jueves, 15 de marzo de 2012

"Puerto libre" de Ángeles Mastretta.


Hay una estampa que guarda el más importante archivo fotográfico de la Revolución Mexicana, por la que camina hacia cualquier batalla un grupo de revolucionarios montados a caballo. Altivos y solemnes, con sus dobles cananas cruzándoles el pecho y sus imponentes sombreros cubriéndoles la luz que les ciega los ojos y se los esconde al fotógrafo, parece como si todos llevaran una venda negra a través de la cual creen saber adónde van. Junto a ellos caminan sus mujeres, cargadas con canastas y trapos, parque* y rebozos*. Menos ensombrecidas que los hombres, marchan sin reticencia a su mismo destino: los acompañan y los llevan, los cobijan y los cargan, los apacientan y los padecen.

Muchas veces las mujeres mexicanas de hoy vemos esa foto con la piedad avergonzada de quien está en otro lado, pero muchas otras tenemos la certidumbre de ser como esas mujeres. De que seguimos caminando tras los hombres y sus ciegos proyectos con una docilidad que nos lastima y empequeñece. Sin embargo, hemos de aceptar que las cosas no son del todo iguales. Creo que con la prisa y la fiebre con que nos ha tocado participar, padecer y gozar estos cambios, ni siquiera sabemos cuánto han cambiado algunas ideas y muchos comportamientos.

Muchas de las mujeres que viven en las ciudades trabajan cada vez más fuera de sus casas, dejan de necesitar que un hombre las mantenga, se bastan a sí mismas, se entregan con pasión y con éxito a la política y al arte, a las finanzas o la medicina. Viajan, hacen el amor sin remilgos y sin pedirle permiso a nadie, se mezclan con los hombres en las cantinas a las que antes tenían prohibida la entrada, deambulan por la calle a cualquier hora de la noche sin necesidad de perro, guardián o marido que las proteja, no temen vivir solas, controlan sus embarazos, cuidan y gustan de sus cuerpos, usan la ropa y los peinados que se les antojan, piden con más fuerza que vergüenza la ayuda de sus parejas en el cuidado de los hijos, se divorcian, vuelven a enamorarse, leen y discuten con más avidez que los hombres, conversan y dirimen con una libertad de imaginación y lengua que hubiera sido el sueño dorado de sus abuelas.

Estamos viviendo de una manera que muchas de nosotras ni siquiera hubiéramos podido soñar hace veinticinco años.

Ángeles Mastretta, Puerto libre.

La semana pasada se conmemoró el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), y con motivo de esta efeméride nos pareció interesante ofrecer a nuestros alumnos de Proyecto Integrado de Comentario de Texto este estupendo artículo, “Puerto libre”, de la escritora y periodista mexicana Ángeles Mastretta, que fue propuesto en la Comunidad de Madrid como PAU en el curso 2007-2008. En el presente artículo, vamos a analizar dicho texto desde el punto de vista estructural, pues el Resumen y el Tema, que no presentan gran dificultad, lo hemos visto ya en clase, y animamos a los alumnos de 2º de BTO a que suban su comentario crítico y aporten así su opinión sobre la situación actual de la mujer en el mundo. Si no fijamos en la organización de las ideas de este artículo, podremos observar que se inicia con una introducción que ocupa el primer párrafo en donde la autora da un salto en el tiempo, remontándose al México de principios del siglo XX en pleno proceso revolucionario. Y a partir de la contemplación de una fotografía, su mirada se detiene en esas mujeres mexicanas, que seguían abnegadas e incondicionalmente a sus hombres sin tener otro objetivo en la vida que ser esposas y madres.

Una vez planteada la introducción, se inicia un proceso de reflexión por parte de la escritora mexicana, que nos conduce rápidamente a la tesis, de tal manera que la estructura del texto es deductiva. Haciendo uso del recurso de la “concesión” (aceptación de una posición contraria para luego limitar su fuerza argumentativa), Ángeles Mastretta nos dice primero que todavía hay muchas mujeres que sienten que su vida no se aleja demasiado de la de aquellas mexicanas del primer cuarto del siglo XX; sin embargo, esta apreciación o sentimiento de un grupo de mujeres no responde a la realidad actual y a los logros conseguidos. En este punto es precisamente donde nos encontramos la tesis que defiende la escritora: Creo que con la prisa y la fiebre con que nos ha tocado participar, padecer y gozar estos cambios, ni siquiera sabemos cuánto han cambiado algunas ideas y muchos comportamientos”. El último párrafo, es por tanto el cuerpo argumentativo, en donde la autora utiliza argumentos de ejemplificación para la demostración de la tesis, que culminan con una conclusión irrefutable que la refuerza: “Estamos viviendo de una manera que muchas de nosotras ni siquiera hubiéramos podido soñar hace veinticinco años” porque efectivamente, si hacemos una comparativa con la situación de la mujer hace 25, 50 u 80 atrás, los logros conseguidos en el pasado siglo, después de centurias de sumisión y falta de libertad son realmente increíbles, aunque ya sabemos que hoy por hoy quedan países en donde la mujer carece de los derechos más básicos.

Y bueno, lo dicho anteriormente: animamos a los alumnos de 2º de Bachillerato a que suban sus comentarios críticos y expresen así su opinión sobre la situación de la mujer en el mundo y en sus realidad más inmediata. De esta manera no solo reflexionan sobre un tema de actualidad, sino que se preparan para uno de los ejercicios de la PAU y aprenden de los comentarios que hagan sus compañeros.

4 comentarios:

Antonio Rodriguez Delgado dijo...

La evolución tanto social como laboral de la mujer a partir del siglo xx (aunque, por desgracia, no en todos los lugares) es algo totalmente indiscutible. Hoy en día vemos a mujeres trabajando en sitios que antes eran totalmente impensables, tanto en trabajos que requieren una mayor cualificación como en aquellos que necesitan de un esfuerzo físico mayor. Ahora bien, ¿podemos hablar de una total igualdad, ya sea social o laboral, y libertad de la mujer?
Por un lado, todos sabemos que aunque en los llamados países del primer mundo se haya producido un tremendo avance social de la mujer, esto no ocurre así en países no tan desarrollados, de modo que vemos como en estos el papel de la mujer se reduce a ser buena madre, hija y esposa. Y como vemos en el texto, estas mujeres sienten como siguen caminando detrás del hombre, algo casi completamente impensable en la sociedad que vivimos.
Por otro lado, tenemos el ya citado caso de los países desarrollados, en ellos la mujer ha dado un gran paso, tanto social como laboralmente; ha conseguido acceder a grandes puestos de trabajo, a hacer lo que quiere y desea, sin embargo, a veces, siguen estando detrás del hombre, en muchos lugares, desempeñando el mismo trabajo que los hombres cobran menos que ellos, en otros, no se las contrata por ser mujer o se les despide y/o niega ascensos por quedarse embarazadas, y como bien vemos en este artículo de Ángeles Mastretta, muchas veces las mujeres están mucho mejor preparadas que los hombres, entonces ¿por qué son a veces “inferiores” social o laboralmente con respecto a los hombres?
En resumen, a este mundo en el que vivimos todavía le queda un gran camino que recorrer para llegar a una total libertad e igualdad entre hombres y mujeres, y un día, esperemos no muy lejano, seamos capaces de dejar atrás la frase “detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer” para poder decir con orgullo; “al lado de un gran hombre siempre hay una gran mujer” (o viceversa).

Rosa María Calderón dijo...

Muy bien, Antonio. Eres el primer alumno que se anima a subir su comentario crítico. El líneas generales, me parece muy bien. Solo tendrías que cuidar para el próximo ejercicio los períodos sintácticos. Si te fijas en el tercer párrafo, te has liado un poco a partir de la locución conjuntiva adversativa "sin embargo". Tienes que puntuar mejor y utilizar las conjunciones correctamente para que los períodos sintácticos estén bien construidos.
Por lo demás muy bien. Te felicito.

Yulema Cordero dijo...

El artículo de Angeles Mastretta nos plantea la situación que vivíamos las mujeres hace años en comparación con la que vivimos ahora. Afortunadamente, la situación que nos plantea de las mujeres mexicanas en concreto ha cambiado. Actualmente, las mujeres somos más independientes, no tenemos que depender de los hombres, cada una tiene su propio empleo y su propio sueldo. No tenemos que llevar faldas por debajo de las rodillas, es más, somos libres de elegir como vestir, si queremos pintarnos el pelo de lila lo hacemos simplemente porque nos apetece sin tener que rendir cuentas a nadie, las mujeres no se dedican al cuidado exclusivo de los hijos ni del cuidado del hogar ya que podemos disponer de otros trabajos y poder sentirnos útil en otra actividad que no es la tradicional. Aunque sí es verdad, que a pesar de los amplios derechos que tenemos las mujeres, las hay que tienen que seguir sufriendo la dictadura por parte de sus parejas, las que tienen que sufrir las palizas de su marido por no llevar la falda por debajo de la rodilla, y por el simple hecho de verla hablando con una persona del sexo contrario. Estas desagradables situaciones en España concretamente, por decirlo de alguna forma ya que son muchas mujeres la que lo sufren, se podría decir que no es lo común, que vivimos en un estado donde las mujeres disponemos de un gran posición y de una gran cantidad de derechos que tal vez nuestras abuelas no tenían. Pero como todo, esto por desgracia no es en todo el mundo. Tenemos a las mujeres por ejemplo de origen marroquí: ¡ Cómo desearían estas mujeres tener aunque sea una parte de las ventajas que tiene la mujer española!. Ellas no pueden salir con la ropa que les apetece, tienen que soportar que su marido tenga más mujeres además de ella, no pueden optar a la opción del divorcio, tienen que llevar pañuelos en la cabeza. Por eso y más, debemos sentirnos orgullosas de ser mujer española.

Natalia Marrufo dijo...

Como anteriormente habla la autora de este texto, las mujeres siempre hemos sido inferiores a los hombres, siempre hemos tenido que hacer lo que ellos querían y hemos estado bajo sus órdenes. Las mujeres nunca hemos tenido derecho a trabajar éramos obligadas a quedarnos en casa cuidando de los niños y haciendo las tareas del hogar.
Hoy en día en muchos países, sobre todo los países desarrollados esto ha cambiado. Un ejemplo es España, donde la mujer se ha incorporado ya al mundo laborar, tanto en política, en medicina, en educación… Por otro lado la mujer ya no depende del hombre para salir, para elegir su vestimenta, su maquillaje, la hora de entrada y salida y muchas cosas más. También las mujeres casadas con pareja son ayudadas por su marido en las tareas del hogar y el cuidado de los niños. En la actualidad la mujer vive ahora como nunca había imaginado.
Pero por otro lado existen países, sobre todo los subdesarrollados, en el que la mujer todavía depende del hombre. No pueden salir de casa si no es con su marido, son obligadas a vestirse como ellos quieran, tienen como único trabajo el cuidado de los niños y las tareas del hogar. Es todo lo contrario que en otros lugares del mundo.
En mi opinión, el hombre no debería tratar a una mujer así, si de verdad la quiere porque todos somos libres de hacer lo que queramos, las mujeres no deberían sentirse amarradas en una relación y hacer lo que le guste, no lo que su pareja quiera.

Natalia Marrufo Dorado 2º Bach. B