarrollo de la ciencia, sobretodo en estos últimos años, Sin embargo, desafortunadamente vivimos en una sociedad en la que no todos tienen el privilegio de poder acceder a ayudas sanitarias. Es una dura realidad la de que por pertenecer al tercer mundo no puedan disponer de un tratamiento.
Asimismo hoy por hoy se está complicando, pues según las industrias farmacéuticas se están subiendo los precios de los medicamentos para poder continuar las investigaciones. Consecuentemente ya no es solo un problema del tercer mundo, ahora incluso afecta a los países desarrollados. Desgraciadamente la humanidad cada vez piensa más en el propio interés y el poder, sin importar que un pobre, solo por ser pobre, no pueda costearse la cuera de su enfermedad para sobrevivir.
Más aún, muchas de las enfermedades de los países africanos ni siquiera se molestan en investigarlas, pues para qué si no van a obtener beneficios ya que nadie precisa de la elevada cantidad que supone un tratamiento. Sin ir más lejos, por ejemplo, el sonado caso del ébola. Hace muchos años que existe esta enfermedad y más son aún las personas que han muerto por ello. Solo por el hecho de que haya llegado hasta Europa, empezando por España, ha impulsado a los laboratorios a estudiar una cura contra dicha enfermedad.
Abundando en la opinión me parece injusto que cada vez sean más altos los precios de los medicamentos y menos las personas que puedan costeárselos. Sintetizando lo expuesto en líneas anteriores la sanidad y el derecho a una cura no debería de prohibírsele a nadie, pues la salud y la vida de una persona deben de estar por encima de todos los precios.

Thalía Flores Alpresa dijo...
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Thalía Flores Alpresa dijo...

Como bien expone Cristina Olmeda en su texto, algunos medicamentos han sufrido un aumento exagerado del precio en los últimos años, de tal manera que solo pueden acceder a ellos los más pudientes, lo que pone en peligro la salud pública. En contrapartida, las industrias dicen que este elevado precio es fundamental para la investigación, aunque ajustarán los precios siempre que el gobierno les siga el juego.
La crisis, como era de esperar, llegó atacando a todo aquello que tenía gastos extraordinarios fuera de lo normal, es decir, atacó en primer lugar al causante de la misma, al ladrillo, explotando la burbuja de la construcción que tanto dinero había dado.
Una vez destrozado dicho ámbito, el Estado ante la gran crisis, aún existente, y la falta de dinero decidió recortar en otros ámbitos como han sido la educación, obviando que los niños son el futuro y al empeorar su educación están empeorando el mañana del país; otra medida fue la reducción de pensiones de mayores, esas personas que han pasado su vida trabajando y cotizando para acabar con una paga miserable, y todo por una mala gestión de un nefasto Estado; o bien podemos hablar de los recortes en el sector de la salud pública, algo fundamental para la vida, lo que tiene como consecuencia salas de espera abarrotadas de enfermos en los hospitales o bien falta de camas.
¿Cómo ha cambiado todo verdad? Hace unos años estábamos en lo más alto de la cumbre, España era símbolo de bien estar y gozábamos de todas las comodidades del mundo, sin embargo, de la noche a la mañana nos vemos con una parte de la población pasando verdaderas necesidades, que malviven con una ayuda insuficiente para abastecer una familia y que a veces, no son bien atendidos en algo tan necesario como un hospital, ya que para ellos también han llegado los recortes.
Parece ser que los problemas económicos que nos rodean y torturan a nuestro país cada día son insuficientes para las industria farmacéutica, ya que para agravar un poco más la situación, si aun cabe, deciden aumentan enormemente los precios de los medicamentos, lo que lleva a que el Estado carente de fondos, deje de subvencionar los mismos debido a su excesivo precio. De tal manera que estos artículos de mera necesidad se convierten en auténticos artículos de lujo para aquellos que apenas llegan a fin de mes.
La justificación para la elevación del precio por parte de esta industria, es supuestamente la necesidad de investigación, una investigación que vale mucho dinero.
(continua en el siguiente)

Thalía Flores Alpresa dijo...

No cuestiono los gastos de dichas investigaciones, pero de una cosa si estoy segura, parte de dicho dinero será invertido en la misma y la otra parte irá destinada a los bolsillos de todos los miembros de dicha industria.
Además, estamos en el siglo XXI y aunque la investigación es muy necesaria, no hay enfermedades excesivamente raras que necesiten tanto dinero para descubrirlas, ya que si hace unos años no hacía falta, hoy que todo está mucho más avanzado supongo que tampoco. No quiero confusiones, es decir, no estoy criticando la investigación, ni mucho menos sugiriendo que se abandonen las investigaciones, es obvio que son necesarias para la sociedad y que hay que poner medios para dar solución a una gran cantidad de enfermedades que azotan a la población actual, solo quiero decir que la salud es un factor imprescindible en la vida, sin salud no hay nada, por lo que veo realmente injusto que una persona no pueda acabar son su enfermedad por falta de medios para obtener los medicamentos necesarios para ello. ¿Es que vamos a condenar a muerte a todos aquellos que no tengan el dinero suficiente para poder comprar las necesarias medicinas? Creo que la solución a todo esto no es excesivamente difícil. Si las industrias invirtieran un poco menos en sus gastos extras sin quitar dinero a la investigación, y por supuesto nuestro Estado dejara de invertir dinero en cosas innecesarias como unas vacaciones para algún ministro, todo sería más fácil, y con la colaboración de ambos, los medicamentos estarían más al alcance de todos y por lo tanto no estaríamos ante tal
problema.
Por último me gustaría añadir, que la salud es vital para una persona, si le falta salud le sobra todo lo demás, por lo que deberíamos de buscar soluciones para acabar con “la crisis de algunos fármacos” puesto que son artículos de necesidad.

Carmen dijo...

Tenemos edificios más altos, pero puntos de vista más estrechos, tenemos autopistas más largas; y es que hemos conseguido ir a la luna y volver, pero a pesar de ello, todavía existen guerras, existe hambre y una gran desigualdad.

Dicha desigualdad está latente no solo en los países pobres, sino también en los ricos; cuyos habitantes con menos capacidad adquisitiva sufren las represalias de esta sociedad clasista.

Ante la crisis acaecida, los recortes abundan mientras la sanidad decrece. Innegable es la calidad de nuestra sanidad, aunque también es cierto que cada día es más difícil costearse ciertos medicamentos.

Así, tratamientos como el antiviral para la hepatitis C, no pueden ser pagados por la sanidad pública debido a los escasos fondos que ésta posee. Ante esto, se plantea un problema ético pues ; ¿ es más importante el dinero que la vida de una persona?
Cierto es que tanto la investigación como el desarrollo de nuevos tratamientos tienen un altísimo coste, pero también son altos los intereses que estos incluyen con intención lucrativa. Así pues, me sigo preguntando si no valen más la vida de cientos de personas afectadas por dicha grave enfermedad.

Y es que, desde mi punto de vista, cada año, la industria farmacéutica gana millones a costa de la desesperación de muchos. Esto debe parar. Toda persona con dinero o sin él debe tener derecho a recibir tratamientos. Y como dice Cristina Olmeda; el gobierno tiene como función defender el interés general y asegurar el acceso de la población a los medicamentos que esta precise.

Así pues, es el gobierno el que debe pararles los pies a las farmacéuticas, es él quien debe velar por mantener una buena sanidad pública, una sanidad para todos y al alcance de todos, que aporte soluciones y no plantee problemas.

CARMEN GIL ROMERO. 2ºBACH B

alberto dijo...

Como casi todo el mundo sabe no estamos pasando por buenos momentos en cuanto a nivel económico. España de ser un país rico ha pasado a ser un país medianamente pobre, en escasos años. Muchas personas sin poder comer , sin saber donde dormir ,en definitiva, personas sin saber qué hacer con sus vidas. ¿Qué harán cuando estas personas caigan enfermas?

Los precios de los fármacos no deberían encarecer tanto , ya que las personas se juegan sus vidas, ¿Volveremos a la antigüedad ? Cuando solo podían permitirse estos productos los ricos. Esta situación debe cambiar cuanto antes, ya que no podemos permitir que gente no puedan disponer de fármacos porque no puedan pagarlos, por ejemplo, con ayudas, en el que los más necesitados paguen un porcentaje más barato y los más ricos un porcentaje más alto.

Desde mi punto de vista, quiero dejar marcado que los fármacos no deberían ser tan caros, ya que son muy necesarios hoy en día, y todas las personas tienen derecho a tener una buena salud.

Alberto Jurado Alcón.
2º Bachillerato B.

miriam gomez dijo...

En este magnífico artículo de Cristina Olmeda, la autora expone el grave incremento del precio de los medicamentos junto con la gestión económica que se supone a España.

De nuevo nos toca el tema económico, bien por la famosa “crisis” o bien por problemas como estos. La sanidad pública está llegando a sus extremos porque como su propio nombre indica: “pública”, no se está llevando del todo a cabo. Me explico, no es del todo pública porque ciertas operaciones y consultas comienzan a costar dinero, al igual que siempre hemos pagado una cierta parte de los medicamentos. Como la autora nos muestra en sus argumentos, el precio de los medicamentos se ha incrementado muchísimo en España, este problema solo se daba en países pobres sin sanidad pública, en los cuales ni la mínima parte de la población puede llegar a costearse dichos medicamentos y es hoy también por desgracia, un problema en nuestro país.

Los medicamentos solo van a poder ser costeados por las clases pudientes que se encuentren en una mejor posición económica. ¿Y qué ocurre con el resto de la población? Pues bien, quizás llevándolo a un caso muy extremo nos encontraremos a personas que no podrán comprarlos -ya que la mayoría de ellos no es pagada por la sanidad pública- , en su futuro tendrán muchas más enfermedades debido a no tomar su medicación.

Y es que, en la sanidad pública ya no solo encontramos problemas con el pago de los fármacos si no también en centros ambulatorios u hospitales. Todos somos conscientes del grave descenso de trabajo que hay actualmente, por tanto el sector sanitario es una más de ellos. Encontramos muchísimos médicos en sus casos sin poder ejercer su profesión y obtener un sueldo. Por otro lado, encontramos a los que se pueden sentir afortunados de poder trabajar, y con toda esta falta podemos ver salas de esperas aglutinadas de personas para que le atiendan debido a la carencia de médicos. Y enormes e interminables listas de personas para poder ser operadas en quirofano, lo que antes suponía un par de meses ahora supone un par de años.

En definitiva, somos los ciudadanos los que estamos afectados por el incremento de su precio y por los recortes en sanidad, el gobierno necesita un cambio en su gestión económica.
MIRIAM GÓMEZ, 2ºBTO B.

Daniel Cordero Lopez dijo...

En este artículo de Cristina Olmeda "Nuevos fármacos a precio de oro" la autora nos muestra como el sistema público de salud está en crisis, debido a los elevados precios de los medicamentos, no sólo en países pobres, sino que también en países ricos.

Me gustaría preguntar ¿Estar enfermo tiene un precio? Actualmente podemos ver a miles de personas en las noticias, que buscan ayuda por mínima que sea con el fin de poder pagar la cura de sus hijos, llegando incluso a pedir ayuda personajes con fama y todo ello por elevado precio que tiene salvar una vida.

Por otro lado, también entiendo que las industrias necesiten un gran presupuesto para su investigaciones y llevar a cabo sus estudios pero, desde mi punto de vista, siempre y cuando se haga público ese precio, donde debería de entrar el gobierno y así obtener la posibilidad de comprar medicamentos para su población, aunque esto no parece importar en un país como España, ya que cada día se recorta más en sanidad, acabando así lentamente con la sanidad pública.

En mi opinión, el gobierno debería de hacer público los términos de los acuerdos sobre el precio, ya que así podríamos ver si esos precios son verdaderamente asequibles y si nos están engañando.

Daniel Cordero López
2 Bachillerato B

Inma Fernandez Benitez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Inma Fernandez Benitez dijo...

Hoy en día vivimos en una sociedad que poco a poco va perdiendo aquello en lo que se había convertido. Hace unos años, nos encontrábamos ante una situación en la que casi no sabíamos qué era la verdadera pobreza en nuestro país, aunque siempre ha habido personas que por causas diversas sí se ha visto en esa situación, era impensable aquello de que unos simples medicamentos no pudieran ser alcanzados por gran parte de la población. Poco a poco volvemos al pasado, a ese pasado en el que la sanidad no era pública y en la que los más acomodados económicamente eran los más beneficiados.

Desde mi punto de vista actualmente no estamos haciendo bien las cosas, deberíamos luchar más, salir a la calle para hacerles ver que algo tan importante y tan básico como la sanidad y los medicamentos lo estamos perdiendo. Y ya no es solo el elevado precio de dichos medicamentos sino el trato que hoy día muchos médicos poseen hacia sus pacientes. Hace unos meses una noticia me dejó anonadada, en el periódico había un comunicado que decía: “Aquellos que receten menos y manden menos analíticas cobrarán un 4% más”, pienso que esto se nos está yendo de las manos.

En conclusión, comparto la opinión de Cristina Olmeda, como dice en el texto “los gobierno deberían defender el interés general”, además opino y animo a todos a que nos pongamos manos a la obra e intentemos poner un “basta” a esta situación antes de que perdamos, como bien dije antes, algo tan básico y necesario como son los medicamentos y en general la sanidad.

marta perez romero dijo...

Este texto periodístico escrito por Cristina Olmeda trata el tema de la subida de precios de algunos medicamentos.
En la actualidad la subida de precios de algunos medicamentos es algo que se lleva a cabo para toda población, lo que provoca que la gente pobre no pueda obtener los mismos medicamentos que la gente rica y estas fallecen continuamente. Esto no ocurría cuando estos medicamentos eran muchísimo más baratos y todo el mundo podía pagarlos, sin importar quién tiene más dinero y quien menos.
Desde mi punto de vista veo patético esta nueva era donde algunos fármacos son tan caros que solo están al alcance de los más pudientes dejando de lado a los que no tienen nada y pagando todos el mismo precio por estos fármacos, pienso que la sanidad podría mejorar y el pensar que no todos nos podemos permitir comprar un medicamento tan caro y a los que no tienen dinero bajarles el precio de estos fármacos en comparación con los ricos.
En conclusión, el gobierno debería establecer diferentes precios, según la capacidad de pago de cada persona.

Celia Jurado Delgado dijo...

¿Cuál es el precio de la salud? Según el entorno en que nos movemos hoy día conseguir el tratamiento necesario para tratar enfermedades como la hepatitis o la leucemia cuesta, como se suele decir, un riñón, y es que sus precios están por las nubes.
Se podría decir que la salud pública está vista como un negocio, si necesitas un tratamiento que tendrás que seguir durante años ahí va el Estado a sacarte el dinero. Se pone la excusa de que la investigación para dichos tratamientos es costosa, sin embargo nunca se ha escuchado mencionar que estas también se llevan a cabo en centros públicos por lo que su coste disminuye. También podemos mencionar, teniendo en cuenta el interés económico, el caso de las raras enfermedades, como diversos síndromes que quedan sin investigar y sin tratamiento. Ellos es debido a que pueden padecerlos una de cada cien mil personas en el país, la probabilidad de nacer con ello o contraerlo es bajísima, de tal forma que como no van a aportar mucho dinero no se investigan y quedan sin tratar.
Desde mi punto de vista la salud no es un tema con el que jugar y mucho menos para hacer un negocio con ello. Son muchos los países que pueden permitirse realizar investigaciones sobre graves enfermedades y poder dar una solución a la población y lo que me parecería correcto es que los precios de estos fueran asequibles y que se proporcionaran ayudas para aquellos que aún así no pudiesen costeárselos, aun sabiendo que se necesita dinero para dichas investigaciones, pero hay decenas de centros públicos donde pueden llevarse a cabo.
La salud es un derecho de todos y como tal debe de estar a la disposición de cualquiera sin necesidad de exclusión por el nivel económico.

Ismael dijo...

Vivimos en una sociedad donde una de las grandes mejoras o avances que podríamos atribuirle es la sanidad y la medicina. ¿Quién hubiera dicho años atrás que la cura de un simple resfriado estaría contenida en una diminuta capsula? Aunque, por muy desconcertante que parezca, a día de hoy, hay quienes ven en la medicina y en la salud, un negocio para ganar dinero.

Los medicamentos poco a poco incrementan su valor monetario, impidiendo que personas con escaso poder adquisitivo, sea cual sea su circunstancia, puedan adquirir dichos medicamentos. Y esto, en mi opinión, es jugar deliberadamente con la salud de las personas. Las empresas farmacéuticas se justifican diciendo que deben obtener beneficios para poder financiar las investigaciones, concepto que no desmiento pero sí indico que reduciendo el valor económico de los medicamentos seguirían igualmente pudiendo financiar sus investigaciones, ya que no debemos olvidar que un medicamento se vende y es comprado a nivel mundial.

Apoyo a la autora del artículo en que el gobierno es indudablemente una gran herramienta para ayudar en el concepto a tratar, ya que es la mejor opción para, por ejemplo, financiar diversos desarrollos científicos en el ámbito de la medicina. Aunque, desgraciadamente, son muy pocos los que a día de hoy invierten en salud, ya que se justifican para ello diciendo que no es un concepto rentable

Para concluir, solo me queda decir, que en mi opinión, no es ético el querer lucrarse a costa de algo tan importante como es la salud de una persona. La medicina es el futuro de la sociedad, el motor de avance, y es necesario invertir en ella, ya que al fin y al cabo, estaremos invirtiendo en la vida misma, en vivir.


Ismael Ruiz González

María del Carmen Scharff Bellido dijo...

Si de algo podemos sentirnos orgullosos de nuestro país es de la gran calidad de la que gozamos los españoles respecto a nuestra sanidad pública. Estamos dotados de grandes hospitales y centros, repletos de los mejores especialistas y también de un sistema que nos hace la vida mucho más llevadera, que la de personas de muchos otros países que deben pagar grandes sumas de dinero para ir al médico e incluso llegan a contraer grandes deudas por esta misma razón.

Pese a esto, me siento realmente indignada ante la situación en la que se encuentra la sanidad pública actualmente. Como bien se nos explica en el texto, podemos decir que estamos siendo "estafados" por la nueva industria farmacéutica que eleva el precio de los medicamentos, solo pensando en su beneficio y mostrándose indiferentes ante las circunstancias en las que se pueden encontrar muchos de los enfermos que necesiten dichos fármacos, quienes quizás no se encuentren en una buena situación económica y que por ende, no se puedan costear estos medicamentos, y que la ausencia de estos pueda hacer que esa persona no puedo recuperarse de la enfermedad que padecía.


Sin ir más lejos, puedo poner como ejemplo un seceso que me ocurrió a mi hace varias semanas.
Mi hermana, se puso muy enferma y el doctor nos recetó un medicamento bastante novedoso. La sorpresa vino cuando fui a la farmacia a comprarlo y me dijeron que aquella caja de tan solo 24 pastillas costaba nada menos que 36 euros.

Recuerdo que me pareció un precio excesivamente caro y pensé que no todo el mundo se lo podría permitir. Sé que esto es solo un ejemplo, una mera anécdota más en toda esta historia, y que hay muchísimas medicinas que superan por mucho esta cantidad. Y es por ello, que vuelvo a mostrar mi indignación ante esta situación.
¿Acaso no tienen el mismo derecho los pobres de acceder a una sanidad de calidad que las personas pudientes?

Yo opino que deberían de bajarse los precios de los medicamentos, pues no podemos aceptar que la sanidad pública que nos ha costado conseguir y de la que tan orgullosos estamos, se convierta en nuestra verguenza.

María del Carmen Scharff Bellido 2º Bach A

Vanessa García Cabral dijo...

Cristina Olmeda nos presenta un tema actual que tratar. Se trata sobre el aumento de los precios de los medicamentos ya que esta subida está provocando que muchos ciudadanos sin dinero y sin seguro no puedan comprar medicamentos; esto puede provocar a los ciudadanos la muerte.
Hoy en día, este aumento de precio provoca la muerte de muchos niños día a día. La sanidad pública poco a poco se va convirtiendo en privada ya que los únicos que pueden optar a comprar estos medicamentos son la gente de dinero. Provocando que muchos mueran, sobre todo la gente del tercer mundo, que no tienen ni para agua; ¿van a poder pagar los medicamentos? No lo creo ya que prefieren tener las necesidades básicas y luego poder comprar esos medicamentos para salvarse.
¿Cómo se sabe si la sanidad ha cambiado? Esta pregunta es fácil de responder ya que antes, los ancianos que tenían recetadas las pastillas no pagaban nada sin embargo ahora aunque las tengan recetadas tiene que pagar algo de dinero por ellas. Esto no debería de ser así ya que ellos no pueden llegar a tener mucho dinero y por esta razón puede provocarle algo malo si no se toman sus medicamentos.
Y yo pienso, ¿por qué los medicamentos aumentan de precio día a día?, como dice el texto los precios aumentan para poder investigar enfermedades y obtener el medicamento para curar dicha enfermedad. Yo no digo que no investiguen pero, ¿no hay otra forma de investigar sin aumentar tantos los medicamentos?, esta pregunta creo que se la hace mucha gente cuando ven los precios de los medicamentos, ya que por culpa de este aumento hace que los que necesitan pastillas para sobrevivir no puedan tomárselas. Y yo digo, la sanidad pública es para todo no solo para aquellos que se lo puedan permitir, es decir, que todos tenemos el derecho de comprar aquellos medicamentos que nos hagan falta.

juan jose arriaza mateo dijo...

Los medicamento con la subida de los precios han hecho que se conviertan en unos artículos casi de lujo para los que por cualquier motivo no tienen dinero suficiente para comprarlos. Esto convierte a los medicamentos como comer un buen filete de ternera, es un lujo poder comerlo. Esto también está provocando que la salud del país esté en riesgo y que solo los que tienen mejor posición económica puedan comprarlos.
Está convirtiendo a nuestro país en uno que es pobre no siéndolo ya que al menos la salud es algo imprescindible para el país. Poco a poco nos quieren ir quitando cosas fundamentales de nuestra vida para que solo los ricos puedan permitírselo y posicionar los más arriba en la sociedad.
Finalmente querría recalcar que es imprescindible para la salud de las persona y que nos sea imposible de adquirir por motivos económicos, lo que hace pensar que la salud del país no le importa a los que establecen esos precios.

Elisabeth Barroso dijo...

En referencia al texto de Cristina Olmeda “nuevos fármacos a precio de oro ” basado en la actualidad, debemos de tomar conciencia de la situación que estamos viviendo.
Los fármacos , en un periodo anterior, la seguridad social financiaba una parte del coste de nuestros medicamentos pero ahora, para poder obtener los medicamentos debemos de pagar una pequeña tasa.
Esta situación nunca pensamos que llegaría, creíamos que solo tendríamos que verlo en la televisión y lamentarlo por los civiles que en otros países tenían que quedarse sin tratamiento por no poder acceder a ellos por falta de ingresos.
Ahora, esta situación llega a España y tenemos un ejemplo muy reciente que es el caso del nuevo fármaco de la hepatitis c.
El coste de este tratamiento es elevado, y al ser una cifra tan elevada la sanidad pública no puede permitirse este tratamiento para todos los pacientes que tienen esta enfermedad.
Aquí vemos que los fármacos están al alcance de las personas pudientes y no para aquellas que no tienen recursos suficientes.
Familiares y enfermos de hepatitis han salido a las calles a manifestarse pidiendo la financiación de este tratamiento con el que podrían mejorar sus vidas y terminar con la enfermedad que les consume, pero nuestro gobierno prefiere recortar en sanidad pública y seguir cobrando elevadas cifras como sueldo.
Otro caso es el de aquellas familias que tienen a un miembro con una enfermedad rara y tienen que irse a otros países pagando una cantidad de dinero excesiva para poder mejorar la vida de la persona enferma o quedarse de brazos cruzados mirando como ese familiar querido pierde su vida por no tener suficientes recursos para pagar un tratamiento que le ayude a mejorar su calidad de vida.
En resumen, esta es la cruda realidad.
Para contribuir con la causa, podríamos adquirir los fármacos cuando sea necesario y no requerir medicamentos por un simple resfriado o dolor de cabeza.
Ayudemos a todas estas personas regulando el consumo de medicamentos para que así los gastos sean menores y ese dinero pueda destinarse al tratamiento de enfermedades como la hepatitis c.
ELISABETH BARROSO FERNÁNDEZ 2° BACH-B

Paola Navarro dijo...

En este artículo Cristina Olmeda nos invita a reflexionar sobre los elevados precios de la medicina, aun viviendo en una época de crisis. Mi cuestión es, ¿qué pasa con las personas enfermas que no tienen dinero para pagar sus medicamentos?
Me parece algo terrorífico si llegara el día en que solo pueda permitir los medicamentos las personas con una clase social alta, ¿y los pobres que no tienen ni si quieran para comer cada día, ni si quiera un sitio para dormir? Pienso que debemos luchar juntos contra esto, todos tenemos derechos a una buena sanidad como personas que somos. La salud es lo primordial en nuestras vidas y por eso el gobierno debe de ayudar para que tengamos todos los mismos derechos médicos independientemente el dinero que se tenga o se deje de tener.
En definitiva, estoy de acuerdo con la opinión de Cristina Olmeda, esto debe de parar, ya que estamos llegando a extremos demasiados altos.

Paola Navarro. 2ºBACHB