lunes, 18 de enero de 2010

La obsesión por el cuerpo

A estas alturas y con toda la información que recibimos sobre hábitos de vida saludable, todavía nos sorprende que en nuestra sociedad cometamos tantos abusos con nuestro cuerpo. Por una parte está la delgadez extrema, en la que muchas personas encuentran la belleza de una figura frágil, de apariencia tan delicada que parece incluso que puede llegar a romperse. Por otro lado, encontramos su lado opuesto: la obesidad. Pero, ¿alguien habla bien de las personas con sobrepeso? La respuesta está clara: no, nadie apoya el sobrepeso, nadie se pondría a favor de los michelines teniendo unas caderas de huesos marcados a las que admirar.

En el caso de muchas chicas actuales, los problemas empezaron en la infancia, cuando sus padres les regalaban las tan deseadas “Barbie” de moda, con sus largas y delgadas piernas y su talla perfecta, acompañada siempre por el chico ideal: “Ken”. Sin darse cuenta, les inculcaron un patrón de belleza y una idea bien clara: “si eres guapa y delgada, tendrás un futuro prometedor y todos los chicos te querrán”. A partir de este momento muchas de estas chicas, se verían influenciadas además,-en la adolescencia-, por la moda y la estética: ellas quieren ser delgadas como las modelos, y ellos, también, delgados y musculosos. Y así crecen, con estas ideas en mente, creando un círculo vicioso, donde la delgadez se interpreta como signo de triunfo, de belleza, de amor…

¿Podemos culpar a alguien? ¡Claro que podemos! Podríamos culpar a los diseñadores de moda, podríamos culpar a las grandes empresas, pero en el fondo, la culpa la tenemos nosotros mismos. Somos nosotros quienes nos empeñamos en adelgazar constantemente, somos nosotros quienes señalamos y criticamos a las personas con sobrepeso, diciendo que no es bueno para la salud, a sabiendas de que la delgadez extrema tampoco. Pero en el fondo, no podemos escapar de la influencia mediática y del canon de belleza que impera en nuestra sociedad, por tanto, la culpa es nuestra por dejarnos convencer, no tener criterio propio y no asumir nuestro físico tal y como es.

(Comentario Crítico del artículo “La delgadez” de Vicente Verdú, perteneciente al Modelo 4, Opción A de la Prueba de Selectividad en Andalucía del año 2004 realizada por la alumna Lorena Campos Fernández de 2º de BTO del IES Laguna de Tollón)

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