jueves, 19 de marzo de 2015

Saber o no saber, he aquí la cuestión.

En una librería neoyorquina, McNally Books, en donde la literatura en castellano ha conquistado un espacio, nos reunimos para hablar en torno a un libro. Muchos españoles, la mayoría jóvenes, y la mayoría de esos españoles, científicos. Investigan sobre sida, memoria emocional, cáncer, memoria espacial... En los primeros tiempos disfrutan de su experiencia, a partir del tercer año comienzan a preguntarse por qué no pueden ejercer su profesión en casa. Vivir en Nueva York es excitante pero duro, agotador. Lo paradójico es que conforme su nivel de capacitación va subiendo, las posibilidades de encontrar trabajo en nuestro país decrecen. Les escucho y pienso en lo frecuente que es leer en la prensa dos juicios de valores del todo contradictorios sobre el nivel de preparación de los jóvenes. Por un lado, tenemos al optimista inquebrantable que afirma que nunca la juventud española ha estado tan preparada; por otro, el tozudo catastrofista que piensa que de esta enseñanza media solo brotan ignorantes. Las dos opiniones son tan reduccionistas que la visión más cercana a la realidad se consigue sumándolas.
Lo tremendo es que hay una parte de esa juventud, sobrada de talento, a la que no le dejamos otra oportunidad que regalárselo, por ejemplo, a los Estados Unidos, que lo reciben sin preguntar de dónde viene. Y otra juventud que, como consecuencia dramática de los años burbujeantes de la construcción descontrolada, se encuentra con que ahora tiene las manos en los bolsillos por haber sido diabólicamente adiestrada para obtener beneficio sin tener oficio. La extraña convivencia de esas dos realidades, tan dispares la una de la otra, son las que definen un país en el que se abre un inmenso abismo entre los que saben mucho y no tienen dónde demostrarlo y los que no saben casi nada y no tienen dónde emplear su ignorancia.
Elvira Lindo, “Saber o no saber” (columna), El País (17/11/2010)
Y continuando con la polifacética escritora, periodista, guionista y también actriz gaditana Elvira Lindo, traemos de nuevo al blog una de sus estupendas columnas publicadas en el diario El País con el objeto de que los alumnos de 2º de Bachillerato realicen sus comentarios críticos después de haber trabajado en clase el tema, el resumen y la organización de las ideas. 

TEMA
Jóvenes superpreparados versus jóvenes ninis: las dos caras de la juventud española actual.

RESUMEN.

El encuentro en una librería neoyorquina con jóvenes españoles que desarrollan su actividad profesional en EEUU porque en nuestro país no tienen futuro, es el punto de partida de un análisis sobre  la juventud española actual que se debate entre jóvenes muy bien formados académicamente y jóvenes que prácticamente no saben nada, pero que en ambos casos comparten un elemento común: la imposibilidad de insertarse en el mundo laboral.       

ESTRUCTURA.

Esta columna de Elvira Lindo comienza con una introducción en los siete primeros renglones del texto  (el encuentro en una librería neoyorquina con jóvenes profesionales españoles que ejercen su trabajo en EEUU al no tener futuro en nuestro país) que tiene como función explicar el punto de partida de su reflexión.

A partir de aquí se inicia el cuerpo argumentativo  (el resto del primer párrafo) en el que la autora, utilizando la antítesis, analiza por un lado las dos caras de la juventud actual española (una juventud hiperprerada que no encuentra trabajo en su propio país y que se ve obligada a irse al extranjero, frente a otra juventud sin formación);  y por otro,  las dos caras de la opinión pública (la optimista y la catastrofista).


Termina el texto en el segundo párrafo con la conclusión y con la tesis en las cuatro últimas líneas (la realidad de la juventud española radica en la dicotomía que se establece entre unos jóvenes  muy bien preparados que no puede demostrar lo que saben y entre unos jóvenes escasamente formados que tampoco tienen salidas), de tal manera que podemos decir que la organización de las ideas de esta columna es inductiva o sintetizante.   

21 comentarios:

carmen marrufo dijo...

¿Estudiamos para estar cualificados y tener que vivir en el extranjero, o decidimos trabajar, descuidando nuestra formación, para que al fin y al cabo la crisis nos coja de lleno?
Estas serían prácticamente las dos opciones que propone la autora del artículo, muy acertadas, por cierto desde mi punto de vista. Digo esto porque realmente pienso que la España del momento se esquematiza en aquellos con muchos conocimientos, pero que no pueden demostrarlo debido a la escasez de trabajo; y en aquellos que en su momento optaron por ganarse la vida -sin estudios, claro está- trabajando en esa construcción descontrolada de la que habla Elvira Lindo.

Se suele decir que la enseñanza acaba cuando los alumnos estudian para aprobar y no para aprender. En cierto modo, tiene algo que ver con lo que se está contando ya que puede ser una de las causas por las que una parte del país es ignorante y no tiene dónde emplear esa ignorancia. Yo no pienso así, pues sinceramente creo que en el ámbito del trabajo hay que tener suerte -aunque también ayudan mucho unos buenos estudios o conocimientos básicos-. Es decir, son muchas las personas que, en una España de crisis como la que estamos padeciendo, alcanzan más trabajos que cualquier persona que se crea con capacidades para obtener uno.
Por tanto, no quiero radicalizar, pero sí que pienso que hay muchas personas con estudios sin poder gozar de un trabajo que les permita ponerse en práctica. Aunque sí es cierto que si colocásemos en una balanza a una persona ignorante, por así llamarla, y a una persona con estudios, esta última caería por su propio peso y sería la que más posibilidades tendría de obtener un puesto de trabajo.

Por consiguiente, si sumamos todas estas situaciones, el resultado sería la conocida "fuga de cerebros", que consiste en la emigración de aquellos talentos que no encuentran trabajo en su país, mientras que los que invirtieron su tiempo en esa "construcción descontrolada" siguen en España, como bien dice la articulista, con las manos en los bolsillos.

Entonces, qué sería más lógico, ¿estudiar para más tarde trabajar en el extranjero, o esperar a que la crisis acabe y continuar trabajando en la ignorancia?

Carmen Marrufo 2BTOA

Inma Fernandez Benitez dijo...

Muchos jóvenes con preparación hartos de buscar trabajo en España, están preparando las maletas, o eso dicen, por lo menos a ello animan noticias como que la Agencia Federal de Empleo de Alemania, que asegura que necesitaran 200.000 trabajadores cualificados cada año. Esto es al menos una esperanza para las personas que según dicen, es su única salida.
En España nos enfrentamos a dos realidades deprimentes, jóvenes con y sin formación, ambos con un mismo fin, la falta de trabajo. Es más, hoy en día podemos considerarlo un hecho. Cada vez son más los casos de gente conocida que ha tenido que emigrar de su país natal en busca de trabajo para poder sobrellevar estos tiempos de crisis, uno de estos casos es el de Cristina, de 28 años, estudió enfermería e hizo un máster además de 3.000h de cursos, pero en vistas de lo difícil que es encontrar trabajo, lleva dos años buscando empleo en cualquier sector, pero ni por esas, la respuesta que suele escuchar es siempre la misma; necesitan gente con experiencia. Y es que al parecer, últimamente el estudiar durante muchos años pero sin tener experiencia laboral se está convirtiendo más en un muro que en una ventaja, aunque no ocurre en todos los sectores afortunadamente.

Desde mi punto de vista el motivo por el que algunas industrias y demás rechazan a estos jóvenes sin experiencia laboral, es por el mero hecho de obtener mayor beneficio al menor costo, ya que aquellas personas que ya hayan trabajado en dicho sector o en otro tendrán más agilidad a la hora de manejarlo. También me gustaría añadir otra deplorable situación, y es aquella que día a día vemos en televisión, en diversos programas, donde se premia más a aquellas personas que trabajan en la prensa rosa, cobrando a base de discutir con otras personas comentando la vida de cualquier otro famoso, mientras que personas realmente capacitadas buscan sin cesar trabajo incluso a veces por salarios deprimentes, aunque también hay que reconocer que no siempre es así.

En conciencia de todo lo dicho a lo largo del comentario, me paro a pensar en la situación que nos envuelve a todos, mayoritariamente nuestra generación, me asusto un poco. Y me pregunto qué pasará cuando termine de estudiar, cuando llegue la fase de mi vida en la que tenga que buscar trabajo donde emplear todo lo que he aprendido a lo largo de tantos años. La pregunta constante sobre si seré una más de todos los que han tenido que marchar lejos, o seré una de las afortunados/as que encontrara trabajo aquí cerca de su familia y amigos. Solo espero que para cuando este momento llegue, hayamos emergido de esta crisis que no deja levantar cabeza a nadie, porque visto lo visto; ``Estudia, estudia y tendrás futuro´´ se está quedando poco a poco en un simple dicho, al menos en España.

Inmaculada Fernández Benítez.
2ºBTO A

alberto dijo...

Jóvenes, académicamente muy preparados, que emigran a países en busca de un trabajo. Esta, lamentándolo mucho, es la situación actual en España.

Uno de los motivos es la crisis económica de nuestro país, que desgraciadamente empuja a los estudiantes, que cada vez son más, a emigrar.

Otro de los motivos, puede ser, o es, que otros países extranjeros, invierten mucho más dinero concretamente en el ámbito científico. Muchos científicos proyectan su futuro en otros países científicamente más desarrollados, como es el caso de Estados Unidos o Alemania, que al año reciben un centenar de emigrantes por dichos casos.

Aquellos jóvenes, una vez que encuentran trabajo, van pasando los años y se construyen una nueva vida allí, por lo que tardan muchísimos años en volver a su país natal e incluso otras personas, que ya no vuelven desafortunadamente.

Para finalizar, espero que al acabar mi carrera y cuando me toque encontrar trabajo, este tema de la crisis económica sea un mal recuerdo lejano. Me gustaría, como a todo el mundo, encontrar trabajo aquí, en mi tierra, cerca de mis familiares y amigos, y por supuesto, que sea relacionado con lo que he estudiado, ya que muchos se han llevado mucho tiempo estudiando y al no encontrar trabajo, viven de la ganadería o la agricultura por ejemplo.

Alberto Jurado Alcón.
2º Bach B.

Carmen dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Carmen dijo...

El presente expira, dando paso al futuro, un futuro cada vez más incierto. Escucho cada día mensajes de motivación desde los medios de comunicación, que nos animan a gastar y a creer que todo se solucionará en poco tiempo y que todo volverá a la situación de hace unos años, pero mientras ¿qué ocurre mientras? Observo a mi alrededor y veo la triste realidad; personas pasando hambre, sin hogar, sin trabajo, sin una verdadera vida. ¿Acaso hemos salido ya del profundo hoyo en el que estamos debido a la crisis? La respuesta es no; y es que en este país falta educación y sobra el orgullo de aquellos gobernantes que observan cómo su país empobrece y solo se dedican, en muchos casos, a hablar para quedar bien y a mirar a otro lado para eludir más de una responsabilidad.

Y una de las represalias de la deprimente situación en la que está sumida España es la fuga de cerebros, es decir, el éxodo hacia otros países. Países que podrán nos aportar a los jóvenes el trabajo que tanto ansiamos, países que podrán dar una mejor vida. Donde reciben la formación con las manos abiertas, o donde incluso se puede encontrar trabajo sin ella.

Trabajo, unas de las palabras más deseadas y menos abundante en este país y es que a día de hoy, y como da entender Elvira Lindos; España se está convirtiendo en un país sumamente dividido; por un lado están los que decidieron formarse y obtener todos los conocimientos posibles y por otro, aquellos que ante la burbuja inmobiliaria, decidieron no formarse y trabajar. Pero la burbuja explotó, dejando a su paso unos intensos años de regresión económica.

Y la dura realidad es que con formación o sin ella, trabajo es solo una palabra para cientos de miles de españoles. Personas deseosas de emplear sus cualidades en un país que no da oportunidades, con ganas de vivir su propia vida y no permanecer encarcelados en casas de sus padres, concienciados de que si no encuentran trabajo tendrán que emigrar, dejar su vida, dejar su familia y emprender un nuevo camino.

La realidad es esta, y no hay solución explícita. No tenemos nosotros la llave que abrirá las puertas hacia un mejor país. Pero entonces, ¿qué podemos hacer? Y es quizás no tenemos la llave, pero si los medios para que ésta se utilice bien, tenemos derecho a voto, que nos permite encaminar el país, tenemos voz, con la que podemos luchar por nuestros derechos y tenemos educación para intimidar a nuestro gobierno, pues el peor enemigo de un gobierno corrupto es un pueblo culto.
CARMEN GIL 2BTO B

miriam gomez dijo...

Saber o no saber, una frontera entre el éxito y la ignorancia, ¿o solo esto depende del contexto? El éxito en nuestras vidas tiene que ver con el nivel académico, ¿o solo debe venderse a otras?
Cuando hablamos de nuestro futuro, la mayoría de los jóvenes comienzan a preguntarse por el ¿qué será de nosotros en España?, pensamos que podremos conseguir todo lo que nos propongamos, aunque duramente no siempre es así. Bien porque suponga un gran esfuerzo para nuestros padres y no puedan costearse unos estudios universitarios o bien por otros diversos motivos. Y son ellos, nuestros padres los que nos educan e insisten continuamente que estudiemos y ‘seamos alguien’ en nuestro futuro como muchos dicen.
Hay una dura preocupación en los estudiantes de España en estos momentos, ya que con todo el esfuerzo que supone obtener un título universitario aunque quizás para otros no le suponga ni lo más mínimo, no nos garantiza ningún puesto de trabajo en nuestro país. Y lo peor de esta situación es que otros países extranjeros se benefician de todas las inversiones económicas que a veces brinda España, estamos regalando jóvenes profesionales y cualificados y derrochando dinero al extranjero.
Por otro lado, algunos de los que no quisieron estudiar en su día, son cantantes, futbolistas de elite y hasta políticos, de ahí la gran ironía de como funciona actualmente España. A la vista está que aquel que triunfa no es el que tenga mayor formación, sino aquel que se encuentra en una mejor posición social, una cara bonita o el que mejor sabe venderse.
Para concluir, entiendo las dificultades que está pasando España en estos momentos, pero a mi personalmente lo que más me preocupa como futura estudiante universitaria es mi formación y también ese pesimismo de saber que me deparará en un país como España.
MIRIAM GÓMEZ, 2ºBTOB

Elisabeth Barroso dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Thalía Flores Alpresa dijo...

¿Y tú, qué camino escoges?
Cómo bien expone Elvira Lindo en su texto “Saber o no saber” España se encuentra ante una gran paradoja en cuanto a los jóvenes. Por un lado se presenta una de las generaciones mejor formadas de la historia de nuestro país, la misma que se ve obligada a dejarlo todo para buscar trabajo lejos de aquí; y por otro, tenemos a otra buena parte de la juventud totalmente ignorante que no tiene donde ahogar su falta de conocimiento. Dos realidades verdaderamente separadas pero unidas por un final común, el paro.

Lo triste de todo esto es que tenemos una juventud muy bien formada, cuyo intelecto e ideas son regaladas a otros países. España gasta miles y miles de euros en formarlos y convertirlos en profesionales cualificados, pero una vez que están listos para salir al mundo laboral tienen que buscar empleo fuera del país, ya que la gran crisis en la que está sumergida España no da más posibilidades.
Y bueno, luego tenemos a los que fueron engatusados por la burbuja del ladrillo, es decir, si volvemos la vista atrás podemos recordar a los cientos de chicos sin formación ninguna que dejaron su vida académica para formar parte del mundo del cemento, y ganar miles de euros al mes, pudiendo costearse caros coches y montones de lujos que al fin y al cabo han perdido, ya que como cualquier burbuja, la de la construcción también explotó.

Cuando hablamos de futuro la mayoría de nosotros, pensamos en poder terminar nuestros estudios, intentamos ser los mejores para conseguir todo aquello que nos hemos propuesto ya que esto para nosotros es sinónimo de éxito. Para la inmensa mayoría la meta de este largo camino que emprendimos hace mucho y que concluirá dando sus frutos dentro de un tiempo, llegará cuando logremos licenciarnos, o eso pensábamos, puesto que ante la situación, ¿una vez acabados los estudios qué nos espera a los jóvenes emprendedores?. Hoy, en España solo trabaja el típico niño de papa con empresa familiar de la que más tarde será dueño; también lo hace el enchufado, ya se sabe solo se bautiza el que tiene padrino; y solo una mínima parte podrá trabajar después de mucho buscar.
Muy probablemente la mayoría de nosotros seguirá los mismo pasos que algunos de nuestros antiguos compañeros de centro ya licenciados, y es que hace cuestión de un par de años terminaron con ilusión sus estudios y ante las escasas posibilidades de empleo que se les ofrecía en España decidieron irse a buscar un puesto a la altura de sus expectativas, lejos de sus familias y de sus casas. Es bastante duro tener que hacerse a la idea de dejarlo todo para emprender una nueva vida, para ver recompensados todos estos largos años de flexo y noches en vela, para poder encontrar el oficio que tanto deseabas. ¿Es quizás esta la única solución factible ante la situación? ¿Está dispuesta España a seguir permitiendo esta fuga de cerebros? Tenemos que ser conscientes de que grandes y jóvenes genios, con sus cabezas chispeantes de ideas y proyectos se marchan a otros países, donde son recibidos con las manos abiertas, puesto que estos países van a usar todas esas ideas para enriquecerse un poco más a nuestra costa, gracias a esos genios que se formaron usando el dinero de los contribuyentes de nuestro país. ¿No sería mejor que fuésemos nosotros los que usásemos esas maravillosas ideas y así poder salir de este caótico panorama?


(Sigue en el siguiente comentario)

Thalía Flores Alpresa dijo...

(continuación comentario)
Personalmente creo que la situación es bastante preocupante. Si todo marcha bien, dentro de unos meses seremos universitarios, y en unos años una vez licenciados tendremos que buscar trabajo, por ello si la situación sigue tal y como está puede que nuestro futuro sea igual que el de muchos de estos chicos, es decir, la falta de empleo nos llevará a buscar trabajo lejos de todo lo que ahora nos rodea. Nuestro futuro estará basado en la espera de una beca que caiga del cielo, coger un avión, y sin más protección que unos ahorros, un buen expediente y un bonito título universitario, buscar un lugar donde, sin conocer a nadie, ganarnos la vida. Al menos a mi, no me da miedo el hecho de dejarlo todo atrás, el hecho de afrontar un cambio, llegará el momento que tenga que ser la responsable del cauce de mi vida, pero si es cierto que da rabia tener que dejarlo todo después de años de trabajo y constancia solo por el hecho de una mala gestión que ha dejado al país en un gran abismo.
Pero desde mi punto de vista lo más escalofriante de todo esto, es que dentro de unos años, todo aquel que tenga unos estudios cualificados tendrá que irse de España, hacer su vida en otros países, por lo que nuestro país quedará repleto en su inmensa mayoría de todos aquellos que quisieron aparcar los libros para dedicarse al martillo, son ellos lo que llenarán las colas de las oficinas del INEM esperando a que acabe la crisis para volver a provocar otra igual o incluso peor, y los que no tendrán la posibilidad de salir de ese pozo sin fondo en el que se verá transformado nuestro país si la situación no cambia. Digamos que esto es como un circulo vicioso, es decir, él que estudia no se le da posibilidad de empleo y él que no estudia tampoco la tiene, por lo tanto la persona que tiene posibilidades de encontrarlo en otro lugar se marcha, y el que no las tiene se queda ahogando su ignorancia en el paro.

Y así concluyo mi opinión, siendo consciente de que vivo en un país fragmentado lleno de incertidumbre, donde todo lo que me queda, a mí y a muchos, es seguir estudiando y rogando que este abismo económico termine y no vuelva, o ir a la aventura allí donde la ofrezcan.

Celia Jurado Delgado dijo...

Hoy día podemos observar en España dos posturas totalmente contrapuestas sobre la formación que reciben nuestros jóvenes, por un lado las personas más optimistas piensan que la juventud está tan preparada que puede afrontarlo todo mientras que hay otra parte que ve todo lo contrario afirmando así que hay falta de preparación.
contrario son otros tantos los que se quedan en España con las manos en los bolsillos
La dura y cruel realidad es que día a día son muchos los jóvenes que se ven obligados a viajar al
extranjero en busca de un trabajo que les permita demostrar todo lo que saben, y por el
esperando un milagro pues no tienen la suficiente preparación como para enfrentarse al
es que el Estado invierte mucho dinero en la enseñanza pública con la esperanza de conseguir
mundo laboral. Ello acarrea una serie de, podríamos decir problemas, a la sociedad española, y
cierta parte devolviendo con su trabajo y esfuerzo lo que se les facilitó en su tiempo. Sin
jóvenes con grandes aspiraciones que puedan desarrollar sus capacidades dentro del país y en
embargo, cuando estos jóvenes buscan posibilidades en el extranjero podemos decir que son estos países los que se llevan los frutos de lo que se cosecha en España, grandes profesionales que tienen mucho que ofrecer. Pero también debo de apuntar que son muchos los recortes
que se han llevado a cabo en educación y en otros campos, con lo cual esto también ha creado una situación en la que la enseñanza se ha visto desprovista de muchas de las facilidades que había antes, por ejemplo, el hecho de que se recorte en profesorado conlleva a que haya un mayor número de alumnos por clase lo que hace que por diversas causas la lección que se imparte se lleve a cabo de forma más lenta impidiendo así que muchas veces no se de parte del temario correspondiente.
La otra parte de todo esto está constituida por aquellos que han desaprovechado la
oportunidad que se les brindaba de poder formarse como es debido y de poder conseguir un trabajo con el que ganarse el pan de cada día por sí mismos. Los jóvenes que a muy temprana edad abandonan los estudios son aquellos que hoy, en la gran mayoría de los casos, siguen teniendo que ser mantenidos por sus padres o en la mejor de las situaciones tienen un trabajo con un pequeño sueldo para poder hacer frente a los gastos básicos. Esto es así, en parte, ya que muchos de ellos se vieron cegados por el boom que la construcción tuvo en su tiempo pues veían en ello un trabajo que les ofrecía dinero de forma “fácil”, aunque otros vieron la excusa perfecta para dejar sus estudios en el negocio familiar pensando que ello les podrá mantener de por vida, siendo esto algo poco probable.
Desde mi punto de vista cada persona es un mundo y cada cual tiene su manera de actuar y de pensar, es decir, están aquellos que pudiendo o no encontrar a temprana edad un trabajo y
contar con un sueldo para sí mismos siguieron adelante con sus estudios persiguiendo aquello que realmente querían y que conseguirían a través de la enseñanza, estos son los actuales ingenieros/as , médicos, cirujanos, jueces.. Mientras que por otra parte están aquellos que por falta de ambición se tiraron a lo fácil pensando que aquello era algo que no se acabaría nunca y hoy día muchos de ellos se ven desprovistos de recursos para mantenerse y buscando empleo de lo que sea. Pienso que en esta vida nada es fácil, porque si lo fuera todo el mundo podría conseguir cualquier cosa, pero aquello que deseamos debemos de ganarlo con esfuerzo y trabajo y construir nosotros mismo lo que será nuestro futuro, ya sea como abogado, científico, albañil.. cada cual tiene sus metas, pero todos debemos de seguir por el mismo camino, pues lo que fácil viene fácil se va, y ello lo podemos ver en la vida misma.

Claudia Arriaza Barragan dijo...

Solo unos meses para terminar de cursar bachillerato, y el primer pensamiento es decidir por qué grado decantarme. Ahora un poco más difícil que antes, porque nuestro pensamiento, mi pensamiento, y el de las que nos aconsejan relacionan directamente estudios con proyección laboral, y al mismo tiempo trabajo con estar a la cola del paro. ¿Triste paradoja, verdad?
Y entonces, de nuevo el pensamiento hace un breve recorrido por la cruda realidad que nos rodea y observa cómo jóvenes hiperpreparados no encuentran una salida profesional en España y se tienen que ir fuera, como es el caso de los españoles con los que se encuentra la escritora y articulista Elvira Lindo en Nueva York.
Pero lo más descorazonador de todo, es que esta terrible realidad nos toca de cerca, no son una mera cifra que sale en los medios de comunicación: la veo en mi vecina, en mi prima, en un amigo, en esa conocida con Grado en ADE y un máster que tuvo que irse a Inglaterra porque aquí no tenía salida ……….y yo pienso: ¿estaré así dentro de cuatro años?.
Entonces, es ahí cuando te planteas lo que `más salidas laborales tiene´ frente a lo que te gustaría estudiar. Dejando como tema aparte que puedas estudiar ya que debido a los inmensos recortes que están haciendo en la educación, muchas personas se están quedando en sus casas por no tener dinero para pagarse los estudios, ya que el recibo de la beca no llega hasta febrero o incluso marzo. Mientras, pasas un año perdido, sintiéndote al fin y al cabo como otros de los muchos jóvenes que están parados, pero te consuelas en tener la esperanza de que al menos para el año que viene tal vez puedas comenzar a estudiar y no unirte a la cola de jóvenes parados que dejaron los estudios cuando en España tenía tanto éxito la construcción.
En conclusión es una verdad que nos cuesta aceptar pero que cada vez la tenemos más presente y más claras por los infinitos casos que le suceden a personas de tu familia o de tu alrededor.
Claudia Arriaza 2ºB

Cristina Romero Romero dijo...

Años atrás nos encontrábamos en la cima de la situación económica, trabajo para todos, una construcción descontrolada, compras sin preocupaciones, no se conocía el significado de la palabra crisis. Desgraciadamente desde hace tiempo la situación ha cambiado totalmente.
Hoy en día vemos a aquel chico que dejó temprano los estudios para trabajar y empezar a ganarse la vida como uno más de la larga lista del paro, a la que cada vez se van sumando más jóvenes. Es triste ver cómo, en el paso de niños a adultos, se aburren de los estudios y lo abandonan por cualquier trabajo, sin un oficio propio, pensando que les va a durar toda la vida. Los mayores y expertos en el mundo laboral suelen animar a estos adolescentes a estudiar para estabilizar y garantizar su futuro.
Aún asi, más triste es ver como esto no siempre sucede, es decir, como después de costear unos estudios, desgraciadamente los que puedan permitírselo, y acabar su formación no encuentran trabajo en nuestro país, una situación bastante lamentable. Motivo: probablemente sea porque en España tenemos los ingredientes para generar desempleo juvenil: formación académica poco accesible y cara, falta de apoyo que reciben para encontrar empleo y de coordinación entre instituciones y empresas. El resultado no es más que una tasa de desempleo juvenil que poco a poco va aumentando.
Consecuentemente, a falta de encontrar empleo en su tierra natal, no tienen más remedio que viajar a otros países con unas condiciones económicas y de trabajo mucho mejores, dispuestos a recibir a jóvenes profesionales para su posterior desarrollo. Es muy fácil resumir todo esto en unas pocas líneas, pero ni siquiera se acerca a la dura realidad. Consiste en cambiar por completo tu vida, abandonar tu hogar, tu rutina y tus seres queridos, dejarlo todo a miles de kilómetros para buscar la supervivencia en un espacio ajeno y desconocido.
Abundando en la opinión, esta desmesurada circunstancia debería considerarse el problema número uno de nuestra economía, todos los esfuerzos políticos deberían dirigirse a aportar soluciones en este terreno. La educación es más importante de lo que muchos creen, consiste en formar a los que el día de mañana serán el futuro nuestro país, o mejor dicho y tal como está la situación, de otros países, pues se está desaprovechando el talento profesional de estos jóvenes en la nación, la cuál debería evolucionar hasta volverse más dinámica, práctica y dirigida a las necesidades empresariales del momento.

Paola Navarro dijo...

Nos encontramos ante un texto periodístico de Elvira Lindo publicado en "El País". En este texto, la autora trata el tema de la juventud estudiante que, a pesar de estar bien cualificada, no consigue encontrar trabajo en su país (en este caso habla de España); mientras que otros, que dejaron de formarse pronto para trabajar en la construcción, ahora no tienen ni formación ni empleo.

Cuando hablamos del futuro, la mayoría de nosotros, los jóvenes, pensamos que con esfuerzo y lucha conseguiremos lo que nos propongamos; sabemos que para lograr esa meta tan obvia y subjetiva a la vez es algo que sólo está en nuestras manos. Nos han educado y concienciado para triunfar en la vida y para ser los mejores. No podemos contar con que vayamos a ganar la lotería, con que nos vayan a enchufar en una empresa o con ser los primogénitos herederos de nuestros padres; pero por lo menos, deseamos y aspiramos a cumplir nuestros sueños y trabajar el día de mañana en lo que nos gusta.
Así pues, el estudio es la vida de muchos de nosotros hasta, al menos, lograr un título universitario. Aunque no es ni mucho menos el objetivo de todos, ya que no todos nosotros "terminamos" de estudiar, incluso muchos se quedan por el camino y otros no terminan ni la ESO. Sin embargo, los hay que sin tener apenas estudios, han conseguido millones: estrellas del deporte o de la música, enchufados, herederos... No todos ellos, por supuesto, pero muchos no han tenido que hincar los codos para estudiar, muchos no se han despertado de madrugada inquietos por no acordarse de parte del temario del examen del día siguiente o no han pasado semanas estudiando para el mismo.
Por desgracia, el que triunfa no es siempre el mejor capacitado ni el que más se esfuerza, ni el que mejores notas tiene. A veces en nuestra sociedad, el que consigue el éxito es el que tiene mejor familia, mejor posición social, el que mejor sabe venderse o aquel que tiene la cara más bonita. Por lo tanto, según mi punto de vista, los que triunfan muchas veces no son siempre los mejores, sino los más afortunados.
Por no hablar de lo injusto que es nuestro Sistema Educativo. No todos tenemos las mismas capacidades, no todos somos iguales; entonces, no todos los planes de estudio deberían ser iguales. Simplemente, lo que no me parece justo de este Sistema Educativo, es que un artista cuyo gran talento es la música o la pintura, o un deportista que juegue maravillosamente al baloncesto, por ejemplo, tengan que estudiar asignaturas que para ellos son inútiles en Bachillerato porque necesitan un título universitario para destacar y el Bachillerato de artes está en un instituto a kilómetros de su casa. No todos somos genios en matemáticas o en inglés. Por ello, ya que tras la enseñanza obligatoria se supone que tenemos una cultura general decente, lo más justo sería dejarnos estudiar las asignaturas que queramos.

Ante esta perspectiva, la juventud "con cerebro" busca oportunidades laborales y académicas allá donde las haya, y ese es el futuro de mucha gente; esperar a que una beca caiga del cielo, coger un avión, y sin más protección que unos ahorros, un buen expediente y un bonito título universitario, buscar un lugar donde, sin conocer a nadie, ganarse la vida. En definitiva, los jóvenes de hoy en día lo tenemos complicado para encontrar una salida laboral tanto si estamos preparados como si no lo estamos. A pesar de ello, solo hay una salida: estudiar y formarnos al máximo nivel que nuestras capacidades nos permitan porque más tarde o más temprano la suerte llamará a nuestra puerta.
Paola Navarro 2ºBTO B

marta perez romero dijo...

A partir de la lectura de este texto "saber o no saber" de Elvira Lindo publicado en el país en 2010, me hace reflexionar sobre la juventud española.
Hoy en día existen jóvenes optimistas e ignorantes, los cuales no saben valorar lo que tienen y la facilidad que hay hoy en día para poder estudiar gracias a las becas que nos da el gobierno.
Conozco a personas que se gastan sus becas en móviles de alta generación, en ropa de nueva colección y después se quejan de que no tienen para estudiar. Hay estudiantes de notas excelentes que no tienen el suficiente dinero para poder desplazarse a la universidad, para poder alquilar piso..., entonces estas personas se meten en grados superiores cerca de si población y al año siguiente se meten en la carrera, si sus padres ya están mejor económicamente.
En conclusión es que debemos valorar más las cosas y no gastar las ayudas para los estudios en cosas personales.

Ismael dijo...

Hace ya unos días que mi hermano se marchó de nuevo a Alemania, sus vacaciones habían terminado. Se formó como ingeniero industrial en una de las más prestigiosas universidades españolas, ya que afortunadamente con la ayuda de las becas pudo costeársela. Hoy en día, y desde hace ya unos años, sigue trabajando en una importante empresa alemana, aquí no encontró trabajo. Todavía recuerdo la cantidad de cartas que le llegaban sobre posibles trabajos donde requerían su presencia, todos ellos extranjeros, tales como China, EEUU, Japón, Alemania o México. Por consiguiente y viéndose como uno más en la cola del paro, no tuvo más remedio que marcharse a Alemania, donde al menos tenia sueldo y trabajo asegurado.

Aunque esto no afecta solo a gente cualificada, cada vez son más los que sin ninguna titulación cruzan fronteras para intentar conseguir un trabajo en tierras extranjeras. Fueron engañados con un trabajo y un sueldo fijo cada final de mes. Numerosos fueron los que abandonaron los estudios a temprana edad para trabajar como albañiles durante la gran burbuja inmobiliaria y hoy en día suman uno más en el porcentaje del paro en España, cuyas expectativas de encontrar trabajo son si cabe aún menores que las de los preparados con títulos académicos

Y yo soy el siguiente. Pronto seré yo el que tenga que decidir qué función desempeñar en un futuro no muy lejano, y aunque el gobierno reste importancia a los hechos, los numerosos porcentajes ofrecidos en medios de información indican que posiblemente tenga que desempeñar toda formación en un país que no me vio nacer. Y es que esto es una realidad, cada vez son más las personas que se forman pensando en que tendrán que cruzar fronteras para encontrar trabajo, ya que aquí en España les será imposible. Antes esto no ocurría, los antiguos estudiantes nunca pensaron incluir en su programa de estudios idiomas como alemán, chino e incluso árabe para simplemente encontrar un oficio. En cambio, en la actualidad, dichos idiomas están a la orden del día.

En conclusión solo cabe indicar que esto debe ser responsabilidad de alguien. La necesidad de España es ofrecer puestos de trabajo, de lo contrario se convertirá en un país sin expectativa de futuro y así tal vez también sea yo el que me veo obligado a abandonar este país buscando un futuro de provecho.

Ismael Ruiz González

Vanessa García Cabral dijo...

El Tema que habla este texto nos rodea en la actualidad, ya que se van generando millones de parados cada año. Esto nos golpea y nos hace reflexionar. No tenemos que quedarnos indiferentes ante las palabras de Elvira Lindo. Porque su intención es que veamos la importancia de formarnos, pero a la vez, el pesimismo ante el futuro incierto que nos espera a la juventud española.
¿Se considera un privilegio encontrar trabajo recién terminada la carrera? Esta pregunta es muy fácil de responder ya que ni los mejores estudiantes universitarios consiguen un buen trabajo después de tanto tiempo estudiando.
Según un informe, la universidad hoy en día no es accesible económicamente para todos los estudiantes, ya que las matriculas están muy caras, haciendo que más del 29% de los jóvenes se declaren incapaces de estudiar y trabajar, aunque otro porcentaje de estudiantes o ya profesionales prefieren irse a trabajar o estudiar fuera de España para conseguir formación profesional y regresar más tarde a España consiguiendo un trabajo fijo.
En mi opinión creo que esta situación en España debería mejorar ya que va empeorando más y los que vamos a sufrir vamos hacer nosotros, es decir, los que nos estamos formando actualmente. Provocando que las personas que queremos estudiar tengamos que pagar mucho por estudiar y luego salir a fuera; y además aquellas personas que quieren estudiar lo tenga que dejar porque no pueden pagar ese dinero. Lo que está provocando esta sociedad es que los mejores preparados se vayan de España.

juan jose arriaza mateo dijo...

Mucho de los jóvenes españoles de nuestro país se han marchado para buscar trabajo por el poco que hay aquí. Los jóvenes españoles salen muy preparados según salen de las carreras que hacen y están muy cualificados para empezar a trabajar pero aquí en España no pueden trabajar entonces los mandamos al extranjero los cuales los reciben sin preguntar de donde vienen al ver lo preparados que están.

La mayoría de los jóvenes que salen de una carrera tienen que marcharse de nuestro pais por el trabajo provocando también que la juventud emprendedora de España se marche a otros países en los que si pueden empezar a trabajar pero a los pocos año se dan cuenta de que se esta mejor en su país trabajando, ya que como dice Elvira Lindo en su artículo que al principio los jóvenes disfrutan allí en Nueva York pero a los pocos años se hace agotador para ellos. También están las familias que ven a sus hijos marcharse del país sabiendo que están bastante bien cualificados para trabajar aquí pero no pueden

Nuestra columnista también nos habla de como por otra parte están también aquellos jóvenes que se quitaron de los estudios para trabajar en la construcción los cuales ahora son personas sin oficio ni estudio, estas que ahora empiezan a estudiar también en módulos para poder conseguir un titulo y aun así seguir con las manos en los bolsillos ya que ni los que han acabado una carrera y están muy bien cualificados para trabajar no encuentran trabajo en su país.

Elisabeth Barroso dijo...

Este texto nos habla sobre la reciente situación que estamos viviendo en España, la población se encuentra dividida, abarcando en una sociedad a personas con estudios y expectativas de futuro y a personas sin estudios que han vivido de oficios como el “boom de la construcción” y abandonaron sus estudios.
En nuestro país hay un gran número de personas que han dedicado sus vidas a formarse de cara al mundo laboral, empleando varios años de su vida especializándose para en un futuro ejercer su profesión en nuestro país. Desgraciadamente, ellos, en el momento que nos encontramos han terminado sus estudios y se ven con su título y sin trabajo, o trabajando detrás de la barra de un bar sirviendo copas como camareros, o incluso dejando a sus familias aquí y alzando el vuelo hacia el extranjero en busca de trabajo.

Tenemos una población formada adecuadamente para sumergirse en el mundo laboral, esto es lo que todo gobierno querría tener, ya que contamos con un gran número de profesionales sin embargo no tenemos ni un puesto de trabajo para ofrecerle a esos jóvenes que terminan sus grados con la esperanza de ejercer su trabajo de ingeniero, economista, biólogo, docente, médico, enfermero,....

Por otra parte, tenemos a los jóvenes que decidieron abandonar sus estudios en pleno auge de la construcción para ejercer de albañil, de peón... Estos jóvenes vieron sus vidas resueltas, su vista se nubló y solo veían el sueldo que ganarían sin tener que estar estudiando. Gracias a este trabajo podrían comprarse un coche, construir su propia casa e ir formando su vida, pero no pensaron en que la pompa en la que se encontraba la construcción no duraría mucho y terminaría explotando. Ahora se encuentran sin trabajo, pagando un coche, una casa y sin estudios que puedan darle la opción a optar a un oficio que les permita saldar las deudas.

Haciendo un guiño al texto, nos damos cuenta de que no es justo que los jóvenes mas cualificados de nuestro país tenga que salir de este y dirigirse a otro lugar para encontrar un trabajo digno, haciendo lo que les gusta, lo que han estudiado y lo que mejor se les da. También es importante la lección que nos muestran los jóvenes que abandonaron sus estudios y es que no se puede abandonar y coger el camino más fácil, a veces hay que luchar por lo que queremos para poder optar a un buen futuro, ya sea aquí o en el extranjero.

En definitiva, pienso que si les es difícil encontrar en nuestro país un trabajo a las personas con estudios y perfectamente cualificadas, más complicado será para los que no tienen absolutamente nada. Por tanto, debemos luchar por lograr el futuro que verdaderamente queremos y por el que nos hace ilusión, aunque ello suponga el sacrificio de años de estudios y la incertidumbre de no saber si podremos quedarnos en nuestro país para ejercer la profesión con la que soñamos.

María del Carmen Scharff Bellido dijo...

Me queda cerca de un mes para acabar bachillerato, para abandonar la escuela donde tantos años de mi vida he pasado, y en la que tantos momentos he vivido, ahora, que me encuentro a las puertas de entrar en la Universidad, me pregunto ¿Habrá valido la pena todo el esfuerzo que he puesto en mis estudios? ¿Debería seguir poniendo mi empeño en un incierto futuro del cual no sé como voy a escapar?

En este momento de mi vida, miles de preguntas como estas ocupan mi mente, y es que, actualmente, el mercado laboral lamentablemente solo tiene las puertas abiertas para unas contadas y privilegiadas personas. Y a mi, me aterra la idea de que todo mi esfuerzo, finalmente, no se vea recompensado.

Me gustaría que mi talento se quedase aquí, me gustaría no tener que verme obligada a elegir entre trabajar o dejar a mi familia, entre quedarme en mi país o marcharme hasta quién sabe dónde y hasta quién sabe cuándo.

Pero así es la vida, y yo, como tantos otros miles de jovenes han hecho ya, debo adaptarme a las circunstancias, aunque bien sabemos que estas no son las más favorables, y seguir dando lo mejor de mi buscandole salidas a mi futuro.

En mi opinión la desfavorable situación en la que nos encontramos va a ser muy difícil de cambiar, pero lo más importante es que sigamos formandonos, pues esa es la verdadera llave con la que abrir nuestro futuro.


Rocio Rodriguez Ruiz dijo...

Elvira Lindo a través de su columna nos refleja una de las más tristes realidades de nuestro país, la fuga de cerebros, personas perfectamente cualificadas a las que la crisis les ha cerrado las puertas para encontrar un trabajo y se han visto obligadas a marchar al extranjero. La otra realidad representada por jóvenes que durante la famosa burbuja inmobiliaria abandonaron sus estudios para ganar dinero fácilmente en la construcción, y ahora en tiempos de crisis, como dice la autora de este texto se encuentran con las manos en los bolsillos por haber sido diabólicamente adiestrados para obtener beneficio sin tener oficio.
Lo cierto es que la dramática situación de nuestro país no abre las puertas a nadie, el trabajo es una palabra que en la práctica escasea, es una palabra pronunciada en miles de meetings políticos, por políticos caracterizados por su facilidad de soltar palabras a la que fácilmente se las lleva el viento porque ninguna de ellas son llevadas a la práctica, como en este caso el fomento de las oportunidades de trabajo. ¿Oportunidades de trabajo para quién? Contamos con miles de jóvenes formados, ingenieros, científicos, juristas, que a lo que aspiran en nuestro país es a trabajar en un McDonald’s, si personas con tal formación, ostentan puestos como el de cajero de un supermercado o camareros de un Burger, ¿a que aspiran entonces los que no cuentan con ninguna preparación? La “mejor” salida es irse, hay miles de países esperando la llegada de cerebros y mano de obra de españoles, hay miles de españoles desesperados por encontrar un trabajo, tanto, que no les queda de otra que dejarlo todo, cargar las maletas y aterrizar en un extranjero lleno de oportunidades que escasean en nuestro país.
¿Y nadie se pregunta lo que supone esto para la autoestima de los españoles? ¿Qué autoestima puede tener un ingeniero, cuyo título no le sirve de nada porque el único trabajo que encuentra en su país es el de camarero de un Burger?, ¿qué autoestima tiene un español al que no le ha quedado de otra que emigrar para trabajar, lejos de su familia, lejos de su tierra? ¿Y sobre todo que autoestima y que esperanza nos queda a los que estamos estudiando por ser alguien el día de mañana? Esperanzas rotas, incertidumbre, sueños que parecen inalcanzables es la burbuja que rodea ahora a nuestro país, una burbuja que también acabará explotando, pues por si no fuera poco, la única respuesta que recibe un pueblo que lucha por seguir adelante es la de un gobierno corrupto, la respuesta de políticos en los que han depositado su confianza que se han llenado los bolsillos a su costa.
Y mientras cambian las cosas, España seguirá perdiendo cerebros, y los españoles seguiremos perdiendo la dignidad, la autoestima y la esperanza si nos quedamos cruzados de brazos.

Maria Regordan Carnicer dijo...

La finalidad de la mayoría de los jóvenes de nuestro país es conseguir realizar y acabar sus metas o propósitos estudiantiles y tener trabajo cuando lo hayan logrado. Pero desgraciadamente, vivimos en un país en el que , a causa de la crisis, tenemos que ver como un ingeniero tiene que trabajar como camarero y una bióloga como dependienta en una tienda de ropa.

Todo ello nos lleva a una situación preocupante, ya que muchos de estos jóvenes emigran hacia otros países con el fin de encontrar un misero puesto de trabajo. Esta situación afecta al pensamiento de muchos adolescentes que van a comenzar sus estudios , ya que es bastante común escuchar la típica frase ignorante:"Para que voy a estudiar sino voy a encontrar trabajo".

Y lo peor es que ahora para poder estudiar tu familia y tu tenéis que pertenecer a la clase media-alta , mas bien alta, ya que la incompetencia en los altos cargos de nuestro país , están consiguiendo que solo puedan estudiar la gente adinerada y con ventajas y no la gente que mas necesita un puesto de trabajo .

El resultado no es mas que un aumento de paro en la gente que desea trabajar para poder vivir y más dinero para la gente que ni siquiera lo necesita.

Lo que deben de saber es que los jóvenes son el futuro , son quienes deben dirigir las empresas porque tienen ideas nuevas y frescas, pues actualmente están anticuadas ya que están dirigidas por señores y señoras mayores que deberían jubilarse.

En conclusión, el salir de esta crisis y así favorecer a los jóvenes es cuestión de innovar, de cambiar y sobre todo arriesgar, dando la oportunidad de dirigir las empresas y por tanto dirigir el mercado.