lunes, 15 de febrero de 2010

¡Adiós al tabaco!


De nuevo volvemos a ofrecer en el blog de nuestro instituto los comentarios críticos de los alumnos de 2º de BTO a partir de un editorial de El País titulado “No fume (por favor)” de enero de 2006, que se utilizó como modelo 4, opción B de la Prueba de Selectividad de ese mismo año en Andalucía y cuyo resumen es el siguiente: el elevado índice de muertes a causa del tabaquismo, el altísimo número de adolescentes que se inician a temprana edad en esta adicción y el hecho de que muchos adictos al tabaco confiesan que en más de una ocasión han intentado dejarlo, son los pilares de la Ley Antitabaco que se aplicó de forma radical en España nada más ser aprobada en 2006 y que increíblemente tuvo unos resultados fantásticos debido a la campaña mediática con la que fue lanzada, a pesar de ser bastante polémica porque no quedaban claros los límites entre lugares públicos y privados, y porque podía llevar a enfrentamientos entre fumadores y no fumadores.

A partir de aquí, este editorial de estructura deductiva, que es objeto a continuación de nuestro comentario crítico, aborda la polémica Ley Antitabaco que entró en vigor en nuestro país en enero de 2006, y que se caracterizó fundamentalmente por la prohibición total de fumar en los centros de trabajo y en los de carácter cultural, y parcial en aquellos lugares públicos (como los restaurantes, cafeterías o bares de copas), en donde fue necesario la habilitación de una zona para fumadores y otra para no fumadores. El problema de esta Ley, es que desde su aprobación se contempló que las Comunidades Autónomas eran las responsables de vigilar su cumplimiento y tenían competencia para el desarrollo normativo de la misma, lo que provocó que en algunas comunidades se suavizara dicha Ley en cuanto a su aplicación y sistema de inspección y sanción, con el consiguiente agravio para las restantes, además de la inseguridad jurídica para los ciudadanos que no sabían realmente a qué atenerse. Desde la aprobación de esta Ley los no fumadores hemos notado cómo los lugares de trabajo, los centros comerciales y los culturales, son mucho más sanos y están libres de humo, pero el fumar sigue permitiéndose en muchos lugares de ocio, de hecho –según las estadísticas- hoy en día sólo 40.000 de los más de 350.000 locales de este tipo están libres de humo y cuentan con espacios realmente restringidos para los fumadores. Personalmente la implantación de esta Ley me parece algo positivo primero porque no soy fumadora y agradezco enormemente estar en espacios libres de humo; en segundo lugar porque dejo de ser fumadora pasiva con los riesgos que ello conlleva (cáncer de pulmón, enfermedades cardiovasculares, bronquitis y ataques de asma), dado que los humos liberados por el cigarro con su colilla incluida y el humo exhalado por los fumadores producen los mismos efectos que la inhalación directa del humo del tabaco; y en tercer lugar porque fomenta los hábitos de vida saludables y ello repercute de forma directa en la población adolescente, que es la que debe concienciarse desde ya de los perjudiciales y nocivos efectos del tabaquismo. Actualmente la Ley Antitabaco de 2006, se va a revisar y endurecer durante el primer semestre de este año 2010 de tal manera que el Ministerio de Sanidad propone la prohibición taxativa de fumar en todos los espacios públicos. Esperemos que salga adelante y sea aprobada por el Congreso de los Diputados. Esta revisión de la Ley de 2006, prohíbe que se fume en los bares de menos de 100 metros, y en el caso de los que superen estas medidas, deben acondicionar perfectamente los lugares de fumadores, para evitar la contaminación ambiental, no obstante contempla que existan máquinas expendedoras de tabaco en estos locales y que se pueda fumar si tienen espacios al aire libre, es decir, terrazas. Lo cierto es que para los no fumadores, esto es una gran alegría, pero puedo comprender que los fumadores lo tienen cada vez más complicado, ya que hasta en las celebraciones familiares como bautizos, bodas o comuniones que se hacen en algún restaurante, también se prohíbe fumar a partir de ahora con este endurecimiento de la Ley, y que además para el sector hostelero en estos tiempos de crisis supone una pérdida de dinero considerable, y unos gastos de acondicionamiento de sus locales que de ningún modo son subvencionados por el Estado.

Pues bien, expuesto el resumen, el tema en el título del artículo, el tipo de estructuración (aunque sin desarrollar) y un modelo de comentario crítico, os ofrecemos algunos comentarios de los alumnos de 2º de BTO:

“Estoy totalmente de acuerdo con la Ley Antitabaco de 2006, y con su revisión en este año 2010, ya que gracias a ésta y al impacto social que está causando, mucha gente tendrá que dejar de fumar definitivamente, incluyendo a aquellos que no quieren dejarlo, porque cada vez se sentirán más marginados y desplazados, y no podrán fumar en lugares públicos, de tal manera que finalmente tendrán que plantearse seriamente dejar esta adicción. Hago esta reflexión basándome en mí propia experiencia: e fumo un par de cigarrillos al día, pero tal como están las cosas, con los impedimentos que se están poniendo y con la prohibición tajante de fumar en los lugares públicos, me veré obligado a dejarlo para siempre. Y esto mismo que yo me planteo, deberían cuestionárselo todos los fumadores, porque en unos años esta Ley estará totalmente implantada, y los adictos al tabaco lo tendrán cada vez más difícil.”

(Moisés Marrufo Jiménez)

“Realmente los fumadores se perjudican a ellos mismos por su propia voluntad, pero: ¿por qué deben ser perjudicados también aquellos que no han decidido acortarse la vida poco a poco?. Desde el punto de vista de los fumadores es bastante molesto estar en algún sitio y no poder encender un cigarrillo en el momento que se desee. Pero aún es más molesto para un no fumador tener que respirar el aire contaminado por el humo del tabaco.
Cada persona es libre de decidir qué hacer con su vida y con su salud, y también tiene el derecho a que se respete una opción de vida saludable, por tal motivo es un gran acierto las medidas que esta Ley contempla contra el tabaquismo. Personalmente pienso que todos los locales públicos, sobre todos los restaurantes, cafeterías o bares de copas, deben tener espacios para fumadores y no fumadores verdaderamente separados y acondicionados para que se respeten las opciones tanto de unos como de otros. Por otro lado, me parece un gran acierto que se fomente en la juventud hábitos de vida saludables, con el objeto de que no empiecen a fumar a temprana edad, ya que a ciertas edades los jóvenes no son del todo responsables y no saben las consecuencias futuras de sus actos. Por último, creo que por mucha Ley Antitabaco que exista, todavía habrá un gran número de personas que seguirán fumando, lo realmente importante es que a partir de ahora haya tolerancia entre unos y otros, y se respeten los derechos de los no fumadores”.
(Esperanza García de Atocha)

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