lunes, 1 de febrero de 2010

La violencia en el deporte

En el año 2006 el Modelo 2, Opción B de la Prueba de Selectividad en Andalucía propuso como texto el editorial titulado “Limpiar las gradas” publicado en "El País" de marzo de 2006, en donde se expone cómo el exfutbolista del Barça Samuel Eto´o recibió multitud de insultos de carácter xenófobo en un encuentro con el Zaragoza en ese mismo año y cómo el Comité de Competición impuso una sanción de 9.000 euros al Zaragoza por permitir esto entre sus seguidores. A partir de aquí el editorialista hace una reflexión sobre la violencia en el deporte, ya sea física o verbal, y cómo este deplorable comportamiento debe ser reprobado por la sociedad y sancionado duramente por las autoridades.

Los comportamientos violentos han existido siempre por desgracia para aquellos que quieren disfrutar de una forma sana de los encuentros deportivos. Para muchos acudir a un estadio de fútbol, es dar rienda suelta a sus peores instintos, y es por este motivo por el que insultan, amenazan o agreden a todo aquel que supone un obstáculo para que su equipo salga vencedor. Este tipo de actuación denigrante no afecta exclusivamente a la violencia organizada de los llamados “hooligans” o “ultras”, sino que se manifiesta también en muchos aficionados que se comportan de un modo inadecuado al no asumir que el equipo de sus “amores” está perdiendo, al no respetar las decisiones del árbitro o al insultar y descalificar a los integrantes del equipo contrario. La violencia genera más violencia, de un insulto se pasa rápidamente a un enfrentamiento, y no es la primera vez que escuchamos en los medios de comunicación cómo una pelea entre hinchas conduce a disturbios en las gradas y a batallas campales fuera del estadio, a veces tan virulentas que la Policía tiene que intervenir de forma contundente. Quizás algunos de ustedes recordéis cómo en el año 1994 el jugador colombiano Andrés Escobar fue asesinado después de que su Selección perdiera en el Mundial de Fútbol celebrado en EEUU, cuando por error marcó un gol en propia meta, hecho que provocó la eliminación del equipo. Esta pasión vehemente, casi primaria, que se desata en muchos aficionados al fútbol, conduce también a posturas racistas y como se dice en este editorial “se ha convertido en moneda corriente”. Por todo ello el Comité de Competición, los Clubes, los Medios de Comunicación y la Justicia en general deben luchar férreamente contra este tipo de comportamiento, educando en valores a las futuras generaciones de aficionados, fomentando el espíritu deportivo e imponiendo sanciones muy duras para que el deporte y el juego limpio, -que debe brillar en toda manifestación deportiva-, no se vea empañada por una serie de impresentables que no saben controlar sus sentimientos y su pasión desacerbada.

A continuación os ofrecemos los comentarios críticos de los alumnos de 2º de BTO Manuel Castells Elena y Esperanza García de Atocha sobre este texto periodístico:

“El editorial de “El País” titulado “Limpiar las gradas” pone de manifiesto lo que ocurre cada fin de semana en los estadios de fútbol con espectadores que no sienten ningún respeto por los jugadores de color que juegan en el equipo contrario. Se trata de posturas racistas que hay que erradicar ya que pueden herir la sensibilidad de muchos jugadores, que sin hacer nada que pueda ofender a esos “energúmenos” se ven continuamente insultados con calificativos xenófobos y despectivos como “negro” o “negrata”. Para evitar este tipo de sucesos habría que imponer duras sanciones económicas a los espectadores que hacen este tipo de comentarios y a los clubes que dejan entrar en el estadio a este tipo de personas, que suelen ser los hinchas más radicales o “ultras”. Una de las sanciones posibles sería la de celebrar una serie de partidos a puerta cerrada, castigo que supondría una considerable pérdida económica. Para concluir, creo que hay que concienciarse de que el fútbol es un bonito espectáculo que no debe mancharse con actuaciones de este tipo y con seguidores que no saben comportarse en un estadio de forma civilizada”.
(Manuel Castells Elena)
"Vivimos en una sociedad en la que el racismo está presente en el día a día. Lo que antes era ir a ver un partido de fútbol con algún amigo o familiar, disfrutando y pasándolo bien, independientemente del equipo al que uno pertenece, se ha convertido hoy en una escuela de actitudes racistas, tanto para los jugadores como para los espectadores que van a pasar un buen rato. Los padres ya se lo piensan dos veces antes de llevar a sus hijos a un encuentro futbolístico porque existe miedo a que se produzcan altercados violentos, trifulcas en las gradas, o bien a que "sin comerlo ni beberlo" se encuentre uno en medio de un enfrentamiento sin poder hacer nada. También la violencia verbal, sobre todo si tiene tintes racistas, conduce a la física, porque no se suele quedar sólo en las palabras. Lo cierto es que este tipo de actos no sólo afecta a los espectadores, sino también a los que están en el campo, a pesar de la seguridad existente. Y sobre este último aspecto, quisiera manifestar que cuando se producen estos desgraciados episodios, la Justicia sanciona al equipo, pagando justos por pecadores, y creo que esto no es acertado porque realmente a los que se debería castigar sería a los culpables de las agresiones físicas y verbales, de tal manera que estos individuos se lo pensarían dos veces antes de insultar o agredir a alguien durante un encuentro deportivo".
(Esperanza Gracía de Atocha)



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