viernes, 12 de diciembre de 2014

Situarse en el mundo

Imagen publicada por El País. 
El pie de foto rezaba así: “Una niña yazidí es evacuada del monte Sinjar por tropas kurdas el miércoles pasado”. El miércoles pasado es ya un miércoles cualquiera. También la niña es cualquiera y cualquiera es asimismo el conflicto del que huye en la caja medio oxidada de un camión cualquiera. Medio mundo está en fuga. Hay quien huye de la guerra, quien del hambre, quien de las dictaduras, quien de las persecuciones religiosas, quien de las catástrofes naturales… En la mirada de los desplazados suele hallarse una mezcla de impotencia, de estupor, de miedo y conformismo. El rostro de esta niña descoloca porque se advierte en él más rabia de la común; más tenacidad de la normal; más desafío del que estamos acostumbrados. Todo ello se aprecia en la imperturbabilidad de su mirada, en el ligero gesto de desprecio de los labios, en las greñas de pelo sucio que cubren parcialmente su cara, pero también en el modo en que su cuerpo emerge sobre el de los demás como para situarse en el mundo y averiguar hacia dónde se dirige, quizá hacia dónde saltar.
¿Qué habrá sido de ella después de tantos miércoles (la fotografía se publicó en agosto), adónde habrá ido a parar con su único jersey, su única falda, su única ropa interior, sus únicos zapatos? ¿Estará enferma, sana, irá a la escuela, conseguirá comer todos los días? No sé, chica, si te hemos leído bien, si hemos sentido lo que deberíamos al contemplar tu foto, si este artículo es de los que se utilizan para empedrar el infierno de buenas intenciones. ¿Pero cómo pasar la página del periódico sin recortarte?
J. José Millás, “Situarse en el mundo” (El País, 02/11/14)
A propuesta de mi alumna de 2º de Bachillerato Elena Bellido, asidua lectora del diario El País, hemos seleccionado para preparar la PAU de "Comentario de texto" este maravilloso artículo del escritor y periodista Juan José Millás, asiduo colaborador en El País y en la Cadena Ser, cuyos magníficos artículos han sido seleccionados más de una vez para las Pruebas de Acceso a la Universidad en diferentes distritos universitarios,  como es el caso de  Chusqueros (26/10/12), Ironías (11/11/11), El otro (20/10/2000), Detectives (05/09/2003) o El mensaje (12/09/2003). 
Como hacemos habitualmente desde esta ventana del blog, dejaremos resuelto el Tema, el Resumen y la Estructura correspondiente a este artículo e invitaremos a los alumnos de 2º de Bachillerato a que suban sus comentarios críticos.


Tema. El drama de los desplazados en el mundo.
Resumen. A partir de la mirada de una niña yazidí y del pie de foto que acompaña a esta imagen, el escritor Juan José Millás reflexiona sobre la situación de los que se ven obligados a huir en el mundo por distintas razones.
Estructura. Desde el punto de vista de la organización de las ideas, podemos decir que este artículo presenta las siguientes partes: 1) en primer lugar aparece una introducción en la que el autor nos indica cuál ha sido el origen de su reflexión (el pie de foto y la imagen de una niña yazidí que es evacuada por las tropas kurdas del monte Sinjar); 2) en segundo tenemos la idea principal o tesis que hace referencia a la situación de los que huyen en el mundo (“Medio mundo está en fuga. Hay quien huye de la guerra… En la mirada de los desplazados suele hallarse una mezcla de impotencia, de estupor, de miedo y conformismo”), de tal manera que la estructura es deductiva; 3) en tercer lugar tenemos el cuerpo argumentativo en donde el autor profundiza en la la mirada, en el rostro y en el cuerpo de esa niña, tratando de ver qué hay detrás (“más rabia de la común”, “más tenacidad” o un deseo de “situarse en el mundo”); y en cuarto lugar, finaliza el texto con una conclusión en el último párrafo en el que el autor se cuestiona qué habrá sido de esa niña, de esa niña cualquiera que un día se convierte en el rostro de los refugiados y que luego olvidamos con el tiempo.
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ANIMACIÓN A LA LECTURA. Si tienes tiempo lee algunos de los  artículos de Juan José Millás publicados en El País.

18 comentarios:

Ismael dijo...

Como bien indica el artículo de JJ Millás, “Medio mundo está en fuga” Aunque esto no importe a muchos, la otra mitad ni se inmuta. La mayoría pasaría las páginas del periódico como si las noticias fueran pura invención del articulista, o incluso llegarían a seguir comiendo aun viendo las desgarradoras noticias que emiten durante el almuerzo. El ser humano ha perdido la capacidad de solidaridad y no actúa contra algo indigno a menos que se vea afectado o repercutido, mostrando así un pensamiento egoísta. Todos los desplazados huyen de algo, como indica el texto “hay quien huye de la guerra, quien de las persecuciones religiosas, de las catástrofes naturales…” aunque nadie es responsable de ninguno de estos motivos y si es así al menos nadie hace nada por impedirlo.

Permitidme destacar la mirada de la niña mostrada en la foto adjuntada en el texto de JJ Millás, donde se analiza así: “se describe en él más rabia de lo común; más tenacidad de la normal; más desafío del que estamos acostumbrados….” Y todo esto quizás porque la humildad de aquella niña le estaba haciendo pensar qué persona en su sano juicio podía dejar que todo aquello sucediera, que todo aquello por lo que había y estaba pasando fuera real.

La solidaridad es característica de personas humildes que ofrecen de manera altruista su ayuda, ¿acaso usted quiere convertirse en un ser sin escrúpulos? Afortunadamente existen muchas ONG que ayudan en la causa de los desplazados, quizás un gran primer paso sería apoyar a algunas de estas ONG…

Tal vez aquella niña yazidí ahora esté sana, vaya a la escuela todos los días y en su rostro se denote una gran sonrisa, porque tal vez alguien se acordó de que dos manos hacen más que una; tal vez todavía en nuestra sociedad quedaba algún rastro del sentimiento de solidaridad y solo tal vez alguien creyó que la más mínima luz, podría causar un incendio.

Ismael Ruiz González (2ºBach A)

carmen marrufo dijo...

Un desplazado es alguien que se ve obligado a abandonar su hogar,su manera de vivir. Y a mi parecer, las causas para que se lleve a cabo un desplazamiento deben ser deplorables. No son ni mas ni menos que la violencia o los conflictos que pueda haber en un país, la violación de los derechos humanos... Todo esto que estoy contando no es ninguna broma, de hecho, en Colombia está pasando desgraciadamente. El desplazamiento es algo que también puede llegar a tener lugar debido a la economía, a la política o a la sociedad y, al fin y al cabo, pienso que lo que lleva a algunas personas a dicha situación es el interés de encontrar mejores condiciones de vida. Tanto es así y tal es la situación en gran parte de países que, a nivel global, el número de desplazados se aproxima a 26'4 millones de personas.

Y es que, ¿sabemos algo del tema? ¿Sabemos quizás cómo se sienten las personas que abandonan sus hogares por causas casi ajenas a ellas? ¿por algo que ellos no han podido elegir? Muchos dirán que sí, otros ni siquiera habrán oído hablar del tema, pero lo que sí creo es que todos somos conscientes de que el desplazamiento es un problema que como otros muchos debería solucionarse.
Hay problemas que van surgiendo a lo largo de nuestra vida y que debemos saber afrontar, pero claro, siempre se nos ha educado así, desgraciada o afortunadamente, a afrontar sólo y únicamente nuestros problemas y quizás sea esta una de las causas por las que el desplazamiento cobra vida en numerosos países. Porque lo que sí es cierto, es que a nadie le gustaría estar en el lugar de esa niña yazidí de la que habla Juan José Millar.

Carmen Marrufo, 2ºBach A

Inma Fernandez Benitez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Inma Fernandez Benitez dijo...

Hoy en día vivimos en una sociedad y en mundo donde todo aquello ajeno a nosotros, a la mayoría les resulta insignificante o carente de importancia, a otros pocos, donde me incluyo, nos resulta preocupante pero no hacemos nada para solventar la situación, y para el resto, que son una minoría en comparación con los demás, la situación les parece intolerable y participan para mejorarla.
En distintos países al nuestro - la gran mayoría países subdesarrollados - las guerras, las enfermedades, además de otros factores importantes están a la orden del día, hasta tal punto que millones de personas mueren constantemente a causa de esto. No hay ni un solo día que no aparezcan imágenes de ellos en televisión, en las páginas de los periódicos, en la radio además de en internet, lo vemos tantas veces al cabo del día y durante tantos años que me atrevería a decir que estamos acostumbrados a ello. Tanto es así, que una vez ojeada la noticia, retornamos a nuestras labores como si nada hubiésemos visto, sin volver a pensar en ella.
Desde mi punto de vista, la razón por la que nos pararíamos a pensar y a reflexionar en una noticia de este tipo, es por la que refleja Juan José Millás en el texto “Situarse en el mundo” en el periódico “El País”, donde la mirada de una niña yazidí ha hecho reflexionar al escritor y periodista sobre la situación vivida por los desplazados en el mundo. Esto nos demuestra el verdadero problema del asunto, estamos tan acostumbrados a ver a las personas que padecen esta situación - siempre con la mirada baja, la cabeza agachada y la resignación absoluta ante en drama que padecen - que se ha convertido (como hemos dicho antes) apenas nos afecta y pasamos página rápidamente.
Por todo ello, comparto por completo la llamada de atención que Juan José Millás nos hace a los lectores, a todos los que cómodamente escuchamos la radio, pasamos las páginas de un periódico o vemos la desgracia ajena a través de la televisión, y nos llenamos brevemente de pasajeras y buenas intenciones. Yo también me pregunto, ¿dónde estará esta niña yazidí?, ¿dónde están todos los que sufren y son un día portada de una triste noticia? Y pienso: ”Hoy por ti, mañana por mí”, porque a lo mejor el día de mañana algunos de nosotros, los que vivimos en la otra parte del mundo, la cómoda y la segura, podríamos ser portada de una dramática noticia.
Inmaculada Fernández Benítez. 2ºBTO A

Carmen dijo...

En cada calle o en cada esquina hallamos miradas, miradas ausentes, ilusionadas o confusas, pero en ellas no solo encontramos sentimientos pues dicen que los ojos son el espejo del alma, sino también hallamos historias, las historias de cada vida.
Parte de ellas están presentes en nuestro día a día, desde el más breve artículo en el periódico hasta un extenso reportaje en televisión. Pero la cuestión está en que, pasados los días, éstas desaparecen y dejan un hueco en nuestra mente, hueco que será “a posteriori” ocupado por otras muchas historias.
Pero hay miradas o historias que perduran, que dejan huella en nuestras vidas debido a aquellos sentimientos que nos producen.
Huellas, esas mismas huellas que vamos dejando por el mundo. Mundo de todos y a la vez de nadie. Ese mismo que colmamos de fronteras, de líneas imaginarias que dictan de dónde eres y hasta donde podrás llegar. ¿Quizás no tenemos todos los mismos derechos? ¿Quizás no somos todos habitantes del mismo mundo?
Y es que cada día, miles de personas tiene que desplazarse o exiliar, como esa ya tan conocida niña yazidí, que con una simple mirada nos contó toda historia. ¿Y quién no quiere viajar? ¿Quién no quiere visitar nuevos lugares? Pero en relación con este artículo, la pregunta más acertada es: ¿Quién quiere dejar de lado sus costumbres, su casa, su vida, para partir hacia un lugar desconocido debido a simples razones políticas o ideológicas?
Es esa la situación de miles de personas en el mundo, que, muchas veces, por cuestiones ajenas a sus vidas tienen que emprender un viaje hacia un lugar en el que nunca decidieron estar. Pero claro, ¿Cómo ponernos en su situación si al llegar a casa tenemos comida, techo y ropa? ¿Cómo ponernos en su situación si no pasamos hambre o frío, si nuestro mayor problema es organizarnos el tiempo para realizar todas aquellas actividades que queremos?
La empatía brilla por su ausencia y es esa la realidad, queramos o no. Hablamos mucho, pero hacemos poco. Así, la pasividad inunda nuestras vidas, volviéndonos hipócritas acomodados hablando de la tristeza que nos provoca la historia de una niña, mientras que verdaderamente nos preocupamos por cosas ridículas y banales.
Así que, más que analizar miradas: “Si quieres conocer mi historia, ponte mis zapatos y recorre mi camino” y si no, que se lo digan a la joven jazidí. Pero es innegable que sus ojos nos muestran frustración o rencor, odio o desilusión. Pero, por muchas hipótesis que fundemos, es ella la única conocedora de sus sentimientos.
¿Habrá vuelto pues del monte Sinjar? ¿Estará pasando hambre, frío o miedo? Inundan nuestras mentes estas preguntas al ser conocedores de su historia, pero ¿acaso no somos consientes de que miles de personas están en la misma situación? ¿Acaso no son todas ellas merecedoras de un poco de atención a pesar de no haber sido fotografiadas?
Y es que , como dice Juan José Millas en su publicación “Situarse en el mundo” para el periódico el País : “Medio mundo está en fuga” Así pues, medio mundo puede estar pasando hambre o frío, medio mundo ha tenido o tiene que dejar su casa y emprender un nuevo camino , sea por un motivo u otro.
Pero claro, no conocemos sus historias ni hemos visto sus miradas. En cambio si conocemos la de la joven jazidí… ¿Y de qué sirve plasmar en un papel lo preocupados que estamos por ella o la tristeza que nos trasmite? ¿De qué le ha servido a ella esto? ¿Quizás lo leerá algún día? Y es que, al fin y al cabo, a pesar de lo preocupados que decimos estar, a pesar de todo ello ¿irá alguno de nosotros a buscar a la joven o a ese medio mundo que está en fuga? ¿Irá alguno de nosotros a darles refugio, comida o amor?

Carmen Gil Romero.
2º BACH B.

miriam gomez dijo...

Como aporta este artículo de J.José Millás, “Medio mundo está en fuga”. Pues bien, una vez más, este magnífico articulista vuelve a tratar un tema de los que abren los ojos, de los que hacen reflexionar de las verdades de la sociedad.

El texto dice que: “Hay quien huye de la guerra, quien del hambre, quien de las dictaduras, quien de las persecuciones religiosas, quien de las catástrofes naturales…”, la situación de los desplazados en nuestro mundo no es nada fácil. Verdaderamente, hay personas que se desplazan por motivos de trabajo o en busca de ello, ¿pero realmente a ellos le gusta dejar su casa, su familia, sus amigos…? Pues esto no es nada si nos ponemos por ejemplo en la piel de esa niña yazidí, que fácil es olvidar una noticia y pasar de ella. A menudo, en los medios de comunicación aparecen noticias similares, y sin ton ni son pasamos de página o de canal de televisión como si nada.

Nos solemos centrar más en lo que ocurre en nuestro país, en la enorme crisis que pasamos, en los temas de corrupción, en la independencia de Cataluña… Vale que esos temas sean importantes para nosotros, ¿pero y el resto del mundo, qué? Como dije antes es muy fácil olvidar las noticias y más sino nos incumben, es más, nuestro país ha pasado una dictadura, nuestros abuelos han tenido que exiliar a otros países a causa de esto. Los países del tercer mundo están muchísimo peor, las personas no tienen dinero ni para desplazarse a otro país y a menudo arriesgan sus vidas por ello.

En mi opinión, quizás todo esto tiene una solución. Existe la solidaridad, el preocuparse por los demás, el mostrar interés por la sociedad que nos rodea, el olvidar las armas en los temas de guerras y utilizar el discurso, quizás si todos estuviéramos preocupados por todos, no habría tales problemas.
Miriam Gómez, 2º Bachillerato B.

Cristina Romero Romero dijo...

Dichoso puede llamarse quien tiene todos los días una cama donde dormir, algo que llevarse a la boca, un hogar en el que vivir y sin miedo a tener que huir y dejarlo todo atrás porque no haya otro remedio. Desgraciadamente el mundo en el que vivimos no todos pueden llamarse dichosos.
Ya sea por guerras, hambre, catástrofes naturales o por cualquier otra causa, muchas familias en el mundo se ven obligadas a huir sin destino alguno. Solo ellos lo saben, por mucho que nos informemos, por mucho que veamos u oigamos, solo los que lo viven sabran realmente lo que es pasar por ello. Asimismo, nos resulta duro y difícil saber de estas injusticias que llegan de vez en cuando a nuestros oídos, en las que nos paramos a pensar por unos minutos pero que al poco tiempo volvemos a nuestro día a día olvidando el sufrimiento de estas personas. Sí, son también personas, inocentes que de lo único que son culpables es de haber nacido en aquellas partes del mundo en las que hay que luchar por la supervivencia.
Abundando en la opinión, me entristece el no poder poner fin a este desafuero, porque aunque muchas sean las críticas o comentarios sobre este tema, pocas son la soluciones que posee, pues difícil veo que deje de ser así. Claro queda que para que haya dichosos, lamentablemente debe haber otros no tan dichosos, pues así creamos esta forma de vida y así seguirá.

marta perez romero dijo...

Cada día son más los obligados a desplazarse por el mundo. Unos lo hacen por subsistencia, otros porque las guerras no cesan y buscan refugio, algunos huyendo de los desastres naturales, mientras también los hay que caminan forzados por su afán aventurero. Lo peor es cuando uno huye porque no le queda otra salida para poder seguir viviendo. Por desdicha, cada día son más los seres humanos que huyen de este mundo cruel.
Millones de mortales alrededor del mundo están siendo forzados a desaparecer de sus moradas debido a la guerra o a violaciones contra derechos humanos, generalmente llegan desnutridos, hambrientos y tiritando de miedo, a la espera de un abrazo que les de fuerza para olvidarse de lo vivido. Son víctimas de tantas crueldades que una mirada de consuelo les alienta como el mejor manjar. Vienen de una intensa lucha, implorando comprensión y tolerancia. Están hartos de tantas hostilidades.
La historia de cada desplazado es distinta, pero a todos les une un mismo afán, superar la adversidad y construir un futuro más digno. Verdaderamente son personas cargadas de valor, crecidas de valentía, con un tesón y una templanza admirables. Saben que el mundo no es destrucción, que la victoria más dura es el dominio sobre uno mismo.
No necesitamos islas, palacios ni torres, pero si sentirnos acompañados por la entereza, nadie llega a la cumbre custodiado por la cobardía.
Aunque este drama viene de lejos, no debemos perder la ilusión de seguir el camino de la auténtica integración, con una perspectiva mucho más abierta. En suma, que amar no es únicamente suspirar por alguien, es sobre todo acariciar con la mirada y comprender respetando.

alberto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
alberto dijo...
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alberto dijo...

Hoy en día, como ya sabemos, la población mundial no está pasando por buenos momentos, aunque no todos, pero sí la mayoría. Qué pena da ver a personas sin nada donde poder dormir, sin nada que comer... Mientras otros están aburridos sin saber qué hacer con todo el dinero que tienen. No intento criticar a estas personas con dinero, ya que con sacrificio y trabajo todo se consigue, pero al menos que hagan buen uso de ello como por ejemplo con donar dinero a las 0NG, apadrinar a niños que no tienen buenas condiciones de vida. Si todos pusiéramos nuestro granito de arena sería mucho más fácil combatir éstos tipos de problemas.

Pobrecita la niña yazidí que podemos visualizar en la foto junto al texto publicado por Juan José Millás. Una de muchas desplazadas por un mundo mejor o eso creo, me refiero a que no sé dónde ha ido a parar esta niña, si está en buenas manos, y si es feliz.

Desde mi punto de vista, quiero dejar marcado que si hay personas felices y no necesitadas ¿ porque no ayudar a las que sí lo están? Estas personas necesitan nuestra ayuda como sea y son éstas, las de mayor nivel económico, las que pueden hacer frente a éstos problemas, ya que con muy poca aportación harían felices a muchísimas personas. Y tanto ellos como nosotros estaremos muy orgullosos de tener esta iniciativa solidaria. Pero bueno, eso lo dejo en la conciencia de cada uno.

Alberto Jurado Alcón.
2º BACH B.

juan jose arriaza mateo dijo...

El autor hace referencia al pie de foto en la que sale una niña yazidí. Lo que refleja es la situación en la que se encuentra, en la que tiene que irse de su hogar. Esa situación en la que tiene queser evacuada de su hogar por la guerra, el hambre o por otro motivo. Por eso dice el autor el mundo esta en fuga por que intentamos huir de esos problemas dejando atrás los recuerdos o sus hogares. También la situación en la que se encuentran actualmente, lapobreza que hay en los países pobres, la ignorancia del gobierno del país sobre esas personas. Evitando resolver los problemas de esas personas. Sacandolas de sus hogares sin pensamiento sobre las personas que viven allí y el tiempo que llevan allí.

Daniel Cordero Lopez dijo...

Cada vez son mas las personas que están obligadas a huir en el mundo, ya sea por la economía o por otros motivos. Estas personas las podemos ver habitualmente en la televisión o en el periódico, aunque no somos conscientes de la mala situación que están pasando e incluso podemos decir que nos estamos acostubrando a estas noticias o simplemente nos dan igual.

La mayoría de las personas no sabemos nada sobre sus sentimientos, de como se encuentran , de las situaciones que deben de afrontar para vivir, en global no sabemos nada sobre este tema , ya que hemos sido educados de una forma en la que finalmente solo nos ocupamos de nuestros problemas o mejor dicho , solo de lo que tiene que ver con nosotros dando lugar a problemas como es este.

Hoy en día es muy común ver como personas dejan sus hogares en busca de trabajo o para estudiar, aunque esto no tiene nada de importancia en comparación con el problema que tienen los ciudadanos conocidos como desplazados que no tienen otra solución, solo la de emigrar, si quieren continuar con sus vidas.

En mi opinión todos lo ciudadanos que se puedan permitir aportar su ayuda, por muy pequeña que sea, deberían de hacerlo, con el fin de hacer felices a muchas personas, concluyendo así con un problema como es el de esta niña yazidí, la que como a Juan José Millás me hizo reflexionar.

Daniel Cordero López
2º Bachillerato B

María del Carmen Scharff Bellido dijo...

Las comodidades de las que disponemos en nuestra vida diaria y nuestro relajado estilo de vida, nos impiden pensar en lo afortunados que somos de estar donde estamos.
No somos realmente conscientes de todo lo que tenemos, ni de la dura situación por la que tienen que pasar miles de personas, cada día, con cientos de problemas diferentes; como quienes no tienen un techo bajo el que cobijarse o quienes no encuentran alimento para saciar el hambre de sus hijos.


Y es que como bien ha dicho J.J Millás en este maravilloso artículo "Medio mundo está en fuga"
Y es cierto, pues cada día cientos de personas se ven obligadas a dejar su hogar, abandonar su tierra y olvidarse por completo de su pasado, siendo forzados a tener que crearse una nueva vida y construirse un nuevo futuro con poco más que unas escasas esperanzas y muchos sueños en ruinas.

¿Cómo te sentirías si fueses forzado a cambiar por completo tu vida, a verte obligado a abandonar todo por que has estado luchando?
Dicen que la mirada es el reflejo del alma, y al observar los ojos de un refugiado, podremos escuchar sus gritos apagados, que nos piden ayuda desesperadamente.
Podremos encontrar unos ojos bañados en dolor y frustración, unos ojos tristes y apagados con una mirada llena de desesperanza que nos refleja el miedo de dicha persona ante la situación a la que se ha visto arrastrada.

Como ya he dicho, nosotros no somos realmente conscientes de la situación por la que estas personas están pasando, y aunque pudiesemos salir de nuestra indiferencia y ponernos en su lugar, no podríamos experimentar realmente su fatídica situación si no estamos viviendo esa experciencia realmente.

Quiero poner también de manifiesto la indiferencia con la que tratamos este tema.
Quiero decir, que un día podemos encontrar una noticia sobre un grupo de desplazados por "x" motivo en cualquier periódico de nuestro país.
Pero ¿Que pasará al día siguiente? Nosotros probalemente ya nos habremos olvidado de ese pequeño artículo que leímos en el periódico pero aquellas personas no han cambiado, aquellas personas tienen que seguir luchando mientras nosotros nos olvidamos de ellas de un día para otro.

Para finalizar, me gustaría insistir en que no podemos simplemente hacer oídos sordos ante estos problemas, la gente está sufriendo cada día y nosotros en nuestro egoísmo no somos capaces ni de recordarlos. Yo opino que estas personas son un símbolo de lucha, esfuerzo y superación que debería ser admirado por nosotros y no meramente olvidado.

María del Carmen Scharff Bellido 2º Bach A

Celia Jurado Delgado dijo...

Miles de lugares y miles de personas en todo el mundo que sufre, ya sea a causa del hambre, la pobreza, las guerras.. Miles de noticias a lo largo del año que leemos en periódicos y vemos en televisión que nos horrorizan al instante pero que pasados pocos minutos hemos olvidado.
Estas personas a las que les ha tocado vivir tales calamidades son el punto de mira de periodistas y reporteros que buscan una buena noticia que conmueva al mundo, solo son eso, una buena noticia. Cuando alguien ve una imagen de alguna de estas desgracias ve la parte superficial, una persona en un lugar y en unas condiciones que a ninguno de nosotros nos gustaría compartir, pero ¿y qué pasa con lo que hay detrás? En una fotografía o imagen de TV vemos las pésimas condiciones de los que de algún modo la sociedad ha desplazado debido a la suerte y a la vida que les ha tocado vivir, o al menos intentan sobrevivir a ella, sin embargo pocas personas son capaces de ver más allá de ello, el miedo ante la guerra reflejado en los ojos, la sensación de desfallecimiento provocada por el hambre, la rabia provocada por aquellos que abusan de su poder sobre los más débiles y así miles de ejemplos de las sensaciones provocadas por el cruel destino que ha puesto tantas adversidades en su camino. A todos en un primer momento se nos encoge el corazón al ver con nuestros propios ojos la situación del mundo, cuerpos mutilados por bombardeos en guerras, niños de apenas 3 años al borde de la muerte a causa del hambre… sin embargo nos hemos acostumbrado a ello y somos capaces de seguir leyendo tranquilamente el periódico en nuestro sillón o seguir viendo la TV mientras comemos. ¿El ser humano está perdiendo la capacidad de empatizar con los demás o solo nos estamos convirtiendo poco a poco en seres déspotas sin conciencia para ver la verdadera realidad?
Desde mi punto de vista se están perdiendo muchos valores que antes se consideraban imprescindibles, tenderle la mano al prójimo o defender aquello que creemos correcto contra lo incorrecto son algunos aspectos de la vida que pocas personas conservan. Debido a todo ello ¿cómo acabará este corrupto mundo dónde lo más importante parece ser el bien propio?

Celia Jurado Delgado. 2ºBto A

Rocio Rodriguez Ruiz dijo...

“Medio mundo está en fuga”, la frase clave que añade Juan José Millás para recurrir al trasfondo del texto. ¿Qué nos transmite esta frase? A estas alturas, es un simple comentario más, algo que sabemos, que a muchos ni les interesa y a los que le interesa prefieren no darle demasiada importancia, ya que no pueden hacer nada. Lo mismo ocurre con los medios de comunicación televisivos, cada día una catástrofe nueva en los países del tercer mundo, guerras, hambre, desigualdad, violación de derechos, enfermedades mortales, inundaciones, terremotos y numerosos factores que hacen que sus vidas sean totalmente distinta a las nuestras; y en cuanto a nosotros, nos limitamos a ver, oír y lamentar lo que nos muestran las noticias, pues al próximo día aparecerá lo mismo u otra noticia aún peor, de tal manera que lo tomamos como algo cotidiano, que acaba convirtiéndose en remotos pensamientos en nuestras mentes que dan lugar a interesantes temas de conversación, pero nada más, pues no nos impiden dormir tranquilos por las noches ni desarrollar nuestras vidas con normalidad, solo provoca en nosotros un sentimiento de lastima y lamento, que con el cabo del tiempo acabaremos olvidando.
Lo cierto es que el mundo está patas arribas, según la ONU, más de 50 millones de personas viven fuera de sus hogares por la guerra y la violencia, y sí, aunque nosotros desde la burbuja en la que vivimos veamos esta realidad como una historia de terror, existe, hay personas que han perdido todo al otro lado del mundo, desde un techo bajo el que vivir hasta el último miembro de su familia a causa de la guerra, otras que no tienen un simple trozo de pan o vaso de agua potable que llevarse a la boca, otras que lo han tenido que dejar todo porque el régimen político de su país no comparte sus ideas y viola sus derechos, otras que han dejado su país en busca de un trabajo que les es imposible encontrar, y miles de casos más, miles de personas que emigran y huyen de sus lugares de origen en busca de una vida mejor, sin saber que les espera, simplemente dejados llevar por la desesperación .
Miles de desplazados, miles de personas que huyen de sus vidas, miles de personas que todas juntas podrían formar una nación. Lo peor es que no somos conscientes o no lo queremos ser, pues, ¿qué podemos hacer para remediarlo? Simplemente somos un puñado de ciudadanos manejados por el poder del gobierno y los medios de comunicación, y estos que tienen el poder de cambiar las cosas no lo hacen, solo aparentan hacerlo; no hay mejor ejemplo que el de la gran potencia mundial, EEUU, cuyo presidente tiene un nobel de la paz y su país está involucrado en la mayoría de las guerras con una de las mayores ventas de armas, mientras miles de inocentes pagan las consecuencias, las consecuencias de gobiernos corruptos , de luchas entre ideologías o religiones que pretenden conquistar el mundo, las consecuencias que provoca la ambición de unos líderes que solo piensan en llenar sus bolsillos; mientras ,nosotros seguiremos viendo imágenes como la de esta niña y la olvidaremos al siguiente día.

Rosa María Calderón dijo...

¿Desplazados en el mundo? En un primer momento, al escuchar esta expresión podemos pensar que se tratan de personas que hacen viajes a uno u otro lado del mundo, pero no, la realidad es algo mucho más lejano y doloroso, se tratan de personas que dejan sus países huyendo de problemas relacionados con guerras, amenazas, hambre u otros temas de índole parecido.

Son miles las noticias que salen en periódicos, telediarios o páginas informativas sobre desplazados por distintos temas alrededor del mundo. Llenan nuestras pantallas de pequeños en pésimas condiciones mirándonos con lágrimas en los ojos mientras son alejados de sus familias acompañados de historias conmovedoras olvidadas al instante, o bien madres con sus hijos a cuestas dejando su vida de lado para poner a salvo la de sus pequeños mientras dejan a sus maridos y resto de su familia en sus países, que más que eso ya son infiernos, por estar condenados al desastre.

Lo peor de todo ello, es que cada noticia más triste y desastrosa que la anterior finalmente son únicamente un medio para buscar audiencia, las cuales te conmueven por medio segundo y luego son olvidadas, las mismas que no somos capaces de mirar seguidas más de dos minutos para no sentirnos culpables pero que a la vez son para nosotros prácticamente insignificantes ya que no somos nosotros ni ninguno de nuestros familiares ni amigos los implicados o afectados, ya se sabe, solo nos importa lo que nos afecta a nosotros mismos o cercanos, lo demás es despreciable.

Creo realmente que toda esta ignorancia hacia ello es resultado de la frialdad de la sociedad. Nos hemos convertido en personas frívolas y controladoras, que solo buscan su propio bien y actúan en virtud de su propio interés, no nos importa el mal del vecino y sobre todo hemos olvidado el sentido de la palabra generosidad y bondad. Somos capaces de mirar durante el almuerzo noticias de personas desmembradas por una gran guerra y seguir comiendo como si nada, o pasar por el lado de personas que no tienen nada sin ofrecerle un ápice de todo lo que hemos comprado. Estamos curados de espantos y ya todo nos parece poco, somos personas demasiado frías para lamentarnos por otros.
Volviendo al tema de los desplazados, creo recordar que hace cuestión de meses salió en el telediario una noticia sobre la guerra de Afganistán, en primer plano aparecía una larga fila de niños de distintas edades muy desnutridos y tristes, que eran arrebatados de los brazos de sus padres desconsolados por la situación, por un grupo de militares que solo buscaban ponerlos a salvo y alejarlos de todo aquel caos. Tras horas de trabajo y entre lágrimas de unos y otros, los soldados consiguieron sacar a todos de este país y llevarlos a distintas partes del mundo donde fueron internados en distintos orfanatos de posiciones desconocidas por sus padres y sin esperanzas de volver a verlos. Lo más pequeños fueron adoptados rápidamente y seguramente la mayoría olvidó rápidamente a sus padres, pero los más mayores siempre tuvieron presente su país natal y sabían que algún día debían volver, este era el tema principal de la noticia, la búsqueda de su familia de un desplazado después de años. Este chico fue apoyado por miles de personas de distintas partes del mundo conmovidas en un primer momento por la tristeza del chaval por estar solo en el mundo ya que no encontraba ni sabía siquiera si sus padres estaban vivos, pero con el paso del tiempo no consiguió resultados por lo que fue olvidado como el resto de los desplazados, y hoy por hoy, solo algunos meses después, no se sabe absolutamente nada de aquel pequeño que fue alejado de su familia y los buscaba como loco, y por triste que parezca a nadie le importa el hecho de que siga solo y sin saber nada de sus padres.

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Thalía Flores Alpresa (2º BTO A)

Rosa María Calderón dijo...

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Para concluir me gustaría hablar de algunas de las actitudes del mundo respecto a los desplazados. No son pocas las personas que piensan que los desplazados son unos consentidos que solo llegan a otros países para aprovecharse de sus privilegios y todas las cosas buenas de las que tienen la suerte de tener, y que debían de quedarse en sus países natales y aguantar la situación hasta que se solucionase. Sin embargo existen otras personas, como yo, que estamos a favor de que todas estas personas sean desplazadas para evitar que pierdan la vida en sus países o estén malviviendo, porque ellos no tienen la culpa de lo que está ocurriendo en sus respectivos países y por supuesto nosotros por haber tenido la suerte de haber nacido en este país no tenemos el derecho de prohibir a nadie disfrutar de él, porque al fin y al cabo toda persona sea del país que sea y de la raza que sea tiene el derecho de vivir a salvo y en las condiciones adecuadas, por ello me gustaría decirle a todos aquellos que están en contra de los desplazados de que sean conscientes de las nefastas condiciones en las que viven estas personas y también que las acepten porque no saben si algún día serán ellos los que tengan que pasar por ello, y si algún día ocurre estoy segura de que querrán ser bien recibidos, por ello hay que dar lo que se quiere recibir y tratar a los demás como queremos que nos traten, ya se sabe, uno recoge lo que siembra.

Thalía Flores Alpresa (2º BTO A)