domingo, 10 de febrero de 2013

¿A qué nos ha conducido la falta de previsión y el derroche en la época de bonanza?


En estos tiempos de crisis hay una tendencia discursiva demasiado abstracta que nos impulsa a perder, una vez más, el tren de lo concreto, ese tren que perdimos en los años de bonanza en los que a casi todos nos parecía legítimo que cada alcalde o presidente de comunidad autónoma exigiera una universidad, un museo de arte contemporáneo o un AVE. La cosa va de trenes. Mientras hablamos de mercados, capitalismo o se nos llena la boca con la palabra revolución resulta que en la prensa, y no exactamente en su primera plana, aparece una noticia que debería hacernos reflexionar, o mejor aún, patalear: se cierra el servicio del AVE entre Albacete, Cuenca y Toledo. Se cierra porque no hay pasajeros, porque su servicio le cuesta a la compañía 18.000 euros diarios. Se cierra por su inviabilidad. Fantástico. Lees la noticia, que puede insólitamente pasar desapercibida en estos momentos en que más necesitamos saber en qué ha fallado nuestro sistema y la cabeza arde en preguntas.

¿Por qué se aprobó esta inversión? ¿No hubo un estudio que alertara sobre su inutilidad? ¿Por qué se han dejado morir las vías interprovinciales potenciando un medio  como el AVE, caro, agresivo medioambientalmente y en algunos casos antieconómico? ¿Por qué hemos sido tan idiotas como para permitir que nuestros representantes locales hicieran  su campaña política con el AVE? ¿Es que lo único que nos tienta son las golosinas o las  golosinas que tienen otros? ¿Por qué el Estado es tan débil como para ofrecer el AVE como prebenda a cambio de un apoyo en el Parlamento? ¿Por qué los presidentes de comunidades  autónomas o alcaldes tienen tan poco sentido de Estado y anteponen su popularidad local a  un sentido solidario y responsable de la inversión? ¿Cuánto nos ha costado este estúpido  capricho?

PAU junio, Zaragoza 2012



Ilustración  de  El Jueves:

En esta sección del blog dedicada al comentario de texto, encaminado -como ya sabéis- a la preparación de la PAU, hemos seleccionado un editorial que se propuso en la pasada prueba de junio de 2012 en el distrito universitario de Zaragoza. Se exponen a continuación los tres primeros ejercicios correspondiente al apartado de comentario de texto, y dejamos el comentario crítico en mano de nuestros alumnos de 2º de Bachillerato una vez corregidos en clase.   

Tema. Consecuencias actuales de la falta de previsión y de la nefasta gestión de los fondos públicos durante la época de prosperidad económica. 

Resumen. La noticia del cierre del AVE entre Albacete, Cuenca y Toledo debido a la escasa   rentabilidad de esta línea por el reducido número de usuarios, despierta en el editorialista una mordaz y furibunda crítica hacia los derroches cometidos, hasta hace muy poco tiempo, en inversiones muy costosas que realmente no eran necesarias.

Estructura. En cuanto a la organización de las ideas de este texto periodístico de opinión, nos encontramos con una estructuración deductiva o analizante, puesto que la tesis o idea principal se encuentra al comienzo del editorial en donde se expone cómo en los años del bienestar económico, nadie se cuestionaba la viabilidad de las grandes inversiones públicas por parte de los políticos de turno: "En estos tiempos de crisis hay una tendencia discursiva demasiado abstracta que nos impulsa a perder, una vez más, el tren de lo concreto, ese tren que perdimos en los años de bonanza en los que a casi todos nos parecía legítimo que cada alcalde o presidente de comunidad autónoma exigiera una universidad, un museo de arte contemporáneo o un AVE". La idea principal se expone al principio porque en este caso se parte del hecho de que va a ser compartida por todos los lectores. No es necesario, pues, ir convenciendo al receptor a través de una argumentación efectiva y contundente que nos conduzca finalmente a la tesis, puesto que la idea que se defiende es tan obvia que resulta irrebatible o irrefutable. Por tanto, el cuerpo argumentativo sirve de constatación de la tesis y para verter toda la crítica a este tipo de actuaciones. Expuesta la tesis,  se hace referencia a la noticia (el cierre de la línea del AVE entre Albacete, Cuenca y Toledo) que da lugar a la reflexión cargada de lacerante denuncia y que se manifiesta a lo largo del cuerpo argumentativo a través del empleo de dos recursos fundamentales: 1) la ironía en el uso del adjetivo "fantástico" cuando califica la noticia, o cuando se señala que esta no aparece en "primera plana" o puede pasar "insólitamente desapercibida" a pesar de su trascendencia; 2) y la interrogación retórica a lo largo de todo el segundo párrafo en el que se cuestionan los fallos de nuestro sistema. Finalmente el texto se cierra, a modo de conclusión, con una última pregunta lanzada a los lectores con el objeto de mover su interior y activar su conciencia crítica: "¿Cuánto nos ha costado este estúpido  capricho?".

Algunas orientaciones para el comentario crítico.

Dado que el texto seleccionado en esta ocasión tiene un claro matiz político, aconsejamos que el tono adoptado en el comentario crítico sea siempre correcto y respetuoso, evitando siempre las menciones directas a partidos políticos y a personas concretas, porque no debemos olvidar que en primer lugar estamos en un blog escolar, y que en segundo lugar en las Pruebas de Selectividad se valorará siempre la mesura y la corrección en los comentarios. Obviamente, el clima de crisis y descrédito de las instituciones no deja indiferente a nadie, pero no por ello nuestro discurso debe ser afrentoso y exacerbado. Aprovechamos para recordar las directrices que nos da la Ponencia de Selectividad en Andalucía para la realización del comentario crítico y para la obtención de tres puntos en este apartado:

¿Qué se puede hacer para obtener el máximo de tres puntos? 

La interpretación correcta del sentido del texto y su intención.
La exposición del punto de vista del alumno sobre las ideas esenciales del mismo. Pueden referirse al texto en general o a cualquiera de sus aspectos.
La expresión de juicios de valor sobre el texto de forma argumentada. Para ello, se puede:
  • Apoyar, destacar o precisar algunas afirmaciones.
  • Matizar, contradecir…
  • Ampliar la información con otros argumentos propios, causas o consecuencias.
  • Relacionar con otros casos o situaciones conocidos por el alumno, u otros ejemplos de similar problemática.
  • Sugerir o proponer posibles soluciones o alternativas a los temas planteados.
¿Qué no se puede hacer?

Análisis lingüísticos textuales: tipología del texto, procesos de comunicación existentes.
Valoraciones exclusivas del estilo empleado (su corrección, belleza, alcance, etc.).
Explicaciones redundantes del contenido: repetición de los argumentos empleados por el autor/a o copia literal sin aporte de visión personal.
Valoraciones y opiniones personales no justificadas.
Exposiciones teóricas o cualquier análisis formal del texto o de crítica literaria.

En este sentido, os recomendamos que partáis de la tesis y argumentación expuesta en este texto y a partir de aquí os pronunciéis a favor o en contra, realizando una reflexión sobre este tema de debate y vinculándolo a otras situaciones similares de actualidad. Y siempre, como hemos dicho antes, desde la mesura y el respeto.


8 comentarios:

Lorena Rivas dijo...

Si observamos atentamente la sociedad actual que nos rodea, nos daremos cuenta de que se hunde y con ella millones de parados y de familias que se encuentran ahora mismo sin salida, y lo más grave, sin esperanza alguna. Pero lo más terrible de todo, es la indignación social ante unos gobernantes, los de antes y los de ahora, que derrocharon el dinero público en inversiones que realmente no eran necesarias sin pensar en el día de mañana, y ahora no saben dar respuesta ante esta grave crisis. En este sentido, comparto plenamente la tesis planteada en este editorial, así como su contundente argumentación y su durísima crítica.

¿Qué ocurriría si pudiéramos volver atrás y recuperar el dinero de esos aeropuertos ahora vacíos, de esas costosas líneas de AVEs que ya no son productivas o de esas grandes construcciones en estos momentos ineficaces? Indudablemente, mejoraría la situación actual de millones de españoles que estamos ahora pagando las consecuencias de una mala gestión.

Miles de preguntas me invaden la cabeza, porque no puedo entender cómo se ha tirado el dinero de esta manera tan absurda sin tener en cuenta los estudios de viabilidad. Tan solo me asalta una respuesta: el deseo de lucro y la obtención de votos por parte de parte de la clase política.Creo que los gobernantes deben aprender de sus errores, para conseguir que un futuro el dinero público se invierta mucho mejor y evitar que ciertas personas se aprovechen de estas situaciones y ganen miles de euros a costa de este tipo de inversiones.

Andrea Cordero dijo...

En épocas en la que nuestra economía ha ido en auge nuestro políticos se han dedicado a “derrochar” dinero en infraestructuras que no hacían falta y hoy nos vemos con muchas deudas a causa de esas infraestructuras.

Para verificar lo dicho ponemos el ejemplo del aeropuerto de Castellón, que costó 150 millones y no ha recibido un sólo avión desde su inauguración en marzo de 2011. Desde ese momento, el aeropuerto ha permanecido inactivo principalmente por la falta de demanda. En España hay más de media docena de aeropuertos en la misma o parecida situación que el aeropuerto de Castellón. Pero tampoco nos tenemos que ir muy lejos, el aeropuerto de Jerez apenas recibe aviones, es decir, otro gasto para nada. Este derroche de dinero lo podemos ver también en la construcción de AVEs o tranvías para nada, ya que se encuentran muchos de ellos en la misma situación que la de los aeropuertos.

En este sentido, creo que el Estado debería de haber hecho estudios de mercado, ya que con ellos se ven lo que de verdad hace falta en un país y no hay que ponerse a construir por construir para ganar votos y ahora tener al país en la ruina. Si los políticos hubieran sabido administrar y satisfacer las necesidades necesarias del país (no sus necesidades para ganar votos), quizás ahora no estaríamos en esta crisis tan profunda y no haría falta un programa en el que los propios ciudadanos nos ayudemos unos a otros porque ya muchas personas no tienen para comer.

Pero si es verdad, que siempre le echamos la culpa a los políticos, también somos nosotros los que decidimos que una persona esté en el poder y somos nosotros los que nos creemos sus mentiras. Con esto quiero decir que si cuando unos políticos nos dicen: “vamos a construir un campo de golf en nuestra ciudad”; los ciudadanos deberíamos alzar la voz en contra porque sabemos perfectamente que esa inversión es para enriquecer solo a unos cuantos.

Por todo esto creo que no debemos echar la culpa solo a una persona de que el país esté así, ya que aquí tanto gobernantes como ciudadanos lo que hacemos es “pasarnos la pelota unos a otros” y no mirar por la situación que en realidad tiene el país ahora mismo. Sé que es imposible o muy difícil, pero ¿por qué no se unen todos los partidos políticos y olvidando sus diferencias se ponen a trabajar de una vez por sacar España de esta crisis y entre todos proponen medidas para que los abusos del pasado no vuelvan a cometerse?

Maria Jiménez dijo...

Este texto nos habla del despilfarro en las inversiones públicas y de la falta de previsión de las mismas durante los años de bienestar, en los que se tiraba el dinero sin sopesar las consecuencias futuras. En este sentido este editorial plantea una dura crítica hacia este tipo de actuaciones y cuestiona el funcionamiento del sistema.En este sentido, comparto por completo la opinión y el debate abierto por el editorialista y creo firmemente que durante mucho tiempo se han llevado a cabo inversiones inútiles e innecesarias que solo tenían como objetivo el afán de lucro y la obtención de votos. Por desgracia, ahora es cuando nos estamos dando cuenta de todo este despilfarro al salir a la luz pública inversiones costosas e inoperantes como la línea del AVE Toledo, Cuenca, Albacete.

Así pues, es evidente el gran despilfarro de nuestro país en años anteriores cuando si teníamos dinero para invertir, aunque lo hiciésemos en cosas innecesarias. Por ejemplo, actualmente en España hay 52 aeropuertos, 13 más que Alemania, de los cuales solo 8 son verdaderamente rentables, según afirma el diario digital “El Confidencial”. Inevitablemente me pregunto: ¿dónde quedaron los estudios de viabilidad que deberían haber asegurado la rentabilidad de estas grandes obras públicas? o ¿por qué se llegaron a invertir millones de euros si en España economistas suficientes que podrán haberse dado cuenta de que a largo plazo serían un fracaso?. Sin embargo, nada de esto se tuvo en cuenta y ahora tenemos las consecuencias: hospitales a medio hacer, abandono de muchas líneas de trenes, edificios sin terminar, aeropuertos sin utilizar, museos que pronto cerrarán... y así muchos ejemplos más.

Ahora cobra sentido la frase “más vale prevenir que curar”. Esta es la situación de un país en el que no se tuvo en cuenta el futuro, y solo se buscaba el beneficio económico momentáneo sin tener en cuenta que dentro de unos años o quizás menos, eso mismo nos traería la ruina financiera y lo que es peor, la rabia de saber que todas esas inversiones se cobraron de nuestro bolsillo, dejando atrás cosas muchos más importantes.

Aracely Bazán Pinto dijo...

El texto que comentamos es un texto periodístico, probablemente un editorial, caracterizado por recoger la postura del periódico sobre un hecho de actualidad. Como es propio de este tipo de textos, es de carácter expositivo-argumentativo ya que la intención comunicativa es convencer al lector.

A la exposición del dato revelador inicial de que hay una tendencia abstracta que nos impulsa a perder lo concreto de las cosas, pareciéndonos legítimo que alcaldes pidieran una universidad o un AVE para su comunidad dejando de lado si esta estructura resultaría provechosa para los demás; le sigue otro dato preocupante sobre el servicio del AVE entre Albacete, Cuenca y Toledo que se cierra por escasez de pasajeros en esta línea, porque su servicio le cuesta a la compañía 18000 euros. El editorialista deja clara su postura subjetiva desde el principio hasta el final con preguntas retóricas para llamar la atención del lector, enfatizando el asombro que le causa la noticia con “Fantástico”.

Parece loable la intención del editorialista de dar un grito de alarma ante el desolador panorama que revela y claramente comparto su opinión. Pero esto no resulta nada novedoso en estos tiempos de crisis en donde la mayoría de nosotros ya sabemos cómo se organizaba el sistema en el que se construían infraestructuras sin antes haber realizado un estudio de viabilidad para comprobar si resultaría productivo. Esto es precisamente lo que pasó con la empresa RENFE que dio vía libre a la construcción de un AVE en el que solo se registrarían tiempo después muy pocas personas al día en una línea que hoy por hoy se ha visto y comprobado que no es operativa.

Coincido, pues, con el editorial en que es necesario controlar este derroche de dinero, invirtiendo en otras cosas que si sean necesarias tanto para el Estado como para nosotros mismos por ejemplo en la ciencia que es un factor que en España se ha quedado un poco olvidado. En definitiva este texto periodístico de opinión es de agradecer porque pone su grano de arena en la concienciación social y en la prevención del despilfarro del dinero público.

Silvia Gordillo Jiménez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Silvia Gordillo Jiménez dijo...

“Se cierra el AVE entre Albacete, Cuenca y Toledo”, esta es la noticia que leí hace unas semanas en un periódico y lo primero que pensé al leerla fue, lo que probablemente, muchas personas compartan conmigo, y es la idea de que debido al mal uso y al derroche que se hizo del dinero público en tiempos de bonanza, España está pagando ahora las consecuencias y este es sólo uno de los numerosos ejemplos en los que nos podemos basar para refutarlo.

Otros son el hecho de que miles de proyectos como son los de aeropuertos, universidades u, otros de menor dimensión como los polideportivos, hayan tenido que ser abandonados por la falta de recursos financieros. Muchos de ellos han sido empezados y, finalmente, no se han acabado y otros, simplemente, ni se han comenzado a llevar a cabo.

Esto también se ha debido a la falta de estudios de mercado y de viabilidad previos. Se han empezado a llevar a cabo obras sin saber con qué presupuesto se contaba y sin conocer cuál era el necesario.

Todo esto pierde “gravedad” cuando se trata de una empresa privada ya que la economía con la que cuenta no es pública. Ejemplo de ello lo podemos ver en la ciudad de Jerez donde se ha llevado a cabo una ampliación del comercial “El Corte Inglés” (empresa privada).

Esta situación queda fomentada por la corrupción que se ha llevado a cabo por parte de la clase política desde hace unos años atrás. Parece como si no se les hubiese importado el hecho de que se derrochase el dinero en los tiempos de bonanza vividos en nuestro país, no se pensó en que la situación podría empeorar (como finalmente ha ocurrido) y ahora nos encontramos en una situación de verdadera decadencia debido a nuestra escasez de recursos económicos.

En conclusión, invito a que se haga una reflexión sobre esta situación y a que se intente llevar a cabo medidas (como por ejemplo estudios de mercado para obtener beneficios) para intentar acabar con ella o, por lo menos, para mejorarla.

carlos martinez dijo...

En la actualidad se están haciendo una serie de recortes que afectan a todos los ciudadanos exceptuando a las personas más ricas, un claro ejemplo son los políticos, banqueros y aristócratas. A pesar de que se intenta salir del enorme agujero en el que se está, la indignación social es evidente y va decayendo sin frenos por un barranco que no tiene fin. Además se han permitido la grandeza de derrochar los bienes públicos en infraestructuras que no eran de vital importancia como se hizo con el Ave que une Toledo, Cuenca y Albacete o el Aeropuerto de Castellón que aún no ha recibido un solo avión. Con esto quiero decir que estoy de acuerdo con las críticas que se dan en este editorial.

En una etapa de declive como es la crisis actual que empezó hace varios años nos hemos permitido el lujo de implantar gran cantidad de inversiones tanto a nivel provincial como a nivel nacional que no se han aprovechado lo suficiente y que nos han hecho perder dinero en vez de ganarlo tal y como se pensaba. Un ejemplo de ello es el terrible caso de la línea del AVE a la que hace referencia este texto y que al final se ha tenido que cerrar porque generaba más gastos que ingresos. Este lujo nos ha costado desde luego un ojo de la cara para nada, cuando podía haberse empleado esta inversión en algo más beneficioso para la ciudadanía.

Esta obra de ingeniería se ha hecho malgastando el dinero público que tanta falta hace en la sociedad al igual que muchas otras se hicieron y se harán al no ser que se aten los cabos sueltos y se reestructure la administración pública. Y dentro de todo esto estará el prestigio de la provincia por adquirir algo innovador en su ciudad y que beneficiará a terceros en vez de a los ciudadanos.

Visto lo visto la política está presente para todo y es ella la que siempre sale victoriosa y jamás de los jamases sale perdiendo, porque al fin y al cabo si no gusta una presidencia se cambia por otra cuando se convocan las elecciones provinciales o nacionales, lo que sí se sabe es que una voz política vale más que miles de ciudadanos pidiendo el Sí o el No de cualquier tema al respecto, en este caso la mala administración de los bienes públicos que se hizo al hacer la red ferroviaria del AVE para unir una serie de provincias. Un gran error que no se puede deshacer.

En definitiva creo que debería de haber unos límites que apartaran las voces de políticos y alcaldes a un lado haciendo de ellos una opinión importante, pero no mucho más que la de los ciudadanos, ya que somos los que llevaremos el país hacia delante en un futuro próximo.

Cristina Vidal dijo...

A partir de este editorial, es inevitable que reflexionemos sobre las consecuencias que hoy en día sufrimos cuando observamos el despilfarro en algunas inversiones públicas que se hicieron cuando aún el fantasma de la crisis no asomaba la cabeza y el dinero público se malgastaba sin ninguna previsión de futuro.

En primer lugar, creo que la principal y más importante consecuencia es la crisis actual que arrasa el país. Una crisis económica que cada vez se hace más dura, ya que aumenta el número de parados, concretamente unos cinco millones de españoles, que hoy en día están sin trabajo: un dato doloroso y triste. Es duro pensar en la situación de una familia que tenga hipoteca e hijos a los que alimentar, cobrando un salario mínimo o el desempleo. ¿Cómo hemos llegado a tal límite? Pues señores, debemos ser conscientes de que una crisis no es algo que se produce de manera espontánea pues es consecuencia de los ciclos a los que está sujeto la economía, de la burbuja inmobiliaria y de la mala administración del dinero público durante el período de prosperidad.

En segundo lugar, y no por ser menos importante quiero hacer referencia a la corrupción que actualmente existe, una corrupción que afecta a prácticamente todas las instituciones. ¿Qué clase de representantes hemos tenido y tenemos en la Administración del Estado?, ¿Cómo se ha derrochado tanto dinero público sin pensar en el beneficio de la ciudadanía a largo plazo? ¿Por qué no se han tomado medidas para evitar estos abusos de poder? Pues, simplemente porque ha imperado la ley del más fuerte, y el egoísmo y el afán de lucro y de poder ha imperado sobre el bien común.

Finalmente, quiero hacer mención al cierre actual de 49 aeropuertos, que según unos estudios no son rentables. ¿Y ahora se dan cuenta de que no son rentables? ¿Ahora que ya ese dinero está invertido? Aquí podemos observar de nuevo un gran error por parte del estado al no hacer estudios de viabilidad antes de hacer cualquier construcción.

En definitiva, todos debemos ser conscientes de la situación actual de España, de lo mal que estamos y afrontar los errores del pasado para que estos no vuelvan a ocurrir.