lunes, 21 de marzo de 2011

"El mando" de Manuel Vicent

Con el mando a distancia en la mano, a modo de cetro, repantigado en el sofá frente al televisor, cualquiera puede sentirse un pequeño dios. La pantalla es el mundo. Hoy solo existe lo que se refleja en ella. Por la pantalla desfilan los héroes del momento, desde el más noble al más idiota, pero a este pequeño dios repantigado, que todos llevamos dentro, le basta con apretar levemente la yema del dedo y en una décima de segundo se borrará del mundo la imagen del rey, la del político más encumbrado, la del divo más famoso, la del comentarista más insolente, la del patán más odioso, la del golfo más redomado. Esta potestad puede ejercerla el pequeño dios como un déspota, según cambie su ánimo cada hora del día. Si por un capricho así lo desea, con apretar otra vez la yema del dedo, comparecerá ante su presencia de nuevo en la pantalla el rey, el político, el líder de opinión, el presentador, el payaso, el resto de la carne de cañón, sólo por el placer de despreciarlos y volver a borrarlos del mundo. Este simulacro de poder psicológico, en el fondo, es un antídoto muy profundo contra la propia rebelión, lo último que se lleva en materia de opiáceos. Si se puede fulminar la imagen del rey con un dedo, ¿qué necesidad hay de llevarlo a la guillotina como a Luis XVI? Si el presidente del gobierno y el jefe de la oposición son tan débiles que se hallan a merced de mi mando a distancia, ¿por qué hay que creerlos, seguirlos y votarlos? Aparte de este poder omnímodo sobre la imagen que la tecnología ha regalado al pequeño dios repantigado, ahora la cultura digital interactiva le ha concedido otro privilegio aun más revolucionario. Estando sobrio o borracho, lo mismo si es inteligente o cretino, desde cualquier bar, iglesia o prostíbulo, con un mensaje a través del móvil, el pequeño dios puede emitir opiniones y comentarios absurdos, vomitar insultos procaces, chistes escatológicos o cualquier otro disparate y al instante este producto de sus vísceras aparecerá escrito en pantalla durante el programa y será leído por millones de telespectadores. En un solo segundo tendrá más lectores que Pascal, Voltaire y Nietzsche consiguieron juntos en varios siglos. Y todo esto mientras el pequeño dios se toma una ración de calamares.

MANUEL VICENT, El País, 28/02/2010)

Una semana más volvemos con textos seleccionados para la Prueba de Selectividad en Andalucía, y esta vez hemos seleccionado este artículo del escritor, filósofo y columnista de El País Manuel Vicent que estuvo propuesto para la convocatoria de septiembre de 2010.
http://www.juntadeandalucia.es/innovacioncienciayempresa/sguit/g_b_examenes_anteriores.php

Cuando el "zapping" y los SMS te otorgan el poder de un dios (TEMA)

Hoy en día la televisión se ha convertido en una ventana hacia el mundo globalizado en el que vivimos y el telespectador se ha tranformado en un ser supremo con absoluto poder cuando simplemente desde su casa y con el mando en la mano selecciona zapeando la información que se le ofrece, corta de un plumazo lo que no le interesa de forma caprichosa, y lo más grave, se permite a su antojo valorar, comentar y opinar enviando mensajes a través de su móvil que serán vistos por millones de televidentes. (RESUMEN)

Desde el punto de vista estructural, podemos decir que este texto presenta una organización deductiva o analizante puesto que la tesis o idea principal se encuentra al comienzo: "Con el mando a distancia en la mano, a modo de cetro, repantigado en el sofá frente al televisor, cualquiera puede sentirse un pequeño dios. La pantalla es el mundo Hoy solo existe lo que se refleja en ella". La tesis que defiende Manuel Vicent parte del hecho de que la realidad y el mundo existente es el que ofrece la televisión, por tanto quien domina el mando en su propia casa adquiere poder absoluto. Expuesta la tesis, el autor debe demostrarla y para ello desarrolla el cuerpo argumentativo utilizando argumentos de ejemplificación mezclados con otros recursos que como ahora veremos: 1) un telespectador decide como un “déspota” caprichosamente con solo pulsar un botón del mando qué personalidades van a desfilar por su pantalla (comparación o analogía: el dueño del mando es como un déspota); 2) el poder adictivo que tiene el mando lo convierte también en una especie de opiáceo que anula cualquier tipo de rebelión contra el poder establecido representado por “el rey”, “el presidente del gobierno” o “el jefe de la oposición” pues ya no es necesario salir a la calle o manifestarse públicamente, solo hay que cambiar de canal; 3) y por último, la cultura digital actual permite que cualquier televidente pueda opinar o comentar desde su casa mandando un SMS que verán miles de personas, consiguiendo así más lectores que científicos, filósofos o científicos de prestigio tuvieron en varios siglos (argumento de hecho en el sentido que los mensajes de texto son pruebas observables). Sobre el cuerpo argumentativo habría que añadir además la utilización de otros recursos además de los citados anteriormente: a) la metáfora (“pequeño dios” para el dueño del mando o “este simulacro de poder psicológico” para el acto en sí mismo de usar el mando y seleccionar a su antojo), b) la enumeración acumulativa para aportar varios ejemplos en serie con función intensificadora (“borrará del mundo la imagen del rey, la del político más encumbrado, la del divo más famoso, la del comentarista más insolente, la del patán más odioso, la del golfo más redomado”); c) y la interrogación retórica cuya finalidad en el cuerpo argumentativo es evidenciar el poder “omnímodo” del dueño del mando quien solo necesita zapear para cargarse a alguien (“Si se puede fulminar la imagen del rey con un dedo, ¿qué necesidad hay de llevarlo a la guillotina como a Luis XVI?”) Por último, termina el texto con una conclusión en donde Manuel Vicent retoma la tesis y con profunda ironía ridiculiza a ese “pequeño dios” que decide el destino del mundo desde su sofá mientras “se toma una ración de calamares”.

24 comentarios:

Lidia dijo...

-Mama déjame ver los dibujos animados.
-Vale hijo, pero después voy a poner yo una serie ¿de acuerdo?
-Bueno ¡vale!
En todas las familias resaltan estas conversaciones todos los días, pero ¿y si se tienen más hijos? Las conversaciones se pueden convertir en peleas.
En mi caso, todos los días es una discusión continua por el mando. En cuanto llego a mi casa, veo a mi hermano que llega antes del colegio y se pone a ver dibujos animados, pero yo quiero ver las noticias, y él no me deja; entonces es cuando viene mi madre y con apagar la televisión, ya se acaba la conversación.
Cuando veo a mis amigas, veo que ellas también tienen ese problema en sus respectivas casas, me doy cuenta de que es cierta la tesis que defiende Manuel Vicent, y que cuando somos dueños del mando nos transformamos en esos “pequeños dioses” que ejercer su poder con tan solo pulsar un botón de nuestro mando.
La televisión es, hoy día, uno de los medios de comunicación de más repercusión en todo el mundo. Antes solo había una televisión por casa, pero ahora nos encontramos con varias en un mismo hogar. Por eso, en la actualidad, esa diversión crea adicción, tanta que los niños están pegados a todas horas a la pantalla, viendo canales que hasta hace poco ni nos podíamos imaginar, desde dos, que había antes (la primera y la segunda) hasta cientos de programas diferentes y de todas las características. La tecnología avanza cada vez más y nos proporciona infinitas posibilidades de ver canales de todos los países e idiomas. Ver la televisión es una placer muy relajante, te tiendes en el sofá y desconectas de todo, pero hay que tener cuidado con no engancharse al zapping, ya que gracias al mando podemos ver todo lo que pasa en todas partes con solo pulsar un botón.
En conclusión, el mando tiene sus ventajas y desventajas, pero siempre hay que tener cuidado con que no se nos suba el poder a la cabeza, y nos convirtamos en ese “dios despótico” al que alude Manuel Vicent.
(Lidia Durán Cabrera 2ºBachillerato B)

violeta dijo...

Hoy en día miles de personas prefieren ver los programas del corazón o los “reality” -incluidos en lo que denominamos la ´telebasura´- antes que ver espacios televisivos que les aporten cultura, sabiduría o que simplemente les hagan disfrutar de un rato de ocio sin tener que ser espectadores del degradante espectáculo mediático que aportan estos programas.
A partir de aquí nos podemos preguntar: ¿quién decide lo que se ve en la tele? o ¿por qué un telespectador adquiere el poder de seleccionar la información que este medio de comunicación nos oferta? La respuesta la encontramos ese ´pequeño dios´ al que alude Manuel Vicent en el artículo que estamos comentando. Ante un mando nos convertimos en ´pequeños dioses´ y contribuimos a que programas como Sálvame, Gran hermano o Salsa rosa pasen a tener una gran audiencia y desbanquen a otros programas maravillosos y culturales que no alcanzan la famosa “share” o cuota de pantalla necesaria para que sea rentable para las productoras televisivas.
Y ¿qué tal si hacemos referencia a los SMS en los programas televisivos? Por un lado, pienso que están muy bien, ya que puedes dar tu opinión, pero por otro lado no me parece nada ético porque no es justo que el mejor concursante se vaya de un programa solo porque no le caiga bien a parte de la audiencia, a esos “pequeños dioses” que con su mando y con su móvil van a determinar la suerte de otra persona. Del mismo modo, el poder de selección en la programación televisiva es el culpable de que frases pertenecientes a “famosillos” como ´por mi hija mato´ o ´Andreíta cómete el pollo´ tengan más influencia en nuestras vidas que el pensamiento de un escritor, de un filósofo, de un político o de un científico.
¡Por favor¿ ¿en qué mundo estamos?, ¿por qué o por quién nos dejamos influenciar a la hora de poner la televisión y a la hora de elegir nuestros programas?

pilar dijo...
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Estefania dijo...

Un mando a distancia o control remoto es un dispositivo electrónico usado para realizar una operación remota (o telemando) sobre una máquina. Esta es la definición que aparece en el diccionario si buscamos mando a distancia pero, ¿qué es o cómo influye el mando a distancia en nuestra vida cotidiana? Este aparato actúa como la varita mágica de un hada, ya que lo que deseas lo cumple. Por ejemplo, si un programa sobre fauna te aburre, con solo apretar un botón puedes estar viendo otro sobre baile, deporte, cocina, de carácter informativo… Esta acción es la que nos hace ser un “pequeño dios”, afirmación que refleja Manuel Vicent en el texto y que, por supuesto, comparto. El pequeño dios de un gran mundo, la televisión, que en mayor o menor medida queremos gobernar, pero que sin darnos cuenta es ella la que nos gobierna a nosotros porque hace que día tras día la encendamos y vislumbremos las noticias que emite. En mi caso no hay ni un día que no vea la televisión: por la mañana las noticias, al mediodía Los Simpson, por la noche El hormiguero o El barco o Los protegidos…por lo que se puede decir que la “caja tonta” como se llama a la televisión es un elemento importante en mi vida. Esta afirmación demuestra que estamos absorbidos por la televisión y me incluyo porque es la cruda realidad que incluso da vergüenza reconocerlo…Como conclusión, pienso y deseo que esta forma de ver al que posee el mando como un “pequeño dios” debe ir cambiando, porque de lo contrario, nos quedaremos encerrados por siempre en ese gran mundo que es la televisión.
Estefanía de la Cruz Doña 2º Bach B

Ana dijo...

Con solo apagar la televisión, nos sentimos dueño de ella, como dice Manuel Vicent. Somos dioses, dioses que con un mando, podemos decidir a quien queremos ver o a quien no, con solo eso, mandamos en nuestra vida. ¿Qué bien suena, no? Pero como dice mi compañera Lidia, podemos tener muchas discutas familiares a causa de esto, unos quieren ver dibujos animados, otros una serie, otros un programa de corazón, otros el telediario… ¿Pero realmente es lo que queremos? Al sentirnos dioses con el mando, nos hace pelearnos por él. Pero realmente esto no merece la pena, ¿de verdad creemos que con tener un mando seremos felices? ¿Por qué no nos dejamos de tantos programitas de corazón, tantos reality y nos dedicamos a ver programas que nos den sabiduría? Sinceramente, ¿creemos que todo los que nos dicen o cuentan en la televisión es la absoluta verdad? Si es así, estamos realmente equivocados, todo está subordinado a otra acción, en los telediarios se abstienen de contar cosas que no les conviene hacerlo, como en muchos otros programas. En los periódicos mas de lo mismo, según el periódico que sea y su partido político, cuentan unas cosas u otras, detallan de una manera los hechos o de otra. Asíque, para que sentirnos dueños de la pantalla, si no hay sinceridad en ella.
(Ana Vidal Muñoz 2º Bach.A)

pilar dijo...

Hoy día la televisión es uno de los medios de comunicación de los mas utizados,al igual q internet. la televisión nos influyen , y en la mayoría de las cosas hacen q cambie nuestra forma de opinar,¿nos esta influenciando? Pienso que a veces la televisión es un medio q hace q perdamos el tiempo, por ejemplo viendo programas que no nos aportan nada, como ha dicho violeta telebasura. Estos miles de programas de telebasura a todas horas hay alguno disponible para ver, a veces lo vemos porque hacemos un zapping para no ver cosas desagradables que ocurren en el mundo.
El mando, el cual “es capaz de convertirnos en pequeños dioses” es le culpable de que hagamos un zapping porque si no fuese por él no lo haríamos,si tuviesemos que levantarnos a cambiar de canal alomejor no cambiaríamos,si no que esperaríamos a que saliese otra. Lo peor de todo estos es que ahora podemos opinar de lo que ocurre en los programas por sms, la mayoría de los sms que envían me parecen que son vergonzosos, ya que insultan y no hablan de nada interesante si no que juzgan la vida de “personajes”.
La situación que a comentado lidia también ocurre en mi casa.
Como conclusión pienso que esta situación está originando que se dejen de ver cosas importantes e interesantes por ver programas insignificantes, el mando también es culpable de lo que ocurre ya que al ser fácil su manejo,cambiamos de programa rápidamente y me pregunto que,
¿como un instrumento tan pequeño hace que nos convirtamos en “dioses”?

pilar dijo...

Hoy día la televisión es uno de los medios de comunicación de los mas utizados,al igual q internet. la televisión nos influyen , y en la mayoría de las cosas hacen q cambie nuestra forma de opinar,¿nos esta influenciando? Pienso que a veces la televisión es un medio q hace q perdamos el tiempo, por ejemplo viendo programas que no nos aportan nada, como ha dicho violeta telebasura. Estos miles de programas de telebasura a todas horas hay alguno disponible para ver, a veces lo vemos porque hacemos un zapping para no ver cosas desagradables que ocurren en el mundo.
El mando, el cual “es capaz de convertirnos en pequeños dioses” es le culpable de que hagamos un zapping porque si no fuese por él no lo haríamos,si tuviesemos que levantarnos a cambiar de canal alomejor no cambiaríamos,si no que esperaríamos a que saliese otra. Lo peor de todo estos es que ahora podemos opinar de lo que ocurre en los programas por sms, la mayoría de los sms que envían me parecen que son vergonzosos, ya que insultan y no hablan de nada interesante si no que juzgan la vida de “personajes”.
La situación que a comentado lidia también ocurre en mi casa.
Como conclusión pienso que esta situación está originando que se dejen de ver cosas importantes e interesantes por ver programas insignificantes, el mando también es culpable de lo que ocurre ya que al ser fácil su manejo,cambiamos de programa rápidamente y me pregunto que,
¿como un instrumento tan pequeño hace que nos convirtamos en “dioses”?

cecilia dijo...
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pilar dijo...
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salome dijo...

Después del día a día en nuestra vida,sobre todo ahora cuando los programas televisivos son los causantes de nuestros pensamientos nuestros actos...,la mayoria somos capaces de reconocer la influencia que nos genera la televicion, pero aún así decidimos ser fiel a los programas emitodos es decir, optamos ante la variedad de basura emitida e incluso decidímos participar en ella mediante sms "incluso estándo cuerdo de nuestros actos lo asemos" entonces, ¿que podesmos esperar de los más jóvenes que aún no tienen experiencia,de los inconcientes,...?.
Como bien expone Manuel Vicent en su texto "El Mando" cualquiera de nosotros podemos obtener el control"sentirnos pequeños dioses", la pantalla es el mundo,el entorno en el que giramos,en el que hoy es nuestra vida por tanto ¿cómo sera nuestra vida en el futuro? si la televición seguirá siendo un medio de comunicación por exelencia.

salome dijo...

Después del día a día en nuestra vida,sobre todo ahora cuando los programas televisivos son los causantes de nuestros pensamientos nuestros actos...,la mayoria somos capaces de reconocer la influencia que nos genera la televicion, pero aún así decidimos ser fiel a los programas emitodos es decir, optamos ante la variedad de basura emitida e incluso decidímos participar en ella mediante sms "incluso estándo cuerdo de nuestros actos lo asemos" entonces, ¿que podesmos esperar de los más jóvenes que aún no tienen experiencia,de los inconcientes,...?.
Como bien expone Manuel Vicent en su texto "El Mando" cualquiera de nosotros podemos obtener el control"sentirnos pequeños dioses", la pantalla es el mundo,el entorno en el que giramos,en el que hoy es nuestra vida por tanto ¿cómo sera nuestra vida en el futuro? si la televición seguirá siendo un medio de comunicación por exelencia.

Cristina Jiménez dijo...

Uno de los avances tecnológicos más notables en nuestra sociedad es la televisión, un aparato que, como dice Manuel Vicent, es capaz de convertir a cualquier persona en un pequeño Dios ya que nos ofrece la capacidad de que ´en una décima de segundo se borrará del mundo la imagen del rey` por ejemplo.
Siguiendo por la línea del comentarista de El País, es cierto que la televisión dota al más inepto de un gran poder mediante el cual puede controlar ´el mundo` que le rodea con solo apretar un simple botón y es esta sensación de poder una de las causantes de que miles de personas prefieran sentarse horas y horas delante de la ´caja tonta` a ver como dos personas se disputan la herencia de sus padres o solamente observar como una persona se hace famosa a costa de la vida de otras, en lugar de leer, jugar o relacionarse con los demás.
Hay quien prefiere conocer los detalles del último escándalo en relación con Belén Esteban y pasarse todo el día delante del televisor para volver a escuchar lo mismo de siempre y luego tienen la hipocresía de criticar esos mismos programas a los que dan audiencia.
El poder que ejercemos gracias al mando del televisor es muy notable, pero de mayores dimensiones es el poder que ejerce la ´caja tonta` sobre nosotros, simples títeres buscando en un mar de canales algo en lo que sujetar nuestras cuerdas y que consiga hacer que olvidemos nuestra aburrida monotonía.
Ahora bien, y aludiendo a Manuel Vicent, todo esto repantingado en el sofá y con una ración de calamares.

maria jose dijo...

¿Es verdad, que la persona quien tiene el mando tiene un poder absoluto como dice Manuel Vincent? Hoy en día en nuestras casas siempre hay problemas por el mando ya que unos queremos poner las noticias otros la novela.

Como ha dicho mi compañera lidia, cuando tenemos el mando somos como un “pequeño dios” que con tan solo pulsar un botón podemos poner la tele donde queramos y aun mas si no te gusta un programa, sin problema pulsas el botón y podemos encontrar uno que nos guste ya que en la tele hay gran variedad de programas como: Arrayán, El Barco, Los Protegidos, Fama... o si queremos también programas como Gran Hermano donde los concursantes parecen que están en sus propias casas. Sin duda por programas no nos podemos quejar.

Los medios de comunicación entre ellos la televisión y también Internet se han convertido fundamentales en nuestras vidas a medida que avanza la tecnología. Muchas personas sin la televisión no puede vivir y tampoco sin mirar el tuenti el que hoy esta tanto de moda pero me pregunto. ¿Por que es la televisión para algunos imprescindible, cuando antes apenas existía televisión y si acaso existía solo se veía en blanco y negro? Pues si antes se podía vivir sin televisión, ¿por que ahora frente a una televisión queremos tener la propiedad del mando que para muchos es tan importante? Es como si hubiéramos pasado de un extremo a otro, es decir; a no tener muchas personas antes televisión a querer tener dos o más en cada casa.

Como conclusión, si antiguamente hubo personas que vivieron sin televisión, hagamos lo mismo, y no lleguemos hasta tal punto que la televisión sea imprescindible en nuestras vidas.

rosa maria dijo...

“Japón, 11.3.11. Un seísmo de magnitud 9 en la escala Ritcher arrasa la costa noreste del país asiático. A día de hoy 9.080 personas han sido encontradas muertas, mientras que 13.561 continúan desaparecidas.”

“Oriente próximo. Los francotiradores de Gadafi disparan contra todo lo que se mueve.”

El resto del mundo. EE.UU, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Italia, Suiza, Australia, España…todos miran a través de una pequeña o gran pantalla lo que miles de japoneses o árabes viven en plena piel. Estar inmersos en una gran guerra en pleno S.XXI, ver como aún existen seres que sin miedo alguno apuntan a las sienes de miles de personas que no hacen más que expresar su libertad, ser arrastrados por una inmensa ola sin poder luchar contra ella, pues su fuerza es incomparable a la del ser humano y sentir que en dos segundos pierdes tu vida. Justo en el instante en el que se dispara el rifle o en el que la ola te arrastra a infinitos lugares.
No sé realmente si considerarme afortunada por saber esto, pues no tiene ningún trabajo coger ese objeto cuadrado, rectangular o circular que comúnmente se sitúa encima de una mesa o de un sofá (sí, estoy hablando de él, del famoso y conocido mando), y a través del cual me siento la reina del mundo. Pues perfectamente puedo entablar una conversación en la que se traten temas como: los conflictos continuos entre Rajoy y Zapatero, las visitas de Obama a países europeos, la próxima boda del príncipe de Inglaterra o ese constante miedo por la radioactividad en Japón. Temas que diariamente son tratados en televisión y contados por infinitos canales entre los cuales puedes elegir, quizás te guste más el presentador/a, quizás sea la forma en la que te lo cuentan, o si no tienes preferencias lo dejas al azar, donde previamente haya ordenado tu dedo, claro. Porque sí, curiosamente, nuestro trabajo consiste en eso, en mover el dedo cuantas veces quieras. Como bien dice Manuel Vicent “esta potestad puede ejercerla el pequeño dios como un déspota, según cambie su ánimo cada hora del día”. Si estás sentada en el sofá comiendo, para que poner las situaciones horripilantes y sangrientas que están sufriendo miles de personas en el sur de África. Si te has levantado contenta, para qué ver como nuestra economía se hunde si podemos poner el canal de música y tararear nuestras canciones favoritas mientras tomamos el desayuno, o simplemente cotillear un poco sobre la vida que llevan ciertos “famosillos”. Esta es nuestra realidad. Somos dueños absolutos de ella. Elegimos lo que nos interesa ver en cada momento. Nos estremecemos con cada golpe, lágrima o gritos que vemos a través de esa especie de cristal, de esa caja negra en la que tenemos al mundo. Así de cerca, fácil y bonito. ¿Lo peor? Confiamos en ella, en lo que nos transmite, en su información, y rara vez la ponemos en duda.

Rosa María Monge Bellido.

cecilia dijo...

-Cojo el mando de la tele pulso el botón 3, de repente aparece en pantalla el famoso de turno hablando a cerca de no se que. Pulso el botón 5 , y al pulsarlo vemos como inmediatamente y en menos de una milésima de segundo la tele ha cambiado de repente la figura del famoso por la de un presentador. Lo dejo ahí, quiero verlo.- Esta situación se aprecia día a día en nuestras vidas, en cada momento que tenemos libre y nos apetece estar sentado en el sofá frente a la tele con un inútil objeto que tras pulsar un botón puede cambiar irremediablemente los aspectos que tal vez queramos ignorar de lo que está ocurriendo ahora mismo en nuestro país o en cualquier punto del planeta, o tal vez ponerlo en el canal donde están emitiendo la última película de Amenábar o de nuestro director favorito. Es difícil de entender como las nuevas tecnologías han ido avanzando hasta conseguir que un objeto con botones e infrarrojos pues condicione nuestras vidas en el sentido de que al pulsar un “botoncito” aparezca nuestra cadena favorita con nuestra serie favorita y nuestros informativos favoritos vistos quizás no objetivamente sino más bien en función de la ideología de dicha cadena, nos transmitan una imagen confusa de lo que podamos considerar realidad. Tampoco somos muy conscientes de la adicción que puede generar el mando hasta tal punto de “no ser casi nadie” cuando el mando tal vez se ha quedado sin pilas o no funciona.

En definitiva, hemos notado como objetos insignificantes como el mando a distancia puede condicionar poco a poco nuestra visión a cerca de lo que ocurre más allá de nuestras vidas, porque por casualidad apretamos un botón y aparece desgraciadamente unos niños mugrientos de África que se mueren de hambre e inmediatamente cambiamos y pasamos a otra cadena donde aparece los típicos niños de papá y de mamá paseándose en su nuevo deportivo, mientras nosotros ignoramos por completo aspectos tan cotidianos y desagradables que desafortunadamente existen en pleno S XXI y todo ello con tan solo coger el mando y apretar un botón , y como dice Manuel Vicent “ y todo esto mientras el pequeño dios se toma una ración de calamares”, porque es así como nos sentimos cuando tenemos a nuestro alcance un objeto tan “ valioso

Rosa María Calderón dijo...

Felicidades a mis alumnos de 2º de Bachillerato porque cada vez comentan mejor. Me ha gustado cómo habéis trasladado el tema abordado a la realidad de vuestros hogares, cómo lo habéis vinculado con la tesis que defiende Manuel Vicent aportando vuestro punto de vista, y además cómo en muchos casos habéis enlazado vuestra opinión con la del compañero que ha publicado con anterioridad. Me ha parecido también de gran originalidad el comienzo de los comentarios de Lidia Durán y de Rosa Mª Monge.

Rosa María Calderón dijo...

La televisión es hoy por hoy el medio de comunicación que más influye en nuestras vidas, aunque internet va ganado poco a poco, y no sería de extrañar que terminara por desbancarla en un futuro muy cercano. Lo cierto es que condiciona de forma general nuestros hábitos, nuestros gustos, nuestras ideas políticas, nuestra cultura, y también nuestras relaciones sociales y familiares porque en muchos hogares la televisión se enciende nada más comenzar el día y a partir de ahí acompaña todo el quehacer cotidiano hasta el anochecer: comemos con la televisión de fondo y no dialogamos; no leemos; está todo el día encendida aunque no la escuchemos porque parece que el silencio nos da miedo; es motivo de discordia cuando no hay unanimidad a la hora de ver un programa televisivo; conduce por abuso al sedentarismo, a la atrofia intelectual y al no discernimiento entre realidad y ficción; y lo peor de todo ello surge cuando se llega a ese estado de dependencia y de adicción, en el que el telespectador, -ya sea niño, adolescente o adulto-, parece estar abducido y entra en un estado semi-vegetativo en el que el único órgano de su cuerpo que se mueve es el dedo que pulsa el botón del mando, ese “cetro” al que alude Manuel Vicent que otorga un poder omnímodo al que lo controla, quien convertido en un “pequeño dios” se hace con el dominio de la televisión en el minúsculo territorio de su hogar.
Y así con el mando en la mano, zapeando, selecciona los canales, los programas y la realidad que la televisión le ofrece sin moverse de su casa, cargándose por ejemplo a un líder político, sin necesidad de manifestarse o de votar, para sustituirlo rápidamente por el “friki” de turno. Con el mando en la mano, un telespectador puede huir también de su anodina vida, aislarse del mundo que no le gusta y crearse su propio universo irreal como le sucede al protagonista de El hombre del mando a distancia, película del 85 dirigida por Bob Clark y con guión de Spielberg, en donde el insatisfecho Walter consigue hacer desaparecer a todos aquellos que ensombrecen su vida a golpe de mando, y por el contrario, del mismo modo convoca a los personajes televisivos para olvidar su atormentada existencia. Efectivamente el mando otorga este poder a su poseedor, pero también tiene su parte positiva y en este sentido no comparto esta visión tan negativa de Manuel Vicent porque considero que la cultura del “zapping” nos permite ejercer el derecho a la libertad a la hora de elegir lo que nos interesa dentro de la extensísima variedad de canales y programas a los que ya tenemos acceso todos los televidentes, sobre todo para aquellos que vemos poco la televisión y cuando nos sentamos queremos disfrutar de algo que realmente nos guste, y nos negamos a estar condicionados por la oferta televisiva del momento. Otra cuestión, es la que plantea Manuel Vicent sobre los SMS y su presencia cada vez más continua en la televisión, y en este sentido comparto por completo su visión negativa de esta práctica por la que las empresas de telefonía y la televisión se lucran y dan lugar a que cualquiera manifieste su opinión o influya en el desarrollo de un programa televisivo, invadiendo de camino el hogar del resto de los telespectadores que inevitablemente se encuentran con el comentario de turno.
En definitiva, como consumidores de este medio debemos ser más conscientes del poder fáctico que ejerce y de los peligros que su adicción conlleva, de tal manera que con un planteamiento más crítico podamos defendernos de la presión mediática en la que vivimos y podamos hacer un buen uso de la televisión al margen del despiadado consumismo y de la anulación intelectual que la teleadicción provoca.

carolina dijo...

Hoy en dia la mayoría de la sociedad invierte gran parte de su tiempo libre en ver la televisión. Si echamos la vista atrás y miramos hace ya algunos años en la época en la que nuestros padres eran pequeños observamos que para ellos tener televisión era un privilegio cosa que ahora para nosotros no es nada, ya que la media de televisores normalmente en las casas suele ser de dos o incluso más debido a que antes el lugar del televisor era en salón y ahora nos gusta tener una televisión en nuestro propio dormitorio.
En el caso de que no tengamos más de una televisión en casa puede hacer surgir discusiones provocada por el desacuerdo a la hora de elegir el canal que queramos ver como por ejemplo el caso que ha comentado la compañera Lidia. Este problema tampoco sucedía hace algunos años porque solo se emitían dos canales por el contrario ahora hay una gran variedad de emisoras y día a día surgen más como son los canales ( NEO, NOVAX, BOING,LA SIETE...)
Pero el negocio de la televisión es todo una inversión, al igual que otras tecnología como los teléfonos móviles o los ordenadores que van siendo innovados y van mejorando su diseño.
Así pasamos de la televisión en blanco y negro a la televisión a color, mas tarde los televisores plasma y en la actualidad televisores 3D.

CAROLINA CORDERO SUÁREZ 2º BACH B

carolina dijo...

El mundo está patas arriba. Ahora una persona que no tiene estudios puede tener más lectores en unos segundos, que Voltaire o Nietzsche en varios siglos como nos dice Manuel Vicent en el artículo que estamos comentando. Desde luego, esta situación es bastante injusta para las personas que se esfuerzan por estudiar, dado que pueden comprobar que otras con solo meterse en un concurso de pacotilla pueden ganar fama y dinero en cuestión de poco tiempo; y también es muy fastidiosa para los telespectadores que tenemos que soportar en nuestras casas los comentarios de aquellos que se dedican a mandar SMS a los diversos programas televisivos opinando sobre cosas que alo mejor no tienen ni idea o son superficiales e insustanciales. Además, muchas personas creen en estos comentarios y llevan las ideas de estas personas a situaciones extremas un ejemplo de ello Belén Esteban sus comentarios llegan a todas partes de España creando polémicas, así es como consiguen la fama. Y todo esto surge porque la televisión está omnipresente en nuestras vidas, y aquella persona que tiene el dominio del mando en la casa, se convierte –como dice Manuel Vicent- en el dueño del mundo, pues tiene en sus manos un pequeño artilugio que lo llevara a mundos diferentes y de diferentes temas, siendo así dueño de su realidad.

Carolina Ramírez Pizarro 2º BACH B

María José Ganfornina dijo...

La “caja tonta” así es como llaman a ese artilugio de forma cuadrada que todos nosotros tenemos en nuestros hogares. Todos en algún momento del dia nos postramos ante ella para “informarnos” sobre lo que ocurre a nuestro alrededor.
Gracias a ese control remoto que tenemos ante nuestras manos, sí, me refiero a esa cosa que llamamos “mando”, a través del cual podemos controlar todo lo que aparece ante nuestras pantallas. Si aparece algo que no es de nuestro agrado con solo pulsar un botón podemos pasar a otro canal distinto. Por ellos el articulista Manuel Vicent, nos compara a nosotros los telespectadores, con unos pequeños dioses que con solo pulsar un botón podemos cambiar toda una realidad y transformarla de tal manera que sea de nuestro agrado, manipulando en cierta manera todo lo que sale de nuestras pantallas.
La televisión se ha convertido poco a poco en un instrumento casi imprescindible para la sociedad del siglo XXI, gracias a ella sabemos lo que ocurre en otras partes del mundo con solo apretar un simple botón de nuestro mando a distancia. Si esta no existiera no podríamos saber noticias a tal día como hoy Lunes 18 de abril de 2011 como: La crisis de deuda da el salto a EE UU y provoca caídas en las Bolsas ; La deuda española se encarece por las dudas sobre Grecia y Portugal ; La Agencia de Seguridad Nuclear japonesa confirma que el nivel de agua radiactiva encontrado en los sótanos del reactor 4 de Fukushima ha alcanzado los cinco metros. Estas son solo algunas de las noticias que gracias a la televisión podemos saber.
Pero la televisión no solo es utilizada con fines didácticos, puesto que nosotros para lo que mayoritariamente la utilizamos es para entretenernos viendo la típica novela, o series del tipo “El Barco” o programas de cotilleo como “Sálvame”, y aquí es donde aparece el gran problema que aparece en todos los hogares: el poner la televisión en un canal o en otro.
Pues bien solo decir que la televisión ha sido un gran “bum” en nuestras vidas y que sin ella no concebiríamos la vida tal cual la conocemos, porque sin ella no podríamos saber lo que ocurre en otras partes del mundo; o lo que es peor para algunos, no saber lo que está ocurriendo en la vida de Belén Esteban o la de cualquier otro “famosillo”.
(María José Ganfornina Sánchez, 2º bachillerato A )

Alfonso dijo...

¿Qué es la vida diaria sin esas peleas entre familiares por que canal de la tele elegir?
En mi caso, es una pelea habitual, que llega a extremos casos de haber enfados entre nosotros.
La tele, ese artilugio indispensable para muchas familias en el mundo, ese instrumento que hace que perdamos ese tiempo valioso. Telenovelas, programas de corazón… ¡Son los culpables!

Llegamos de la calle y lo primero que hacemos es encender la tele, esa ventana al mundo, donde cualquiera puedes controlar la información, donde cada persona se convierte en un pequeño dios por solo cambiar de canal o apagar esa maquina.

¿No os parece que sería mejor, si en vez de encender esa “caja tonta” hablamos con nuestros padres, le contamos lo sucedido a lo largo del día, en resumen, mantener una conversación? En ese caso, sí, si nos convertiríamos en dioses, pero no en pequeños, sino en GRANDES DIOSES.

Documentales, deporte, noticias, programas del corazón, y en especial estos últimos son un juego, un juego que sin querer entramos a practicarlo, un juego donde personas famosas se pasan horas y horas contando su vida y nosotros mientras los vemos, mandamos SMS a esta misma cadena para que esta gente gane mas dinero. ¿Nos influencia estas palabras de “famosillos” que pueden y son a veces mentira?

Sí, pequeños dioses ¿ Nos sirve para algo?

Rosa María Calderón dijo...

Damos por cerrado los comentarios críticos correspondientes al artículo "El mando" de Manuel Vicent. Felicito a todos los alumnos que han subido su comentario crítico en el blog y me alegro de que Silvia Salomé se haya lanzado por fin a publicar sus ejercicios. En líneas generales, puede decirse que habéis avanzado muchísimo en la práctica del comentario crítico de texto, estáis cogiendo vuestro estilo personal y sois capaces de relacionar el texto en cuestión con el mundo que os rodea: ámbito familiar, actualidad nacional o internacional, la vinculación con la telebasura, la manipulación informativa, la dependencia de la televisión en nuestras vidas...

Así mismo estáis aportando vuestra opinión de una manera correcta y cortés, y cada vez estructuráis mejor vuestra propia argumentación con una introducción, una tesis,un cuerpo argumentativo y una conclusión.

Creo también que esta práctica de subir los comentarios al blog está siendo muy beneficiosa porque todos estáis aprendiendo de los comentarios de los demás.

Nota: Hay alumnos que no han subido a estas alturas el comentario crítico, y creo que han tenido tiempo para ello. Así pues, salvo razones más que fundamentadas no tendré en cuenta los comentarios que se suban a partir de ahora.

cristina dijo...

Los conceptos poder y influencia guarda una gran relación, así la influencia queda definida como la habilidad de ejercer poder (en cualquiera de sus formas) sobre alguien, de parte de una persona, un grupo o de un acontecimiento en particular.
Cuando una persona tiene poder en el mando del televisor y no vive solo influye no solo en su persona el tipo de programación que elija, también en las persona que están a su alrededor.
Normalmente los más perjudicados son los pequeños de la casa debido a que de manera indirecta están condicionados desde pequeño al tipo de ideología, películas, programas, entre otras cosas por el responsable del mando.
Los pequeños por muy poco que vean la televisión ya sea en la hora del almuerzo, en su merienda o en horario familiar son influenciados con gran facilidad.
Un caso puede ser cuando las madres ven por las tardes las telenovelas o programas del corazón en presencia de menores, pues aunque en la programación hay un horario infantil se puede comprobar como constantemente en estos tipos de programas se usa un vocabulario poco apropiado o se visualizan imágenes no adecuadas para menores.
Así, la persona que tiene el poder en el mando no solo lo tiene sobre él mismo, también sobre su entorno generando cambios en estas personas sin ser consciente de ello pues está demostrado que la imagen sirve para interiorizar los mensajes ya que se meten en el subconsciente y no son procesados para llegar a la mente como ocurre en el caso de leer.

Rosa María Calderón dijo...

Bueno, Cristina, admitiremos tu comentario crítico, aunque se ha subido con mucho retraso. Como siempre te recomiendo que reflexiones más sobre el estilo, lee en voz alta el comentario una vez redactado con el objeto de que te des cuenta de los errores de concordancia o puntuación. De todas formas has mjorado muchísimo si comparamos este último comentario con los primeros que hacías a principio de curso. Ánimo y sigue trabajando.